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martes, 27 de octubre de 2009

LA IMPORTANCIA DE LOS AMINOÁCIDOS EN LOS ALIMENTOS


Cualquier persona que se haya interesado por la alimentación sabe que para que ésta sea correcta y equilibrada debe estar compuesta de cierto porcentaje de proteínas, carbohidratos, grasas, y unas mínimas partes de vitaminas y minerales. Una persona que haga culturismo debe llevar una dieta especial con mucha proteína para reconstruir las células y los músculos, muchos carbohidratos en determinados momentos del día que se ejercita, y muy poca grasa pero saludable (es necesaria) pero sin pasarse para que no se transforme en grasa corporal. Algo similar ocurre con las personas que quieren adelgazar, éstas deben comer (según su peso, altura, ejercicio que se haga, etc.) mucha proteína, pocos carbohidratos y poca grasa sobre todo si no se hace ejercicio físico. Para hacer un buen plan alimenticio o una dieta es necesario hacer un estudio de la persona y de la vida que lleva, sin embargo y sea en el caso que sea los aminoácidos son muy importantes y más aun porque alguno de ellos son imprescindibles puesto que el cuerpo no los puede formar.
Los aminoácidos son los elementos básicos que el organismo necesita para la construcción de las proteínas y de los músculos, es decir, que las proteínas de los alimentos son necesarias para la construcción de las propias proteínas del cuerpo, para la construcción de los músculos y otras partes sólidas, y para ciertas funciones vitales del organismo. De los 23 aminoácidos que existen 10 de ellos (esenciales) hay que ingerirlos con los alimentos porque no los sintetiza el cuerpo como ocurre con los otros, por consiguiente, es muy importante comer proteínas pero lo es más si ésta está compuesta de los aminoácidos que necesitamos. Las proteína no solo reconstruye sino que también se relaciona con la recuperación, el aumento de la fuerza, la pérdida de grasa en las dietas y la producción de energía. Es más, cuando se hacen trabajos de fuerza y ejercicio físico se producen erosiones en los ejidos y para reparar esas erosiones son necesarias las proteínas, es decir, los aminoácidos.
Cuando las proteínas que ingerimos se descomponen en aminoácidos, algunos quedan en el hígado para producir proteínas (enzimas, albúmina…) y otros pasan al torrente sanguíneo para ser utilizados por las células según la función que hagan. Pero si el organismo no dispone de las cantidades necesarias de carbohidratos y grasas, las proteínas que se encuentran en la sangre se transforman en energía vital para el funcionamiento del organismo, o bien en reservas de grasa.
La proteína se puede dividir en varios grupos, por ejemplo:

1º.- Las de alto y bajo valor biológico, según la cantidad de aminoácidos esenciales que contenga como son las de la ternera, el pescado, el pollo, el huevo, (clara) la leche, el yogur, requesón, el queso, la mantequilla, la soja, las judías y el arroz.
2º.- Las procedentes de la carne y las que no lo son, siendo de mayor valor nutritivo las procedentes de los animales.

