domingo, 20 de enero de 2013

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y SU OBRA (III)




Como es de imaginar por los aspirantes noveles, el sendero de espiritualidad que lleva a hacernos colaboradores de Dios no es un sendero fácil sino que es un sendero de imprevistos, caídas y derrotas, abandonos y volver a empezar, etc. De ahí que muchos candidatos abandonen en los primeros pasos, de hecho, las pruebas y tentaciones surgen hasta el último momento y pueden hacer caer incluso a los que llevan toda una vida de sacrificio. En las últimas etapas, cuando el aspirante está más confiado de su victoria, las tentaciones son más sutiles y las fuerzas malignas siempre intentan hacer caer al que intenta avivar la luz del Espíritu. Los mismos aspirantes veteranos caen muchas veces por sus propias reacciones y expresiones de lo que están alcanzando internamente. El orgullo y otros aspectos personales surgen haciendo que se olviden de la humildad y de que lo que alcanzan internamente es para utilizarlo en favor del prójimo. Los deseos y malos hábitos antiguos vuelven a aparecer con más fuerza y sutiliza para tentar y hacer caer al aspirante. Todo lo que ha causado ardor y pasión en el aspirante deber ser expulsado para que no sean motivo de tentación; de nada sirve eliminar de nuestra vida las cosas insignificantes, son las cosas que representan toda nuestra vida personal las que hay que eliminar.



Es una gran ayuda para el aspirante estar siempre conscientemente presente como tal y saber que tendrá pruebas y tentaciones que intentarán apartarle de sus ideales y de las enseñanzas, incluso estando en momentos de oscuridad siempre encontrará una salida. Es necesario haberse purificado mucho y haber superado o abandonado los defectos y malos hábitos antes de que podamos sentir la influencia del Yo superior como guía de nuestros destinos. Las emociones deben ser purificadas, la mente controlada, la perseverancia y el esfuerzo siempre activos y la fe siempre presente para que el Yo ilumine en alguna medida al aspirante. Si no se llevan a cabo estas prácticas es posible que se fracase ante las pruebas y surja la angustia y la desesperación o que termine en fracaso y abandono. Por el contrario, si el aspirante vuelve a recuperarse y a sacrificarse humildemente por continuar, arrepintiéndose y teniendo una fe inquebrantable, siempre tendrá la ayuda necesaria de nuestros hermanos mayores.


Deben desaparecer todos los deseos, sentimientos y pensamientos egoístas que obstaculizan el desarrollo espiritual y que evitan que la personalidad sea gobernada por el Yo superior; pues el aspirante debe saber con toda seguridad que las privaciones personales serán recompensadas en el mundo del Espíritu. Las tentaciones y pruebas son necesarias porque fortalecen y demuestran hasta qué punto un hombre puede vencer al mal estando en la Verdad y como conciencia del Alma. Es necesario mantenerse siempre alerta y atento a lo que hablamos, sentimos, deseamos y pensamos si no queremos vernos traicionados por la propia personalidad. Da igual que sea una tentación, una decisión equivocada, un falso maestro o una falsa enseñanza lo que nos haga caer, lo cierto es que aún tenemos ciertas debilidades que responden a esos hechos. Es más, si aún así echamos la culpa a dichos hechos significa que hemos caído más aún porque el único culpable de la caída somos nosotros. De ahí la necesidad de controlar nuestros cuerpos y de batallar contra nuestro propio enemigo, la personalidad, formada por los deseos, emociones y pensamientos contrarios al Espíritu. Mientras el aspirante siga aceptando toda la negatividad personal como algo con derecho a existir, será incapaz de salir de la obscuridad y de eliminar la influencia de las fuerzas invisibles que le obstaculizan.


También es importante que el aspirante sepa que, además de las tentaciones y pruebas que la vida cotidiana nos pone, hay otras que surgen en nosotros si somos débiles al respecto. Algunos aspirantes se han visto separados del sendero por medio de “maestros” que han sabido alucinar a sus seguidores con palabrería y falsas promesas asegurando que tiene ciertos poderes; otros han caído en la magia negra por hacer determinados ejercicios que les han llevado a contactar con espíritus elementales o seres de las regiones más bajas de los mundos invisibles; otros actúan dejándose llevar por toda una serie de fantasías e imaginaciones que no llevan a ninguna parte pero que sí desvían del verdadero sendero; y otros caen en las redes de asociaciones que miran mucho por sus intereses económicos y poco por el desarrollo espiritual de sus alumnos. Pero suele ocurrir que, cuando el aspirante comienza a desviarse del sendero algo de su interior le advierte o algo en el mundo físico surge como oportunidad para que vuelva al mismo. Pero una de las peores tentaciones a superar o caídas es aquella en la que el mismo aspirante, veteranos en conocimientos y guiado por la vanidad o la ambición, crea una escuela y se rodea de ”discípulos” que le halagan y siguen como corderos; aunque esta escuela diga ser altruista (por lo general no lo son) al final terminará en nada y el aspirante caerá en una obscuridad temporal.


El desarrollo espiritual que el aspirante intenta alcanzar no es un aumento de entendimiento de la Obra Divina o un crecimiento emocional o descubrir una serie de aspiraciones e ideales elevados. El desarrollo espiritual es algo innato y natural en el ser humano como natural es el desarrollo y crecimiento de una semilla, con la diferencia de que cada Alma tiene su propia línea de desarrollo según su grado y karma; sin embargo, nuestro origen y nuestro destino es el mismo, es decir, Dios. Nosotros fuimos creados para que desarrolláramos los poderes latentes en poderes dinámicos del Espíritu pero también para conocer, amar y servir a Dios y a nuestros hermanos. El desarrollo espiritual se obtiene desde dentro y no desde fuera, nadie lo puede hacer por nosotros porque es en nosotros donde encontramos el Camino, la Verdad y la Vida. Cuando, por fin y quizás después´ de muchas caídas o vidas de sacrificio tomamos el verdadero sendero, nuestro Espíritu se encarga de guiarnos; y cuanto más nos individualicemos como Alma y cuanto más poder y gobierno tengamos sobre la personalidad, más vislumbres se obtienen de esa vida superior y de ese dios interno.


El hombre superior se desarrolla y se eleva por métodos, esfuerzos y sacrificios propios, pero sobre todo por discernir y diferenciar lo transitorio de lo inmortal; por no apegarse (o mejor dicho, por desapegarse) de lo personal y material; por cambiar el amor personal por el amor a todo lo que nos rodea; por la persistencia y el sacrificio en la búsqueda de la Verdad; por no buscar ni desear recompensas, fama, honores ni resultados; y por saber que en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestros ser y, por tanto, nuestro deber es imitarle. Si buscamos y nos acercamos a Dios, Dios se hará notar en nosotros, y si Dios está en nosotros ya no hay deseo de crecimiento sino la fuerza del Amor y el Poder de la voluntad. Pero hasta que eso ocurra el aspirante debe concentrar todas sus deseos y todos sus esfuerzos en lo interno, en la conciencia del Yo superior y en la vida de Dios.

