"DIOS ES LUZ, SI CAMINAMOS EN LA LUZ, COMO QUE ÉL ESTÁ EN LA LUZ, TENDREMOS COMUNIÓN UNOS CON OTROS. EL QUE AMA A SU HERMANO ESTÁ EN LA LUZ PERO EL QUE ODIA A SU HERMANO ESTÁ EN TINIEBLAS Y NO SABE A DÓNDE VA PORQUE LAS TINIEBLAS LE HAN CEGADO LOS OJOS.
viernes, 22 de junio de 2012
CONSTRUYENDO UN NUEVO MUNDO
El progreso espiritual se adquiere cuando el conocimiento se lleva a la práctica. Podemos acudir a muchos maestros de esos que dan conferencias, o a esos otros que dicen ser videntes y contactados de Ángeles y Jerarquías superiores, o incluso tomar como maestros a diferentes autores porque en sus libros dan las pautas para que creemos un mundo mejor según nuestros ideales más elevados; pero nada de eso se consigue si no llevamos a la práctica el conocimiento aprendido. Podemos leer un párrafo de un libro detenidamente, asimilar conscientemente lo que dice (eso ya es conocimiento) y guardárnoslo como algo muy interesante para llevar a la práctica, pero si no lo practicamos no comprobaremos sus resultados que servirían de aliciente para continuar cada día. Además se nos olvidaría, quedando, por tanto, como un conocimiento olvidado, es decir, una oportunidad de superarnos que se nos ha dado y que hemos desaprovechado. Estos maestros no pueden hacer nada por nosotros porque están fuera de nosotros, para hacerles nuestros maestros debemos experimentar internamente lo que dicen y entonces, sus resultados, serán parte nuestra que nos servirán de guía.
Seguro que muchos aspirantes espirituales les gustaría haber asistido o asistir a una conferencia de alguien que ellos consideren un maestro pero, si lo consiguieran, ¿qué harían después de dicha asistencia? por lo general y en estos casos, ponerlo en práctica durante unos días y luego guardarlo como una experiencia o recuerdo bonito. El desarrollo, para cualquier aspirante, se adquiere con la práctica y es la práctica la que eleva al aspirante y le hace sabio. No nos engañemos, todos los días tenemos la oportunidad de elevarnos un poquito hacia el grado de maestro y de desarrollar el Alma, sólo depende de nosotros y de nadie más. La auto-programación de nuestra vida día tras día basada en los más elevados ideales y la observación consciente que debemos llevar a cabo con paciencia y persistencia, son los dos aspectos que nos pueden facilitar ese nuevo mundo interno y real que nada tiene que ver con el que vivimos como personalidad. Es la construcción de ese mundo imaginado y visualizado la que nos puede abrir la puerta a él, si no le construimos con la práctica en nuestra vida diaria nunca podremos estar dentro de él como maestro constructor.
Lo que nos gustaría ser o alcanzar pero que está fuera de nosotros no lo podemos hacer nuestro excepto que nos esforcemos y luchemos por conseguirlo, pero lo que alcancemos como desarrollo del Alma gracias a la práctica de nuevos ideales y patrones de conducta sí es nuestro y es parte de ese nuevo mundo que queremos construir. Cuando dominamos nuestra mente, nuestros deseos y nuestras emociones podemos controlar y dirigir la palabra y la acción, sólo así, como observadores conscientes de nuestras manifestaciones, actuamos en verdad y sobre la realidad. Todo lo demás se queda en hechos pasajeros que tarde o temprano se olvidan y que solo sirven como entretenimiento para el hombre común que, egoístamente, solo piensa en el disfrute de los placeres y en lo material. Si no nos auto-descubrimos gracias al conocimiento puesto en práctica no percibiremos ni siquiera la diferencia que hay entre la vida común (como la de cualquier persona) y la vida del Espíritu, es decir, el comienzo de una iluminación o iniciación; y es que esa luz y esa iniciación la debemos construir en nuestro interior para poder experimentarla.
Nada de lo que perciben nuestros sentidos nos puede ser útil si no tiene un efecto real y verdadero sobre nuestra Alma o Ego, sólo lo que se relaciona con el Ego nos ayuda a construir el nuevo mundo en el que deseamos vivir. Es cierto que el conocimiento ayuda, pero lo hace más que nada para que descubramos la verdad del Alma y que puesto en práctica nos hará ver la realidad que está por encima de la mente. Tenemos dos campos sobre los que actuar: uno sobre lo que comúnmente somos, (como autómata que actúa por instinto y según patrones mentales y de conducta) y que debemos comenzar a aislar desde la posición de observadores de nosotros mismo situados por encima de la propia mente automática y personal; y dos, sobre el que se vive en la realidad (auto-observado y auto-controlado consciente y voluntariamente) que debe trabajar sobre lo que no es hasta minimizarlo en sus quehaceres diarios.