Esto no significa que las que proceden de los vegetales sean malas pero para muchos deportistas son más importantes las de animal puesto que, entre otras cosas, tienen que reconstruir y aumentar el volumen de los músculos. Así es que ya sabemos algo sobre la importancia de consumir proteínas de muy variados alimentos pero, claro, ¿qué ocurre con los vegetarianos?
Los vegetarianos, considerando como tal a los que comen huevos y toman leche, deberían tener siempre a mano una tabla de calorías o al menos saber qué alimentos tienen más y menos proteínas. A continuación expongo algunos ejemplos.
Alimentos con mayor número de proteínas por 100 g. procedentes de vegetales:
Todos los quesos que comúnmente consumimos, el huevo, el coco, los frutos secos, el pan y la pasta (mejor integral) las legumbres, las algas y la soja principalmente germinada así como la mayoría de los germinados.
De estos alimentos en sus muy diversas formas de cocinar y consumir, tiene que conseguir el vegetariano sus proteínas y aminoácidos, pero hay uno que en los últimos años está tomando fama por sus muchas y buenas virtudes, este es la soja. Esta legumbre es diferente a las demás por su capacidad de capturar el nitrógeno del aire para transformarlo en compuestos nitrogenados. Sabiendo que el nitrógeno es lo que hace que una proteína sea importante para el organismo y para los músculos, he de decir que la soja es la que más proteínas aporta, exactamente un 40% de su peso. Pero eso no es todo, lo que hace a esta legumbre especial es que contiene todos los aminoácidos esenciales que necesitamos.
Por este motivo es por el que los vegetarianos deben consumir soja en todas sus variedades. Por ejemplo, 100 ml de leche (aun desnatada) tiene 4 g. de proteínas y 5 g. de carbohidratos; y la misma cantidad de bebida de soja natural tiene las mismas proteínas y casi ningún carbohidrato. Pero esa no es la única diferencia ya que la leche de soja tiene grasas saludables, fibra, isoflavonas, minerales importantes y carbohidratos complejos, por lo que favorece la salud y ayuda a no engordar. Los que hayan leído mi artículo sobre los carbohidratos de alto y bajo índice glucémico y sobre los complejos, sabrán que el alto índice glucémico de algunos carbohidratos hacen que el páncreas produzca repentinamente demasiada insulina, lo que, entre otras cosas, facilita el aumento de peso. Pues bien, al ser la soja también de bajo índice glucémico, digamos que no tiene el problema de otras proteínas vegetales que tienen muchas más calorías y carbohidratos de alto índice glucémico; esto hace que el páncreas no se vea forzado.
La soja es especial por otros aspectos de sus nutrientes, por ejemplo, el ácido graso (omega3) alfa linolénico es 15 veces superior al de la leche de vaca, siendo éste un nutriente esencial. Los ácidos grasos ayudan en la reducción de los niveles de colesterol malo y triglicéridos así como en las cardiopatías a la vez que refuerzan el sistema inmunológico. Las isoflavonas son muy saludables en general y son un poderoso antioxidante y un alivio para las mujeres con menopausia y para los hombres respecto al cáncer de próstata. La soja es baja en sodio y grasa, reduce el colesterol, contiene potasio, previene las enfermedades coronarias, el cáncer y la osteoporosis. Por tanto, la soja no solo es buena para todas las personas por sus aminoácidos sino que está especialmente indicada (en mi opinión) para los vegetarianos.
Esta legumbre tan nutritiva se puede consumir de muy diversas formas como es el tofu, las salchichas y otras imitaciones de carne que hay, los brotes, la leche y otros derivados y complementos alimenticios que cada día aparecen más en el mercado. Por consiguiente, quien no conozca la soja debería conocerla, seguro que quedará encantado.