Francisco Nieto

domingo, 30 de diciembre de 2012

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y SU OBRA (II)



Por mucho que se quiera olvidar el mal que atormenta en la consciencia, no se conseguirá definitivamente hasta que no se destruya aquello que nos hizo creer que ese mal éramos nosotros o era una correcta acción por parte nuestra. Cuando el aspirante comienza a hollar el sendero ya no debe dar importancia al mal obrar del pasado sino cumplir responsablemente y con sentido del deber lo que la Ley de Consecuencia la traiga. Ahora se trata de poner orden y mando en los cuerpos internos para que nuestra vida esté basada en el amor y en el servicio desinteresado al prójimo. Rememorar el mal del pasado solo trae sufrimiento y remordimiento que ya no sirven para nada, ahora se trata de ver la vida con otra perspectiva, una perspectiva que nos relaciona con la Vida Divina y con la Obra de Dios. Ahora se trata de silenciar en la mente todo pensamiento que no esté de acuerdo con el ideal divino; de eliminar de nuestra vida los sentimientos y deseos que nos llevarán a la oscuridad en el pasado; de estar atentos plena y conscientemente a lo que sentimos, hablamos y pensamos para no volver a hacer mal en el mundo.



Cuando actuamos en esta línea, los agentes de Dios y las fuerzas espirituales que cubren el universo acuden a la llamada de nuestra luz y nos facilitan las cosas para que no nos falte aliento, peor ni debemos perder la fe ni debemos pensar que otro puede llevar nuestra carga. Hay que olvidarse de servir al cuerpo físico y a determinados deseos y pensamientos egoístas para dedicarse al Alma, al Yo superior, y así compartir su esplendor y su gloria. Es necesario situarse por encima de todas las miserias y materialismos del mundo para tener fe y confianza en alcanzar nuestros ideales más elevados. De esta manera nuestra vida será reconfortante, intensa y llena de oportunidades para demostrar nuestro amor y nuestra nobleza.


La motivación y el cumplimiento del deber son dos de los aspectos que mueven el mundo, y el aspirante así debe tomarse su trabajo, sea cual sea, porque todas las profesiones cumplen una labor importante en la evolución pero este aspirante debe poner la voluntad del Espíritu para trabajar en la Gran Obra en vez de hacerlo para su propio beneficio personal pues, todo lo demás le será dado por añadidura. Si cada persona del mundo trabajara como si fuera un deber y con lealtad a Dios, se acabarían muchos problemas de los que creamos entre nosotros mismos por no cumplir con nuestro deber responsablemente. Debemos ser imitadores de lo superior y ser conscientes de que todo lo manifestado y toda la evolución alcanzada hasta ahora por la humanidad ha sido gracias al sacrificio de nuestro propio Dios y de toda una serie de Jerarquías y Hermanos Mayores que han puesto su vida a disposición de la Gran Obra. Al igual que han hecho estos grandes seres debemos hacer nosotros si queremos acelerar nuestro desarrollo. Nuestras vidas deben ser útiles al mundo material y al espiritual porque todas nuestras acciones deben ser hechas como un sacrificio para la mejora de nuestros hermanos (aún inconscientes de estas verdades) y para la espiritualización del mundo; eso entra en el trabajo que lleva a la perfección.


Por ninguna mente de los aspirantes deberían pasar pensamientos de fracaso o derrota. Cuando el trabajo, el sacrificio y el cumplimiento del deber se hacen para colaborar con el Creador de este mundo no cabe el fracaso siempre que se intente. Deberíamos sentirnos orgullosos de ser conscientes colaboradores de la Ora Divina y de sentirnos “llamados a trabajar por el bien de nuestros hermanos.” Quizás nos vengamos abajo alguna vez, pero lo realizado dará sus frutos, sin embargo, no debemos permitir que el egoísmo y que el materialismo nos vuelva a dominar porque eso nos alejaría del Sendero. Dios está en el ermitaño y en el que dedica su vida a la oración, pero mayor sacrificio y mejor cumplimiento del deber hace el que vive entre otros amando, sirviendo y haciendo las cosas como si fueran para Dios. Al igual que el escultor da forma a su idea, nosotros debemos tener la consciencia en las cosas de Dios para que nuestro trabajo demuestre que en nosotros está la idea divina. Todos estamos evolucionando pero el que es consciente de que somos parte de Dios y, por tanto, parte de Su obra intenta esculpir la imagen divina en el templo interno de su cuerpo físico. Solo nosotros podemos manifestar la belleza y la armonía del Alma y eso solo se puede conseguir anhelando y manteniendo en el corazón los ideales espirituales para ponerlos en práctica en cada momento de nuestra vida.


Pero está claro que debemos alcanzar cierto desarrollo interno para poder ser colaboradores de las Jerarquías y Seres que gobiernan los destinos de la humanidad, y para ello debemos esforzarnos hasta que obtengamos alguna ayuda o respuesta. Ser colaborador de la Obra de Dios necesita también cierta preparación como, por ejemplo:


1º.- Esforzarse y sacrificarse para encontrar y ahondar en la Verdad, requisito imprescindible para hacer un trabajo superior.

2º.- Gobernar la mente concreta hasta tal punto que solo se use para lo necesario en el mundo físico y de manera consciente ya que así se manifiesta su aspecto abstracto y el Yo superior a través de él.

3º.- Abrir un canal (intuición e inspiración) que comunique los mundos superiores con la mente para ser instrumentos de Dios en la tierra y para recibir instrucciones.

4º.- Elevar la vibración de los vehículos inferiores para que sean verdaderas herramientas del Alma; esto es: Un cuerpo físico sano; un cuerpo de deseos cuyos deseos y sentimientos estén en armonía con la Obra Divina; y una mente controlada para que no piense por sí misma ni pierda el tiempo en críticas, enjuiciamientos ni en hechos pasados o futuros innecesarios.

5º.- Vivir todo el tiempo en lo interno, conscientes en cada aquí y ahora para actuar como conciencia y en lugar del Yo superior, consiguiendo así vivir en lo superior pero trabajando en este mundo irreal.

6º.- Trabajar en medio del tumulto del mundo y del ruido de la mente hasta alcanzar cada vez mayor iluminación gracias al servicio amoroso que se pueda hacer allá donde nos encontremos.