La Realidad, la Verdad, debe ser conquistada para hacer que nazca en nosotros y mientras nos dejemos llevar por las emociones, por los deseos y por la mente concreta y personal no lo conseguiremos porque la realidad está por encima de todo eso y sólo puede ser reconocida desde el plano del Alma. Con la mente ordinaria con la que trabajamos a diario no podemos descubrir ni vivir en ese mundo del Alma, sólo cuando estamos atentos a lo que decimos, sentimos y pensamos como aspirantes espirituales podemos situarnos por momentos en el plano del Ego. Esto es como cuando, aunque tarde, nos damos cuenta de que hemos actuado mal, es decir, es estar tan atentos a nosotros mismos (auto-recordándonos constantemente) que no quepa la mínima oportunidad de actuar mal porque todos los vehículos de manifestación del Alma están controlados.
La filosofía oculta, la metafísica, la cábala, las religiones, la nueva consciencia actual, etc. son conocimientos que tarde o temprano nos hacen comprender que todo está en Dios o que todo es Dios, y es esta comprensión la que nos llevará a buscar a Dios en cualquier sitio como personalidad. Pero hasta que el conocimiento no haga elevar la conciencia un poco más allá del común de la humanidad, no estaremos preparados para comprender que Dios está dentro de nosotros y que sólo tenemos que saber llevar a la práctica dicho conocimiento para poder tener un pequeño vislumbre de la Realidad o Verdad. Cuando comenzamos a vivir en ese nuevo mundo real comenzamos a comprender que Dios también está dentro de los demás por muy diferentes (evolutivamente hablando) que sean de nosotros. Cuanto más vivimos en la realidad que está por encima de la personalidad más cerca estamos de Dios y de Su Verdad, lo que nos falta para vivir en el plano de la realidad es “conocimiento” que después deberá ser llevado a la práctica en nuestra auto-programación diaria.
Estamos en el mundo en el lugar que nos corresponde y con las personas que debemos estar porque tenemos o debemos tener alguna relación con ellas, por tanto, ocurra lo que nos ocurra sólo tenemos dos formas de actuar y de responder: primera como personalidad o segunda como Egos. Como personalidad nos enfadaremos cuando no nos salgan las cosas como deseamos, cuando alguien nos haga cualquier cosa que nos moleste o no esté de acuerdo con nosotros, y en otros muchos hechos que nos hacen sufrir física y psicológicamente. Como Almas entenderemos que ciertas cosas deben ser así, que debemos tener siempre una sonrisa ante los problemas y personas que nos perjudiquen, que las personas que nos rodean están ahí porque algo tenemos que aprender, que todo lo que hagamos afecta a este mundo creado por Dios y a nuestra propia Alma, etc.
Lo que es el mundo y la sociedad es también gracias a nuestras acciones y forma de pensar, como podemos ver, nuestro mundo no es precisamente un mundo ideal sino el fruto de la ignorancia aun con buenas intenciones por parte de algunos, si queremos transformar este mundo primero debemos transformar el nuestro para así poder servir de ejemplo. No es nada fácil que un aspirante espiritual pueda cambiar el mundo pero todos unidos sí lo conseguiremos si hacemos oír nuestras voces, aun así, el aspirante a la vida superior que observa y controla la personalidad vive en este mundo pero cada día está un poco más tiempo en el del Alma
Dentro de nosotros tenemos el poder de estar por encima de la mente y, por consiguiente, pensar y hacer el bien o el mal. Actuando como el verdadero Ego no sólo nos liberamos de este mundo personal sino que, a la vez, creamos un futuro lleno de dicha y felicidad. Es desde ese nivel de desarrollo espiritual desde donde podemos pensar que aunque nuestro cuerpo físico muera nosotros no morimos porque estamos por encima de lo que muere. Es tiempo de despertar a un nuevo mundo, a una nueva conciencia que esté por encima de los odios, rencores, egoísmos, materialismos, críticas, envidias, venganzas, etc., y eso solo se puede hacer transformando la personalidad gracias a ponernos como observadores de nosotros mismos y pensadores voluntarios y conscientes. Entonces y si hacemos una correcta y cada día superior auto-programación matinal experimentaremos esa ampliación de conciencia que algunos no se pueden ni imaginar.
Francisco Nieto
sábado, 9 de junio de 2012
LA AUTO-PROGRAMACIÓN
Es muy posible que la mayoría de nosotros demos muy poca importancia al hecho de despertar cada día y comprender que ese hecho es un regalo de Dios y una nueva oportunidad de desarrollar el Espíritu y de colaborar con la Obra de Divina.
