lunes, 3 de septiembre de 2012

INFLUENCIA DE LOS SIGNOS EN LAS RELACIONES PERSONALES (I)




Los 12 Signos del Zodíaco se dividen en diferentes agrupaciones según la naturaleza de cada uno de ellos, esto tiene gran importancia sobre todo cuando se va a interpretar el horóscopo, porque si coincide que hay varios o muchos planetas en alguna de esas divisiones, el nativo mostrará un carácter donde se reflejará esa naturaleza. Aunque este libro no trata de la interpretación del horóscopo y es posible que el lector no sepa cuántos planetas tiene en cada una de las divisiones de los signos, creo conveniente explicar cuál es la naturaleza de esas divisiones porque, independientemente de la agrupación o división, cada signo tiene esas mismas características, virtudes y defectos.

Recordemos que cuando decimos que somos de tal o cual signo, estamos diciendo que el astro más poderoso e influyente, el Sol, se encuentra en él potenciando su naturaleza, de ahí que yo tenga interés en que el lector sepa cuáles son las características de dichas divisiones zodiacales. Pongamos un ejemplo, supongamos que el lector es del signo de Leo, Leo es un signo Fijo y de Fuego, por tanto y como a continuación explico, comprenderemos que:

1º. Como signo Fijo intenta concentrar su energía para que el efecto de su acción se refleje como “estabilidad” pero con la particularidad de que esa concentración en sí mismo le facilite la suficiente fuerza como para vencer los obstáculos.

2º. Como signo de Fuego, Leo representa la vitalidad y energía expresada a través del “Yo”. Este fuego se transforma en creatividad y actividad organizada y controlada y, por consiguiente, aporta un elemento más como medio para alcanzar sus ambiciones.

Actualmente y desde no hace muchos años para acá, se están intensificando los estudios sobre la influencia, simpatía y atracción de un determinado signo astrológico sobre otro. Como resultado de dicho estudio, se ha comprobado que, dependiendo de los diversos aspectos de cada horóscopo, una persona se puede sentir atraída o rechazada de diferentes formas por otra, lo que confirma que cada uno de nosotros lleva impresa en su aura el esquema del cielo que había en el momento de nacer. Este esquema es, al fin y al cabo, lo que refleja nuestro horóscopo, el aspecto interno que actúa a modo de base para nuestra acción y reacción ante el mundo.

Como en este libro no voy a tratar este tema normalmente llamado sinastria de una forma general, no voy a expandirme en explicaciones sobre el mismo. Sin embargo, sí quisiera dar al menos algunas referencias respecto a los signos puesto que son el motivo principal de este estudio. Cuando una persona desea investigar cuáles pueden ser los resultados de una relación entre su signo y el de otra del sexo opuesto, es decir, respecto a las relaciones amorosas o matrimoniales, consulta las diferentes posiciones de los elementos que componen los dos horóscopos, pero principalmente el signo del Ascendente. Sin embargo, cuando se desea tener una simple información en ese sentido pero buscando solamente una relación de amistad, entonces se analizará la naturaleza de los signos solares.

Por tanto, para extraer un conocimiento de los resultados de esa relación amistosa, habrá que estudiar principalmente las Triplicidades o Elementos, o sea, si son de Fuego, Tierra, Aire o Agua. La naturaleza o elemento del signo solar no anula la voluntad y el libre albedrío del nativo el cual, dicho sea de paso, actúa en cierto grado influenciado por el horóscopo completo; sin embargo, el signo, como el Ascendente, sí tiene una notable influencia que se manifiesta de manera más significativa en el aura de cada persona. Así como dos personas de diferente sexo se atraen por naturaleza, también dos personas de signo complementario pueden simpatizar o enamorarse al ponerse en contacto sus auras. Por consiguiente, a continuación expondré una serie de principios astrológicos los cuales podrá aplicar el lector en sus relaciones sociales con la intención de averiguar con quién se comprenderá mejor. He de recalcar que, al hacerlo sólo con el signo solar, no se puede esperar que los resultados sean siempre infalibles, sin embargo, sí aportará cierto grado de utilidad y satisfacción.

Cuando los astrólogos, hace muchos años, decidieron agrupar los doce signos del zodíaco, lo hicieron en siete grupos, estos son: Cardinales, Fijos, Comunes, de Fuego, de Tierra, de Aire y de agua. Para tomar esta decisión tuvieron que llegar a la conclusión después de estudiar las relaciones entre muchas personas según el signo de cada una de ellas de que hay cierta relación, simpatía o similitud entre determinados signos. Es cierto, una persona de signo Cardinal comprobará que ciertas actitudes y forma de pensar serán igual que otra que también sea Cardinal. Esto mismo se puede decir de los signos Fijos y Comunes, sin embargo, en el caso de estas tres divisiones llamadas Cuadruplicidades, yo considero únicamente o más importante cuando dos personas, aún siendo Cardinales, Fijos o Comunes, son del mismo signo.

La segunda agrupación importante es la llamada “Triplicidad”, que está compuesta de cuatro grupos como ya sabemos. En este caso es diferente, una persona puede ser de un signo Cardinal de Aries y otra de otro también Cardinal como por ejemplo Cáncer, sin embargo y aunque complementarios por ser Cardinales, Aries es muy dinámico y Cáncer lo contrario. En el caso de las Triplicidades, Aries es de Fuego pero tiene más rasgos similares a los otros signos de Fuego y por eso se dice que Aries se compenetra mejor con Leo y Sagitario. Lo mismo ocurre entre los signos de los otros tres grupos o elementos. Pero los estudios también han demostrado que hay afinidad o simpatía entre esos mismos elementos, así es que el elector tomará por norma la siguiente frase: “El agua alimenta a la tierra y el aire alimenta al fuego”; es decir, los signos de Agua se entienden bien con los de Tierra y los de Aire con los de Fuego. A continuación describo la naturaleza de esas siete agrupaciones para que el lector sepa a qué grupo pertenece recordando que: 1º. Las Cuadruplicidades benefician principalmente cuando, además de ser de un mismo grupo, la otra persona es del mismo signo; y 2º. Las Triplicidades ayudan en las relaciones cuando las dos personas son del mismo grupo Fuego, Tierra, Aire o Agua o bien una de un grupo y la otra del grupo complementario -Fuego-Aire o Tierra-Agua.

Una vez aclarado este asunto yo aconsejo al lector que, además de leer lo que significa su signo, tome nota de lo que representa el mismo como Triplicidad y Cuadruplicidad y lo resuma todo para analizar cómo es en su naturaleza.

Francisco Nieto

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