Francisco Nieto

lunes, 17 de diciembre de 2012

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y SU OBRA (I)






Quien en la presente vida ha encontrado alguna escuela preparatoria o ha descubierto algún motivo que le ha hecho reflexionar hasta el punto de comenzar y tomar en serio el camino de espiritualidad que lleva a la iniciación o, al menos, a un cambio de vida, se ha podido dar cuenta de que si no se sacrifica y no se tiene persistencia poco desarrollo se puede alcanzar. La mayoría de los aspirantes espirituales que deciden tomar la iniciativa comienzan con mucha fuerza e ilusión y están pendientes de sus acciones y expresiones para no hacer el mal, pero al cabo de un tiempo, gran parte de ellos lo dejan con el falso pretexto de no tener tiempo o de que tienen muchos problemas que les afectan a su estado mental y emocional. Sea una cosa o sea otra es falso porque el desarrollo espiritual no puede impedir (más bien lo contrario) que se cumpla con los deberes terrenales ya que éste es una actitud del hombre hacia la vida, y si esta actitud es positiva nada puede perjudicar. Uno de los mayores errores está en el hecho de separar lo terrestre de lo espiritual porque cuando uno se centra en los quehaceres y problemas y se olvida de lo interno y espiritual, es cuando se crean dos bandos aparentando ser uno real (en este caso el terrenal) y otro irreal o poco atractivo. El espíritu es la vida y lo terrenal tiene que ver con la forma, por tanto, todo lo que somos y hagamos debería ser expresión de la vida del Espíritu.


Cuanto más nos hagamos conscientes de nuestros actos, de lo que sentimos y de lo que pensamos, más capaces seremos de actuar desde la posición del Alma hacia lo terrenal, por muy pesada o aburrida que sea una tarea se puede hacer con buenos sentimientos, deseos y pensamientos. El mundo es la expresión de la conciencia, de la vida y de la mente de Dios y nosotros, como partes dinámicas en este mundo terrenal, deberíamos considerarnos Sus Manos colaboradoras en el Plan Divino que Él tiene para nosotros. Cualquier persona, sea cual sea su profesión o sus quehaceres diarios, puede hacerlos con amor y consciencia. Consciencia porque uno de los mayores adelantos espirituales viene del hecho de observarse a sí mismo como algo aparte y por encima de sus cuerpos incluyendo la mente, así se analizará y corregirá; y con amor porque siempre debe tener la intención de hacer todo como si fuera para Dios. Es decir, se trata de ver la vida divina (la raíz de todo lo creado) en todo lo que nos rodea para respetarla, cuidarla y desarrollarla. Si no escuchamos y vemos la obra de Dios en todo lo manifestado y en nosotros mismos es porque estamos sordos y ciegos pero no será porque algo material lo impida. Esa sordera y ceguera está en nosotros por habernos olvidado de que Dios está en todas partes y por no recordarnos a nosotros mismos como un Espíritu creado por Dios situado por encima de las actitudes, sentimientos, emociones, etc.


Cada persona renace en el lugar y en las circunstancias adecuadas para su desarrollo moral, físico, mental y espiritual como efecto de lo que ha sido y hecho en sus anteriores vidas. Dios no castiga ni sus agentes administradores del karma tampoco le ponen piedras para que tropiece si no se las merece. Los problemas de cada uno han sido creados por ellos mismos y tienen la parte positiva de que su solución será una experiencia que aumentará su desarrollo. Los deseos inalcanzables causan sufrimientos porque su creador los tiene y porque quizás le falte conformismo o humildad. Las discusiones o enfrentamientos surgen por no controlar nuestra impulsividad, nuestras palabras o nuestros resentimiento entre otros. Los problemas, lo que nos disgusta o lo que nos aflige, por tanto, tienen su origen en nosotros, principalmente, por no analizarnos y poner manos a la obra para corregir nuestros propios defectos a la vez que llevamos a la práctica nuestros más elevados ideales con todas nuestras mejores intenciones y deseos.


Precisamente todo lo que nos rodea y nos ocurre es así para atraer nuestra atención con tal de que utilicemos el discernimiento y hagamos de ese objeto u hecho una buena obra. El problema surge cuando nada nos atrae como oportunidad espiritual o cuando solo tenemos deseos y pensamientos egoístas y materialistas que nos hacen olvidar la vida divina que existe en todo. Entonces es cuando es necesario buscar algo nuevo que estimule el aspecto espiritual interno, nuestra voluntad y nuestros deseos de superación. Lo que nos rodea y las circunstancias se tienen que convertir en oportunidades de desarrollo porque, en todo hay un motivo para la acción y esa acción hay que cumplirla desde el punto de vista del deber y no de la recompensa material o personal. La persona que solo piensa en acumular riqueza y cosas materiales termina siendo dominado por ese deseo y obsesionado por esa clase de pensamientos.


Una persona así esclaviza su vida y su cuerpo con tal de conseguir más, su mente es poderosa sobre todos sus asuntos porque se concentra en ellos y sabe discernir con tal de aprovechar una oportunidad y ganancia. Cuando se acaban los ingresos de un sitio busca la manera de obtener ganancias de otro y persiste y no deja de intentarlo si hay problemas, fortaleciendo así también su voluntad. Ahora surge la pregunta: ¿Por qué no hace eso mismo respecto al trabajo espiritual y sobre sí mismo? Es más ¿Para qué sirve todo eso? Una persona así no tarda en darse cuenta que lo material no le quita el sufrimiento ni las tristezas que por otras cosas tiene, no le aporta felicidad ni satisface ese “algo” que de vez en cuando le pide otra clase de alimento que no sea material. Por tanto, todo por lo que lucha una persona así termina siendo una carga para ella, y es esa carga creada por ella misma (problema) la que le tiene que hacer consciente de la belleza de la vida, del orden divino y del valor del servicio amoroso y desinteresado a los demás.


Es necesario, pues, para todo aquel que aspira a la vida superior y a ser colaborador en la Obra de Dios que busque un motivo de realización en todo lo que le rodea y en sí mismo. Lo positivo, la luz, se encuentra en todas partes y cuando uno penetra en la luz desaparece la obscuridad que hasta entonces le mantenía ciego. El hecho de sentir deseos de desarrollo espiritual ya es motivo suficiente como para buscar esa luz; es más, quien lea estas líneas es porque algo en su interior le quiere hacer ver que hay una vida superior que alcanzar. El sendero de espiritualidad transciende lo miserable y vulgar para apreciar lo verdaderamente importante, esto es hacer todo con amor y con espíritu de servicio a Dios y a los demás. De esta forma se aclaran las dudas, los prejuicios, las falsas creencias, el sufrimiento y la falsa visión del mundo. Este sendero lleva a comprender que cada uno es el que ara la tierra y siembra lo que, al cabo de un tiempo, será su cosecha; que cada uno de nosotros somos creadores del bien o de mal en pensamiento, palabra y obra; que solo nosotros tenemos la libertad y el libre albedrío de colaborar o no con la Obra de Dios; y que solo nosotros y con lo mejor voluntad (sin culpar a nadie de nada) debemos hacer frente a las circunstancias y consecuencias.