Francisco Nieto

domingo, 5 de julio de 2009

EL RUÍDO Y SU EFECTO SOBRE LA SALUD


Artículo de mi buen amigo Salvador Caballero


La voz de la civilización se ha extendido y parece que cuanto mayor es el progreso mayor es el urído. Muchos de los que viven en ciudades pasan grandes temporas sin oír el canto de un pájaro o el viento meciendo los árboles y, por el contrario, se ven atrapados por el martillear de las taladradoras en la calle, el ruído de fábricas e industrias, el agobio del tráfico y un sin-fin de ruídos desagradables provenientes del propio hogar o del del vecino.
Incluso el campo no se libra de los ruídos producidos por motos, ciclomotores o carreras. Se está haciendo casi imposible el encontrar un lugar tranquilo para meditar y que, a la vez, es tan necesario para el desarrool espiritual.
En “Recolecciones de un Místico” leemos... “ el silencio es una de las mayores ayudas en el desarrollo del alma y debe, pues, ser cultivado por el aspirante en su casa, en su conducta, su caminar, sus hábitos y aunque parezca extraño hasta en su tono de voz”... También en esta obra leemos.. “Los Adeptos las grandes almas permanecen en calma bajo condiciones que crisparían al aspirante, por lo tanto no se debe uno exponer innecesariamente a situaciones qaue van en detrimento del desarrollo anímico”.
Los científicos materialistas no han reconocido todavía el pernicioso efecto del ruído en la naturaleza espiritual humana, aunque sí están seguros de los negativos resultados que éste produce en el cuerpo físico. Las revistas médicas y otras públicaciones afines incluyen artículos en que se estudia el daño producido por el ruído sobre la capacidad auditiva, los nervios y otros órganos.
Mucha gente sabe por experiencia, sin necesidad de leerlo en ninguna revista, que un fuerte ruido repentino puede ser muy dañino a aquellas personas que padecen del corazón o de los nervíos, o que el prolongado martilleo de una obra acarrea un dolor de cabeza, o que una noche sin dormir debido a los ruídos se traduce en un día agotador y sin nergía.
Las molestias por fortuna desaparecen en unas horas pero cuando éstas son ya casi permanentes entramos en algo mucho más serio.
Las investigaciones médicas han llegado a la conclusión de que después de escuchar una hora de la estridente música moderna actual, cuyo nivel de ruído oscila entre 90/100 db e iguala el de una taladradora, se puede producir una pérdida de audición momentánea. El exponerse con relativa frecuencia a este tipo de ruído puede ocasionar un daño mucho mayor y quiza permanente. Podemos estar seguros al decir que uno de los más dañinos ruídos a que estamos expuestos hoy en día es a cierto tipo de música moderna.
El ruído prolongado puede dañar también el sistema nervioso y en especial el de aquellos que están sensibilizando sus vehículos al vivir una vida espiritual y de servicio. Los trastornos nerviosos también repercuten en oros órganos y funciones del cuerpo, por lo que de este modo echaremos a perder nuestra habilidad y capacidad de sacar de la vida todas las lecciones posibles. El que desee cuidar su bienestar físico y evolucionar espiritualmente debe protegerse en la medida de lo posible de cualquier tipo de ruído que le ocasione daño. Claro está que no siempre es posible evitar todas las molestias. Por motivos económicos y por otras razones, hay gente que no puede mudarse cuando se construye un aeropuerto o una carretera cerca de la casa en la que han vivido muchos años.
Sin embargo, es posible apagar la radio y la televisión, y enseñar a los niños a cultivar la quietud y la calma al menos cuando estén dentro de casa, y también evitar los ruídos del silenciador estropeado del coche o de la moto, o el chirriar de las puertas o los mismos portazos.
También esposible hablar en un tono bajo.
No es necesario, por otra parte, el vivir en absoluto silencio aún cuando esto fuera posible. Hay muchos sonidos, desgraciadamente apagados y ahogados en neustra socidad, que son benéficos y positivos para la curación, la alegría y el buen estado general.
Primeramente tenemos la música clásica que es la medicina universal o el “lenguaje universal”. Por desgracia no es fácil encontrar este tipo de música en la radio donde casi siempre suena la machacona música moderna. Sin embargo, muchas ciudades tienen al menos una emisora de música clásica, además no hay que olvidar el extenso surtido de discos y cintas de este tipo de música. Igualmente los instrumentos musicales se han hecho más asequibles y es muy aconsejable el dirigir a los que los tienen, en especial la gente jóven, a que estudien y toquen música clásica.
No es fácil persuadir y hacer ver a la mayoría de los jóvenes que la música que ellos tanto admiran y les gusta en física y espiritualmente destructiva. Si desde la infancia, los niños se acostumbran a las meilodías de la gran música es muy probable que los cimientos queden construídos y aunque se desvien en parte durante la adolescencia vuelvan después con toda seguridad a la música clásica debido a la influencia que esta ejerce.
Hay también otros sonidos que son refrescantes y relajantes para el Espíritu y los nervios: las voces de la naturaleza como los pájaros, o los grillos, o las ranas y las abejas, los torrentes de agua y el mar enfurecido, las gaviotas al volar, el viento agitando los árboles y la lluvia o una tormenta de verano. También las voces humanas pueden estar llenas de belleza: las expresiones de alegría cuando alguién regresa tras mucho tiempo, una madre hablando a sus hijos, la voz ténue y agradable de los abuelos o de los más pequeños. Es también agradable el ronroneo de un gato echado en el regazo de su amo o la alegría expresada por un perro fiel. La candidad de sonidos agradables y hermosos que podemos disfrutar en nuestros hogares es enorme si somos capaces de bajar la radio, la televisión o el CD y escuchamos con tranquilidad.
El estudiante de ocultismo sabe que cuando por ignorancia, negligencia o indiferencia ocasiona cualquier daño a sus vehículos, habrá de sufrir las consecuencias ya que el arquetipo para la próxima vida estará debilitado y tendrá que aprender que el cuerpo físico y los demás vehículos son el templo del espíritu y que es su obligación el cuidarlos.
Esto es en realidad lo que pasa a aquellos que innecesariamente se exponen a los muchos ruídos que por desgracia abundan en nuestra sociedad, dañándo de este modo el sistema auditivo, los nervios y otros órganos, y destruyendo, lo sepan o no, la paz interior que tan necesaria es para el desarrollo espiritual. Debemos, por todos los medios, protegernos del tumulto de la vida moderna y evitar como sea todos aquellos ruídos que nos puedan ser prejudiciales.
A nuestro alrededor se encuentran muchos otros sonidos que son agradables y reconfortantes, busquémoslos y mejoraremos nuestro bienestarr físico, emocional y espiritual.