Francisco Nieto

domingo, 2 de diciembre de 2012

HÉRCULES el hijo de Dios encarnado (y II)



(Interpretación esotérica de la película  de Walt Disney)

El mal o Hades no está en el cielo sino que hace su trabajo en el mundo de los mortales por encargo de Zeus, rey de los dioses. Hades es el mal que nos prueba y nos hace caer pero que a fin de cuentas es beneficioso para la evolución porque nos fortalece para afrontar el destino. Hades es el polo negativo imprescindible para la evolución: Amor- odio, Luz- oscuridad.



Los dioses, los Espíritus (tanto el de las jerarquías superiores como los nuestros) son inmortales, por eso Hades quiere hacer a Hércules mortal aquí en la Tierra, lejos del cielo. Es curioso que en la película se dice que para que Hércules se haga totalmente mortal debe beberse hasta la última gota, hecho que no consiguen aunque lo intenten muchas veces. Esto significa que aunque el ser humano caiga muchas veces en el mal y tenga miles de reencarnaciones siempre tiene dentro de sí la parte espiritual que en su momento será Dios.


El rapto de Hércules siendo niño representa a la humanidad en la mencionada época Lemúrica cuando aún era inconsciente del mundo físico y como individuo, o sea, cuando la humanidad tenía una conciencia similar a la de los animales domésticos. Es la tentación y caída de la humanidad al dejarse llevar por los luciferes. Los Luciferes son Ángeles que se encuentran a mitad de camino entre sus hermanos más evolucionados y nosotros, se quedaron tan rezagados que necesitaban de nosotros para poder progresar. Si bien, por un lado nos hicieron un mal al exteriorizar nuestra conciencia sin estar preparado para ello, también es cierto que su labor nos ha traído un adelanto porque al tener conciencia de lo existente fuera de nosotros hemos dado un paso más que ni siquiera los Ángeles lo tienen.


La fuerza de Hercules es la Fuerza del Espíritu, el poder interno y la voluntad, pero no tiene control aún sobre esa fuerza. Esto representa las primeras etapas de la humanidad cuando se movía más por instinto que por razonamiento.


Hércules siente la necesidad de irse de con los padres terrenales (necesita buscar la Verdad) La humanidad, aunque inconsciente de ello, ha sido guiada para que desarrollara sus cuerpos y sus Almas que son, al fin y al cabo, sus poderes internos y su intuición para que siga buscando algo que desconoce pero que sabe que existe porque lo siente dentro. La evolución nos llevará a abandonar el cuerpo físico para siempre y a continuar nuestra evolución en otros niveles superiores hasta que seamos conscientes de otras jerarquías (dioses) y de otros mundos espirituales.



Tiene la obligación de hacerse un héroe en la Tierra porque si no lo hace no será nada. Cuando, como Espíritus, Dios nos diferenció de Él, teníamos todos sus poderes latentes pero no éramos conscientes de ello como individuos porque no teníamos consciencia propia. Si, según el Plan de Dios, no hubiéramos descendido hasta el mundo físico y no hubiéramos obtenido los cuerpos actuales, no hubiéramos llegado a ser lo que hoy somos, es decir, no seríamos auto conscientes como individuos separados ni lo hubiéramos sido de lo que existe fuera de nosotros (el mundo físico); no hubiéramos sido como no es un ser humano desarrollado el óvulo y el espermatozoide dentro del vientre de la madre. Una vez en la Tierra debe desarrollar el Espíritu ya que, de otra forma no podría alcanzar su propio mundo, el mundo del Dios de Dioses


En la película vemos que en el templo Hércules habla con su Padre. Esto representa cuando el ser humano despierta su naturaleza superior, cuando buscamos el camino de aceleración y descubrimos el verdadero sentido de la vida. Tarde o temprano (de ahí que haya tantos grados evolutivos entre razas, continentes, etc.) todo ser humano alcanzará un nivel evolutivo y espiritual que le hará sentir la obligación de buscar algo superior, algo que satisfaga sus necesidades internas y no las de deseos y materiales. Cuando llega ese momento es cuando descubrimos que la personalidad es solo un medio de desarrollo pero que no somos nosotros, el verdadero Yo superior, y es a partir de ahí cuando dedicamos nuestra vida a encontrarnos con él y a considerar a los demás como hermanos en la misma peregrinación.


Hércules debe ser un héroe verdadero en la Tierra (no debe buscar el dominio de lo material ni el egoísmo personal, sino que debe vencer a la personalidad y a las pruebas de la vida en la Tierra)


¿Quién es el entrenador que vemos en la película que estamos comentado? Las propias vidas que forman y aumentan la conciencia después de cada muerte del cuerpo físico. Cada sufrimiento en el purgatorio y cada disfrute del bien en el cielo dejan su huella en lo que llamamos CONCIENCIA y es esa conciencia la que nos advierte cuando vamos a hacer el mal, la que nos habla, a modo de remordimiento, cuando lo hemos hecho y la que nos invita a hacer el bien la queramos escuchar o no.


Tanto en la película como en la vida real las herramientas de entrenamiento son: El mundo físico, las circunstancias, las pruebas, el destino de cada vida, las relaciones y las experiencias.


Su meta es el Olimpo (cielo o mundo de Dios) pero para alcanzarlo debe hacerse un héroe (desarrollar los poderes del Espíritu) y para ello debe vencer al mal. Además de lo mencionado en el anterior párrafo, el mayor enemigo del progreso, como Almas en evolución, es la personalidad que con sus deseos, sentimientos, emociones, costumbres, etc. entorpece la voluntad del Yo superior.


Su entrenador le dice que use la cabeza (esto ocurrió al principio de la época atlante, cuando las jerarquías superiores nos facilitaron la mente para que comenzáramos a luchar contra los deseos animales dominantes) El ser humano comenzó a dejarse llevar por la parte animal y actuó ignorantemente hasta que obtuvo la mente y desarrolló algo la voluntad, desde entonces y hasta ahora hemos estado intentando dirigir nuestro destino.


Su primera prueba es el monstruo de las cabezas y éste representa la Ley de Causa y Efecto, porque hasta que no acabe con todas las cabezas (causas que le atan a la tierra) no puede ser un héroe.


Hades busca las debilidades de Hércules (el mal, las pruebas y las tentaciones siempre nos afectan donde más nos duelen y donde somos más débiles.


Hércules no queda satisfecho con la primera victoria y desea superarse más pero no sabe cómo. Zeus le dice que para encontrar la respuesta debe encontrarla en su corazón.


Él adquiere fama y popularidad pero eso no es lo que su conciencia le dice que debe buscar, El ser humano también alcanza un nivel en que no se conforman ni es feliz con lo que encuentra en la Tierra y se decide por buscar en otros niveles de conciencia superiores.


Para vencer a Hades debemos vencer la última prueba por medio de un gran sacrificio por los demás sin pensar en nosotros mismos; esta es la llamada imitación de Cristo que todos, tarde o temprano, debemos llegar a hacer respecto al prójimo.


Cuando el Yo superior (Hércules) está casi vencido por las graves caídas y tentaciones, el amor a Dios o a cualquier motivo superior, la fe y la confianza propia hacen resurgir el poder interno que terminará liberándole del renacimiento en este planeta. De esta forma el Espíritu se impone sobre la materia y queda victorioso sobre los elementos.


Cortar el cordón que se aprecia en la película representa la acción del mal para que los humanos se aferren a la Tierra, de hecho, así lo hacemos durante muchas encarnaciones. Pero con la evolución llega un momento en que el desarrollo espiritual nos permite elevarnos sobre el purgatorio. Entonces es cuando el mal no nos puede atar (las brujas no pueden cortar el cordón de Hércules)


Cuando el Yo superior vence al mal y se salva, también salva a la joven que antes ya ha transformado, (la joven es la personalidad purificada por el amor)


Entonces es cuando se le mide por la fuerza de su corazón y no por la física, como a nosotros nos miden antes de hacernos discípulos de un Maestro.


Al final dice que quiere quedarse con ella en la Tierra, esto significa que el Yo superior ama a la personalidad purificada (y a todas las personalidades) y a todo lo que hay en la Tierra, gracias a lo cual ha llegado a ser lo que es.

Por fin sabe cuál es su destino: Ayudar a la humanidad.

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Todos estamos formándonos como hércules a través de las pruebas diarias, pero sobre todo a través de los errores que cometemos. Según superemos la ignorancia y trabajemos consciente y voluntariamente para ser mejores, encontraremos esa fuerza que hace aumentar el músculo espiritual y que nos llevará a encontrar al Maestro que nos dará la iniciación.


El trabajo actual es preparatorio para hacernos probacionistas, y una vez que superemos las pruebas como probacionistas seremos discípulos, entonces será el momento de dedicarse plenamente a trabajar por la humanidad. Algunas personas conectan con alguna escuela iniciática por medio del ocultismo para comenzar el sendero de aceleración que les llevará a la liberación del renacimiento, estos son los grados de la escuela Rosacruz de Max Heindel


Grados:

Preliminar: El que se interesa y simpatiza con los estudios o filosofía de la escuela

Regular: Lo es quien se compromete a estudiar seriamente

Probacionista: Quien hace un voto o promesa ante un iniciado (invisible) en un determinado mes, día y hora según sus datos astrológicos de nacimiento

Discípulo: Es al que le preparan para la iniciación, sea o no consciente de ello durante un tiempo. Quien está en este grado, por lo general, ya no lo dice

Hermano Lego: Lo es quien ha alcanzado varias iniciaciones y colabora con la Orden de donde surge la escuela.

Adepto: Es Adepto quien ha adquirido 9 iniciaciones y no necesita renacer más como niño

Hermano Mayor: Son quienes han alcanzado todas las iniciaciones menores y mayores y dirigen los destinos de la humanidad.

Francisco Nieto

lunes, 19 de noviembre de 2012

HERCULES EL HIJO DE DIOS ENCARNADO (I)



HERCULES, EL HIJO DE DIOS ENCARNADO


(Artículo basado en la película de Walt Disney y escrito cuando se estrenó la película)


Significado de Heracles: “Preciosa gloria de Hera”, o “Brillo y esplendor del Alma”


Hércules fue preparado y entrenado para enfrentarse a doce trabajos relacionados con los signos astrológicos y con la propia evolución de la humanidad, sus hermanos los dioses le ayudaron dándole los medios necesarios para que venciera las pruebas (las jerarquías superiores que ayudan a la humanidad a evolucionar y obtener la perfección) Hércules, por tanto, representa a la humanidad.


Los doce trabajos son los que le ayudarán a obtener el razonamiento, a desarrollar la voluntad, a dominar su cuerpo de deseos y a perfeccionar su carácter para encontrar el sendero de perfección y de Cristo. Desde el comienzo y con el poder de Aries, pasando por la Iniciación que representa Capricornio, hasta dar su vida por los demás en Piscis, estos son los conceptos que representan los 12 signos del zodíaco:

Aries: Yo soy

Tauro: Yo tengo

Géminis: Yo pienso

Cáncer: Yo siento

Leo: Yo creo

Virgo: Yo sirvo

Libra: Yo me identifico con los demás

Escorpio: Yo investigo lo oculto y me regenero

Sagitario: Yo me elevo a través de mis ideales

Capricornio: Yo me debo a la humanidad

Acuario: Yo me uno fraternalmente a los demás

Piscis: Yo me sacrifico por mis hermanos/as


Según la filosofía oculta, la astrología esotérica y algunas religiones y culturas del mundo, el verdadero ser humano es un Espíritu que está evolucionando en la tierra a través de dos principales leyes, éstas son: Renacimiento y Consecuencia.


Dicen estas enseñanzas que Dios nos diferenció de Él y nos separó para que la experiencia de la vida fuera nuestra mejor escuela. En ella adquirimos la voluntad y la mente, en ella hemos pasado de un estado prehistorico al actual con todos sus adelantos, y en ella continuaremos hasta transformar todas las posibilidades latentes del Espíritu en poderes dinámicos individuales.

Tenemos cuatro cuerpos (físico, etérico, de deseos o astral y mental) de los cuales nos servimos para adquirir experiencia en cada renacimiento y de los cuales extraemos el beneficio de dichas experiencias después de su desintegración. El fruto de esas experiencias en cada vida se va acumulando para transformarse en Almas por medio de los diferentes poderes del Espíritu puro, por tanto, tenemos que extraer el alma de los cuerpos:


El Espíritu Divino extrae el Alma consciente del cuerpo físico.

El Espíritu de Vida extrae el Alma intelectual del cuerpo vital.

El Espíritu Humano extrae el Alma emocional del cuerpo de deseos.

El cuerpo mental es el intermediario entre el Espíritu y la personalidad formada por los cuerpos


Como hijos de Dios tenemos los mismos poderes que Él, pero debemos desarrollarlos y para ello pasamos por una gran cantidad de inimaginables experiencias en cada reencarnación haciéndonos así discípulos de la vida misma. Cristo dijo: “Las obras que yo hago haréis y mayores aún”, refiriéndose a que somos dioses en formación.


El mito de Hércules representa el descenso del hijo de Dios a la Tierra; el desarrollo y poderes adquiridos; el trabajo para poder volver junto a Su Padre y la victoria del bien sobre el mal. Así mismo, la humanidad dejó los mundos espirituales para hacer una peregrinación en la Tierra hasta desarrollar los poderes que le abran la puerta del cielo y así poder estar junto a su Padre.


En los primeros tiempos la humanidad era como un niño, no tenía los sentidos desarrollados como hoy, no tenía tampoco el razonamiento actual y por último, apenas había desarrollado el poder de la voluntad, por consiguiente, estaba casi a merced de los elementos y las circunstancias como cuando abandonan a un niño. Sin embargo y a nivel de conciencia (casi de la misma forma que los animales actuales) la humanidad se encontraba en el “paraíso” porque no era consciente como lo es ahora, es decir, no era responsable como lo somos ahora ante las leyes terrenales ni tampoco ante las de Dios.