jueves, 7 de mayo de 2009

Índice del libro: ¿Adelgazar y realzar la belleza? ¡es fácil!


Capítulo I. Alimentos esenciales para una vida sana
Proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales, la fibra y el agua
Otros alimentos y elementos comunes de la nutrición
El pan, el azúcar, la glutamina, creatina, L-carnitina, té rojo, algas y concentrado de proteínas en polvo.

Capítulo II. Preguntas más comunes y sus respuestas
¿Qué son las calorías?
¿Cuántas calorías necesitamos?
¿Cómo se puede elevar o controlar el metabolismo?
¿Cuál es mi peso ideal?
¿Cómo combatir el sobrepeso y ganar músculo para alcanzar mi línea?
¿Qué cantidad de alimentos necesitamos y cómo consumirlos?
¿Se puede o se deben eliminar las grasas de la dieta?
¿Se puede o se deben eliminar los carbohidratos de la dieta?
¿Son tan necesarias las proteínas?
¿Qué son las calorías vacías?
¿Qué son las calorías negativas?
¿Cómo y por qué ocurre el efecto yo-yo?
¿Cómo perder kilos y después mantener el peso ideal?
¿Se puede creer en las dietas milagro?
¿Es necesario hacer cinco o seis comidas diarias?
¿Se puede hacer excepciones algún día en la dieta?
¿Tiene alguna ventaja dormir bien por la noche?
¿Cómo se puede hacer una dieta personalizada?
¿Qué beneficia más en la dieta la fruta o la verdura?
¿Qué beneficio tienen los ejercicios aeróbicos y de resistencia?
¿Por qué nos estancamos en las dietas aún comiendo poco?
¿Cuántos kilos se pueden perder como máximo sin poner en riesgo nuestra salud?
¿Cómo se puede perder grasa y no músculo?
¿Por qué las mujeres acumulan más grasa a partir de cierta edad?
¿Se puede cambiar el aspecto hasta el punto que muchas fotos publicitarias dicen?