Cada uno de nosotros es un hércules en embrión y a través de la experiencia y de las pruebas del destino nos haremos fuertes como el mito, pero la fortaleza no será física sino espiritual, porque el fin de hércules es estar en el cielo junto a su Padre y trabajar desde allí sobre la tierra ayudando a los que aún siguen en ella. Es decir, ayudar a nuestros hermanos/as como lo hacen las jerarquías que van por delante nuestra (en la escala evolutiva de la obra de Dios) sobre nosotros.


La fortaleza física representa el cuerpo físico que necesitamos para evolucionar en este mundo, pero el verdadero Ser (también llamado Yo superior, Alma o Ego) está dentro y es el que en cada vida se fortalece con el fruto de la misma que recoge después de la muerte. Después de la muerte del cuerpo físico, los otros tres cuerpos, aunque más concretamente el cuerpo etérico, graba para llevarse la película de su vida pasada para después depositarla en el cuerpo de deseos. Es en este cuerpo donde hacemos la vida purgatorial según vamos “reviviendo” los hechos de la tierra, por consiguiente, sufrimos el mal que hicimos a los demás para así poder tomar nota como conciencia de lo que nos perjudica y lo que no deberíamos volver a hacer en la próxima vida.


La lucha interna en este estado de conciencia es muy fuerte, por un lado nos vemos atraídos por los deseos hacia lo terrenal, y por otro deseamos buscar algo superior y más elevado que en nuestro interior sabemos que existe y que necesitamos; el espíritu quiere manifestarse en la personalidad. En el cielo se recogen los frutos de nuestras buenas obras, (las que hicimos y las que nos hicieron) sentimos toda la felicidad, una vez olvidado todo el sufrimiento del purgatorio, y así estamos listos para pasar a otro mundo superior donde descansaremos y nos prepararemos para un nuevo nacimiento en un plazo de entre 700 y 1100 años según la evolución de cada Alma.


Al principio de la evolución como humanos vivimos en el deseo, caemos en lo material y solo deseamos alcanzar riquezas y ser más que los demás, pero con el desarrollo espiritual que se va alcanzando en cada vida, va ocurriendo todo lo contrario. Así continuamos peregrinando hasta que el mismo poder interno alcanzado nos dice que debemos estar dispuestos a dar la vida por las personas que amamos y que nos rodean.


El más grande y fuerte de los dioses era Hércules. Hércules representa al Yo superior pero se diferencia de los demás en que los demás no habían pasado las pruebas que pasó él, es decir, la humanidad o Hércules (como lo hizo Cristo en su gran sacrificio de amor) ha descendido hasta el mundo físico y las jerarquías superiores (los dioses) no lo han hecho. Dios es ayudado en Su Obra por otras jerarquías creadoras que se suelen considerar dioses en relación con nosotros porque ellos han evolucionado en otros esquemas y mundos donde no han necesitado tener cuerpo físico ni experiencias como las nuestras. Al igual que por debajo de nosotos hay otras futuras jerarquías que nosotros llamamos reinos de la naturaleza, también las hay por encima de nosotros; y lo mismo que esas jerarquías superiores nos ayudaron y nos ayudan, nosotros ayudamos y ayudaremos en un futuro a los reinos que nos siguen.


Dice que al principio el hombre vivía entre terremotos y catástrofes, esto es cuando el hombre aún se movía por instinto como los animales y reencarnaba muy a menudo. Esta es la Época Lemúrica, el comienzo de la peregrinación del hombre actual pero, al igual que Hércules, nos hemos ido enfrentando al destino, hemos adquirido poder espiritual y vamos venciendo al mal en nosotros para que se pueda manifestar el dios interno que todos llevamos dentro.

Francisco Nieto

domingo, 4 de noviembre de 2012

LOS PLANETAS RETRÓGRADOS EN EL HORÓSCOPO




MADRID, 1986

A la hora de interpretar un horóscopo no sólo se deben interpretar la posición de los planetas en casa, signo y aspectos que tengan sino que hay otros aspectos planetarios y del horóscopo que hay que interpretar para extraer más información y uno de ellos son los planetas retrógrados.

Cuando un planeta progresa está adquiriendo experiencias nuevas, cuando está retrogrado está asimilando experiencias pasadas, y cuando está estacionario –parado- el planeta muestra una quietud y compostura interna poco habituales.

Los planetas retrógrados con buenos aspectos representan tendencias o deseos positivos de otras vidas que no se llegaron a cumplir o desarrollar, por eso son fácilmente superables en esta. Los planetas retrógrados con malos aspectos son indicativos de persistentes errores o malas intenciones en lo que representan los planetas y la casa. En este caso urge meditar nuestra manera de actuar, de pensar, de responder, así como si nos interesamos más por nosotros mismos que por los demás, etc.

Cuando un planeta retrógrado no tiene aspectos o sólo tiene uno, hay que investigar detenidamente dónde estamos aprendiendo la lección porque su influencia puede ser muy sutil y no darnos cuenta de ello.

Cuando hay varios planetas retrógrados en la carta, sin embargo, se verá obligado a hacer la transformación interna necesaria, aprender dónde debe trabajar de diferente manera a como o hizo en la anterior vida. Cuantos más planetas retrógrados menos oportunidades de desarrollo material y de experiencias

Es de suponer que cuando el planeta deja de estar retrógrado, es porque ya se ha aprendido la lección pendiente, sin embargo, no se puede asegurar del todo, como tampoco se puede asegurar que después de la retrogradación la persona se exteriorizará repentinamente. Sí podemos asegurar que algunas lecciones espirituales se han aprendido y, por lo tanto, se deben llevar a la práctica.

Sabiendo esto, no se debe considerar la retrogradación como una cosa mala o una prisión donde no se puede hacer nada, sino que se debe interpretar como un curso acelerado que necesitamos para ponernos en el nivel que nos corresponde.

Los planetas retrógrados nos llevan a experimentar en unas condiciones previas de conciencia o en asuntos inconclusos originados en el inconsciente. La retrogradación activa las facetas más o menos ocultas de la personalidad, si se hace correctamente se adquirirá iluminación de conciencia pero si no, producirá pérdidas y equivocaciones.

Un planeta retrógrado implica un nuevo estudio del pasado, algo que necesita estudiarse con paciencia para asimilarlo perfectamente; algún principio fue experimentado a la ligera o fue mal aplicado y por eso debe ser regenerado para que pueda ser utilizado constructivamente.

Su actitud hacia el exterior suele ser más bien pasiva ya que se centran en el interior de la conciencia por eso los asuntos relacionados con el planeta se verán retrasados. La asimilación psicológica es más lenta para que sea completa y para que se adapte a los principios. Cuando se tiene 4 planetas retrógrados se tiende a vivir en lo subjetivo, a retirarse y expresarse en privado, la vida se verá de distinta forma.

Los planetas retrógrados pueden indicar cualidades personales internas por estar poco moldeado por lo externo, su verdadera naturaleza no se expresará hasta que haya asimilado la esencia de sus necesidades a través de la focalización subjetiva.

Estas personas suelen mostrar su personalidad en sus años maduros porque están fuera de onda en las situaciones sociales y no se ajustan a los comportamientos normales, si además hay malos aspectos, la persona se aísla y desconecta.

Cuando hay muchos planetas retrógrados y son bien trabajados hay gran desarrollo espiritual y mayor conciencia del yo superior, conectará mejor con el poder y sabiduría interna y vencerá más limitaciones de la personalidad; los planetas retrógrados buscan respuestas en su interior.

Un planeta retrógrado indica la necesidad de reorientar la energía del planeta hacia lo positivo de la casa para obtener una regeneración de conciencia y un desarrollo a través de nuevas experiencias. También puede indicar que esta persona utilizó egoístamente la energía de ese planeta, por lo tanto, está repitiendo curso pero concentrándose más.

Los planetas retrógrados indican los errores que cometimos en el pasado, errores que perjudicaron a nuestro desarrollo directamente y al de otras personas, errores que de una forma u otra, fueron contrarias a las Leyes Divinas que rigen el Universo. Esto significa que el Espíritu se comprometió antes de renacer a enmendarse en esta vida en sentido moral, mental y espiritual.

Un planeta retrógrado necesita una nueva expresión personal porque nos hace revivir el pasado para que tomemos conciencia de las malas actuaciones.

Si el Sol es objetivo y constructivo, los planetas retrógrados (se mueven en sentido contrario al Sol) se interiorizan y su acción es subjetiva y poco constructiva exteriormente, visto esto desde fuera, podríamos decir que mostrarán carencias y errores en su comportamiento.

Ejemplo: Si Júpiter está en Leo podemos asegurar un éxito en general gracias a las cualidades, ambición y aprovechamiento de las oportunidades, pero si Júpiter está retrógrado, no tendrá ambición ni sabrá aprovechar las oportunidades para obtener ese éxito, no sabrá mandar ni tendrá tanta suerte, o incluso se verá limitado. Sin embargo, aprenderá unas lecciones que le beneficiarán en otras ocasiones y le darán seguridad y confianza en sí mismo.

Esto sería el resultado de una mala acción en otra vida pero en esa misma casa, por consiguiente, una persona con este caso debería cambiar su manera de actuar sobre los asuntos de esa casa pero sacando los recursos de ella misma; debería orientar las cualidades del planeta y del signo hacia los asuntos de la casa para que el resultado sea el esperado.

Normalmente es el planeta el que indica la naturaleza de los errores cometidos, por consiguiente, es conveniente ver cuáles son sus defectos y después meditar sobre nuestra forma de entender la vida para ver si se corresponde con lo que somos interiormente. Por ejemplo, Saturno retrógrado: indica que cometimos graves irresponsabilidades, que no cumplimos con nuestros deberes según la posición social que tuvimos, que debemos desarrollar la concentración y ser más metódicos en lo que hacemos, etc.

Alguien se preguntará ¿Cómo podemos cambiar? Además del esfuerzo voluntario y consciente que sería lo natural, a veces, el cambio se produce por la fuerza. Cuando nace (por ejemplo) la persona con Saturno retrógrado en la casa 7, lo hace con las malas tendencias de la anterior vida, entonces tendrá problemas, limitaciones, impedimentos, etc. con el público, el matrimonio o con personas íntimamente unidas a ella. Esto le hará recapacitar tarde o temprano para que se dé cuenta de que esa línea de actividades y actitudes no son correctas; por lo tanto, se verá obligado a cambiar y a adaptarse a las exigencias normales del prójimo y de las leyes. Entonces es cuando se admitirá los errores, regenerará la conciencia y rectificará los aspectos negativos de la carta para que en la carta de la siguiente vida sean aspectos positivos y el planeta muestre sus cualidades naturales.

Esto también explica el porqué algunas personas chocan con otras que tienen un carácter similar, esos otros aprenderán lecciones de sus errores, pero el nativo con su planeta retrógrado es quien está recibiendo las lecciones más importantes a través de unas personas que actúan como él actuó en otra vida.

Marte en Capricornio y casa 12ª conjunto al Nodo Sur, indicaría el abuso de la persona en otra vida, se valió de su cargo y poder para aprovecharse de otros, impuso su individualidad sobre la libertad de los demás, etc., en este caso puede estar Saturno (regente de Capricornio) retrógrado por ser el regente kármico de Capricornio, pero si no lo está, es fácil que reciba malos aspectos. Siguiendo este mismo ejemplo, Marte retrógrado obligaría al nativo a interiorizarse para estudiar los problemas e impedimentos del destino y para sacar un provecho de las experiencias con los demás.

A la hora de buscar soluciones tendrá que ver en qué casa está el planeta retrógrado para cambiar la manera de actuar sobre sus asuntos, y habrá que analizar los buenos aspectos con otros planetas. Si Saturno está retrógrado en la casa 10ª, indicaría que esta persona tiene una falta de regeneración de conciencia respecto a los jefes en su trabajo y cualquier clase de persona que ejerza un cargo o autoridad en su profesión. Si no se pone a trabajar sobre su manera de pensar y afrontar esas situaciones así como sus reacciones, el problema puede hacerse más grande y afectarle seriamente en esta vida y en la próxima. En este caso sería conveniente preguntarse ¿Qué he hecho yo en otra vida para que no me gusten ciertas actitudes de la autoridad o de ciertos jefes?

Cuando un planeta está retrogrado sus principios se expresan en el interior del individuo como facetas profundas de su carácter, por lo tanto, adquiere cualidades más elevadas o abstractas, Ejemplo: Si un planeta comienza en 0 de Aries significa que comienza un nuevo ciclo de experiencias pero si se hace retrogrado significa que es urgente para él las experiencias con los principios de Piscis – casa 12ª - y Neptuno.

Mercurio retrógrado: La inteligencia se frena y se fija en el presente, tiene que hacer más esfuerzos para concentrarse y reflexionar. Venus: Refrena las emociones que condicionan al individuo, la persona puede dominar las emociones perfectamente. Marte: Hay restricción y limitación de la energía dinámica, debe tener tacto en su actitud. Júpiter: Tiende a la autosatisfacción y a la expansión sin control hasta ahogar la personalidad. Saturno: Persona lúcida y razonable, nada se le escapa. Urano: Inhibe la capacidad de decisión hacia la independencia de espíritu y su destino. Neptuno: La persona encuentra únicamente en sí mismo los recursos que necesita para transformarse profundamente. Plutón: Indica que la persona puede regenerarse apartándose del mundo y de los demás.