Capítulo III. La dieta
Tres dietas como ejemplo: 1200, 1400 y 1600 calorías
Los alimentos y sus calorías
Alimentos prohibidos, aconsejados y de consumo moderado
Las recetas y sus calorías
Tabla de calorías

Capítulo IV. El ejercicio físico
Tabla de ejercicios
Oros ejercicios complementarios
Repeticiones y series
Hidratación
Últimos consejos
A modo de despedida

Francisco Nieto

miércoles, 6 de mayo de 2009

EL EFECTO REBOTE EN LA DIETA


Son muchas las mujeres que después de diversas dietas sacrificándose y pasando hambre se desalientan y se molestan, abandonando definitivamente todo régimen porque al poco tiempo de dejar la dieta de adelgazamiento recuperan el peso perdido e incluso más.
El cuerpo físico es “inteligente” y lo demuestra, entre otras cosas, poniendo en actividad su mecanismo de defensa cuando cree estar en peligro. Cuando una persona se pone a dieta una vez, adelgaza pronto y bien, en primer lugar porque pilla al cuerpo desprevenido y en segundo lugar porque, como en cualquier dieta, los primeros kilos son de líquidos. Pero cuando se somete al cuerpo a dieta varias veces, éste ha tomado nota y comienza acumular grasa en cuanto puede como defensa y prevención para la próxima vez que le hagan pasar hambre, es decir, que le sometan a dieta. ¿Cuándo ocurre este proceso? Cuando se hace una dieta hipocalórica y se le hace pasar hambre. Entonces, en cuanto la persona deja el régimen y vuelve a sus antiguas costumbres, el cuerpo convierte todos los carbohidratos posibles en grasas como reserva de energía a modo de “medio de supervivencia futura”.
De esta manera, podemos imaginar que, cuantas más veces se repita este hecho, más rápidamente se engorda y más cuesta adelgazar ¿Dónde está el error? En comer poco, en saltarse comidas para atiborrarse en otras, en comer más carbohidratos de lo normal y poca proteínas y en no saber distinguir los sanos y nutrientes alimentos de los que no lo son. Cuando se hace una dieta hipocalórica (no debería ser de menos de 1200 calorías) lo primero que ocurre es que el metabolismo se desacelera y al poco tiempo hay un estancamiento en la pérdida de peso. Si se sigue disminuyendo las calorías o se deja de comer, el metabolismo sigue bajando y se comienza a perder músculo y el cuerpo se queda fofo; a partir de ahí surgen las ansias de comer más y muy en particular lo prohibido.
No por hacer una dieta de, incluso 900 calorías, se va a perder peso saludablemente, al contrario, se pone en peligro la salud, se desnutre el cuerpo y se aumentan la posibilidad del efecto rebote ¿Cuál es la solución? Acelerar el metabolismo de dos maneras: 1ª. Comiendo la cantidad adecuada de proteínas, grasas y carbohidratos cinco o seis veces al día para no pasar hambre y que no haya ansias de comer; y 2ª. Haciendo ejercicio. Si no se hace así se caerá en un círculo vicioso que es el siguiente: Una persona obesa (con mucha grasa y poco músculo) que no hace ejercicio está haciendo que su metabolismo descienda y que, por tanto, apenas queme calorías, lo que la llevará otra vez a acumular más grasa, a perder músculo y a quemar menos calorías, es decir a engordar más.
Las dietas con pocos carbohidratos y más proteínas y el ejercicio físico aceleran el metabolismo y, si se hacen cinco o seis comidas al día, el metabolismo estará activo más horas. Si se hace ejercicio aumentará el tono muscular, lo que, a su vez, también acelera el metabolismo y evitará que el cuerpo se ponga fofo. Un último consejo: Coma proteínas de alto valor biológico, grasas insaturadas y carbohidratos complejos o de bajo índice glucémico.
Sabiendo qué cantidad de proteínas, grasas y carbohidratos debe comer según su estatura, edad, peso, etc. y haciendo cinco comidas al día y tres horas de aeróbic a la semana perderá los gramos necesarios a la semana para no poner en peligro su salud.


(Extraido del libro del mismo autor: ¿Adelgazar y realzar la belleza? ¡es fácil!

Francisco Nieto