PLANETAS ESTACIONARIOS: “Es la concentración intensa en un área definida del horóscopo”, muestran un interés intenso en su acción (según la naturaleza del planeta); el individuo se vuelve muy fijo y no permite la adaptación haciéndose inflexible pero obtiene vigor y resistencia.

En un nacimiento puede haber Planetas estacionarios-retrógrados que inclinan a un estado subjetivo de interiorización para que la persona se concentre en el aspecto psicológico del planeta con creciente inquietud. Cuando son estacionarios-directos ya han asimilado sus impulsos a niveles profundos e introspectivos y están preparados para salir a su conciencia objetiva y trabajar con lo asimilado, por lo tanto, es más activo.

Cuando un planeta progresado retrógrado alcanza la fase estacionaria y está a punto de volverse directo, la persona vivirá un momento decisivo en su crecimiento interno, ese año marcará un cambio en la manera de enfocar la vida porque la preparación interna y asimilación ha terminado. Cuando un planeta progresado. Directo se hace retrógrado, el individuo sufre un cambio hacia dentro, se vuelve introspectivo desde lo que representa el planeta y puede enriquecerse en los principios del planeta, lo enterrado en la psique puede ser estudiado.


Francisco Nieto

jueves, 18 de octubre de 2012

INFLUENCIA DE LOS SIGNOS EN LAS RELACIONES PERSONALES (y III)




LAS TRIPLICIDADES

FUEGO: Los nativos de signo de Fuego o con mucha influencia de esta triplicidad son activos, entusiastas, con mucha confianza propia y gran vitalidad y energía; tienen poder creativo; son ardientes, ambiciosos, emprendedores y demostrativos. Sus aspiraciones son elevadas, les gusta dirigir y demuestran autoridad, viveza, excitabilidad, y a veces cólera.


ARIES: Energía individual. LEO: Energía creativa. SAGITARIO: Energía espiritual.

CUALIDADES: actividad, energía, combatividad, fe en sí mismo, generosidad, ambición, independencia, justicia y espontaneidad.

DEFECTOS: Exageración, despotismo, insubordinación, agresividad, imprevisión, parcialidad, orgullo y absolutismo.


TIERRA: Son prácticos, meticulosos, calculadores, firmes, perseverantes, metódicos, ahorrativos, serviciales y dignos de confianza; se ven atraídos por lo concreto y material; aman el orden, la precisión y dan mucha importancia a los detalles y a las cifras. Son trabajadores, pero son lentos y tienden a inquietarse o a desesperarse, y su temperamento es melancólico y nervioso.

TAURO: Base material. VIRGO: Base del trabajo y del servicio social. CAPRICORNIO: Base del éxito material.

CUALIDADES: Observación atenta, análisis concreto, perseverancia, tenacidad, paciencia, concentración objetiva y prudencia.

DEFECTOS: Fanatismo, exceso de rigor, egoísmo, materialismo, pesimismo, grosería y escepticismo.


AIRE: Son inteligentes, tienen gustos refinados y se expresan con soltura; viven con sus ideas y emplean su razonamiento para crear, organizar, clasificar y estudiar; tienen sed de conocimiento y se interesan por lo intelectual y la educación. Su temperamento es vital y mental.

GÉMINIS: Idea de expresión y comunicación. LIBRA: Idea de asociación. ACUARIO: Idea de propagación.

CUALIDADES: Delicadeza, adaptación, sutilidad, diplomacia, intuición, sentido artístico, talento inventivo y entusiasmo.
DEFECTOS: Inconstancia, versatilidad, apatía, sobreestimación y utopía.


AGUA: Son muy impresionables y viven en un mundo de sentimientos y emociones, dejándose llevar mucho por la imaginación y la superstición; les atrae lo romántico, misterioso, oculto, mediúmnico, y viven en el umbral de los mundos invisibles; son curiosos, caprichosos y muy sociables. Su temperamento es blando en apariencia pero su tenacidad les es muy útil para regenerar muchos de sus defectos.

CÁNCER: Origen de emociones fraternas. ESCORPIO: Origen de emociones sexuales. PISCIS: Origen de emociones altruistas.

CUALIDADES: sensibilidad, tacto, moderación, control, tendencia meditativa y buena memoria.

DEFECTOS: Inercia, pereza, sensualidad, propensión a lo fantástico y sugestión.


SIGNIFICADO DE OTRAS COMBINACIONES

CARDINAL - FIJO: Dinámico, emprendedor, voluntarioso, perseverante, con iniciativa sobre objetos definidos, sin embargo le faltará soltura, discernimiento y adaptabilidad.

CARDINAL – COMUN: Emprendedor, activo, flexible, hábil, listo pero falto de voluntad y perseverancia para conseguir sus fines, muy cambiante e inestable, disperso y demasiado cerebral y superficial.

FIJOS – COMUNES: Combinación armónica de habilidad y destreza; el oportunismo y la facultad de organización y método, y el sentimiento y la razón, están bien compartidos, pero carece de audacia iniciativa y espíritu emprendedor; no suele ser independiente, se conforma con adaptar y organizar lo que ya está iniciado.

FUEGO – AIRE: Acción, inteligencia y exteriorización de energías por el impulso del pensamiento; temperamento dinámico; naturaleza franca, directa, demostrativa y razonable; idealista y de sentido práctico pero sin perseverancia; no le afecta lo sentimental ni su entorno o circunstancias.

TIERRA – AGUA: Le afectan las contingencias materiales; sufre los acontecimientos; se conforma con las pruebas del destino; no tiene ambición, dinamismo ni reacción; depende de la voluntad de los demás más enérgicos e inteligentes. Su temperamento es melancólico, nervioso y triste; trabaja duro y no está contento con su suerte. Es propenso a vivir experiencias fatales, llevan una vida sin pena ni gloria.

FUEGO – TIERRA: Es activo, dinámico y práctico, sus actos son concretos e interesados por lo material; es trabajador, constructor, trabaja deprisa y con método y mira el aspecto práctico; es poco refinado y duro. Su ideal es la realización constructiva y no lo tangible.

FUEGO – AGUA: Exaltación de sentimientos y de emotividad; extremadamente cambiante e impulsivo; influenciado por sus sensaciones e instintos; carácter poco razonable; desordenado en sus actos; falta de reflexión, de lógica, de paciencia, de perseverancia, de sentido práctico. Sus actividades pueden ser a veces desbordantes y a veces pasivas.

AIRE – TIERRA: Su inteligencia, reflexión y sed de conocimientos le llevan al terreno práctico, a los estudios científicos, a las ocupaciones mentales que requieran cálculo, precisión, método, planes y sistemas; es razonable, estudioso, capaz de concentrarse pero sin dinamismo e iniciativa; duro de corazón por falta de sensibilidad.

AIRE – AGUA: Intelecto intuitivo, inspiración, razonamiento moderado y emociones controladas por la razón; es inestable, cambiante, indeciso en la realización práctica y sin dinamismo ni perseverancia.

Francisco Nieto