Entre los ejercicios recomendados en mi primer libro “Métodos esotérico-prácticos para el desarrollo interno”, hay uno cuyo nombre es “La auto-programación” y trata de hacer ese ejercicio por las mañanas nada más despertarnos para que a lo largo del día cumplamos dicha programación. Está claro que “crear” sólo lo puede hacer el Espíritu pero nosotros aquí podemos acercarnos a ese aspecto creador por medio de la imaginación voluntaria y consciente que nos permita hacer cosas nuevas y más elevadas cada día de nuestra vida. La vida nos proporciona el campo de experiencias donde surgen las oportunidades de progreso pero, normalmente, hacemos poco por elevar nuestra conciencia y por ser mejores cada día. Tampoco damos mucha importancia a lo que decimos y hacemos porque actuamos más de forma automática y por instinto, y sin embargo es muy importante porque afecta a los demás, no obstante hay que distinguir entre la personalidad y el Ego o Yo superior.
Si al despertarnos un día por la mañana nos auto-programáramos para hacer las cosas que haría el propio Ego en nuestro lugar y en ese día, fallaríamos muchas veces, pero si repitiéramos ese ejercicio como hábito esa auto-programación llegaría a cumplirse porque la repetición voluntaria y consciente de un hecho queda fresca en la memoria. Si, a la vez, hiciéramos la retrospección nocturna (revisar los hechos del día para ver dónde hemos hecho bien y mal y así poder corregirnos en el mal y animarnos para hacer el bien) comprobaríamos que a lo largo del día nos hacemos “conscientes” de que estamos cumpliendo lo programado y, como consecuencia, por las noches recordaríamos todos los hechos perfectamente y analizaríamos nuestro comportamiento y actitud plenamente.
Pero, claro, lo que hacemos y decimos está basado en lo que pensamos o en pensamientos del pasado, por tanto, nuestro concepto de lo que nos rodea está basado en pensamientos guardados en las neuronas del cerebro, las cuales a su vez, cambian con la repetición de nuevos pensamientos. Si queremos programar nuestro día a día lo podemos hacer como personalidad (sin intentar crear algo nuevo o superior) o bien como Egos aportando nuevos ideales o ideas sobre las que deberíamos estar “atentos” para hacer que se cumplan. Esto significa que tenemos que asumir el papel de “observadores” de lo que hacemos, decimos y pensamos para ver si coincide con la programación, ya que cuando hacemos de observadores de nosotros mismos es cuando somos auto-conscientes y experimentamos la realidad más cercana al Ego.
Esta es la diferencia, la mayoría de las personas pasan desapercibidas día tras día en su vida, pocas veces son conscientes de los hechos, por tanto, es el propio día y sus circunstancias las que dan vida a la personalidad casi automática (hablar, actuar, sentir y pensar involuntaria e inconscientemente) mientras que si programamos cada día y nos auto-observamos a lo largo del mismo, somos nosotros, como Egos, los que creamos los hechos y circunstancias de cada día. No es lo mismo dejarse llevar por los pensamientos (hábitos y modificaciones automáticas de la mente) y pensar superficialmente lo que desearíamos o nos gustaría hacer, que pensar voluntaria y conscientemente toda una serie de actividades y luego estar atento a las circunstancias para cumplir lo programado como observadores y dueños de la mente.
La personalidad, a partir del cerebro y de los sentidos, es manipulada de tal forma que actuamos siempre según los patrones de conducta que hemos grabado desde que nacemos hasta el momento presente, mientras que de lo que se trata es de que seamos nosotros quienes manipulemos a la personalidad desde el punto de vista de “observadores” y respecto al pensamiento, a los sentimientos, los deseos, las palabras y las acciones. Así es que, deberíamos programar nuestros días nada más despertar imaginando, de forma creativa y consciente, todo lo que vamos a hacer y todas las respuestas que podamos dar según las circunstancias que tengamos que hacer frente. Naturalmente que debemos programar cada día, dentro de lo posible, pero añadiendo algo nuevo o algo positivo que nos obligue a esforzarnos con tal de ampliar la visión del Espíritu y de la “realidad”.
La persona que cree que es un desgraciado y que su vida está llena de fracasos está aumentando eso mismo con cada pensamiento de ese tipo que crea y que le hace estar cada día más convencido. Los pensamientos, los deseos y las acciones son causas que, no tardando mucho, se pueden manifestar en forma de efectos, lo que hace que una persona de esa naturaleza tenga una vida de sufrimiento y que pueda terminar muy mal si no cambia de forma de pensar. Las deudas del destino y lo que llamamos “mal” existen, sobre todo como efecto de causas que cometimos en el pasado, pero eso no significa que deba ser para toda la vida sino que más bien es un hecho aislado que surge para que lo observemos, lo analicemos y cambiemos la dirección de nuestra actitud como personalidad. Así es que, nosotros mismos podríamos considerarnos como “buenas suerte” o “positividad” que puede ver el mundo desde esa perspectiva y que crea su vida de acuerdo a esa convicción interna; a la vez, los hechos aislados negativos del destino se deben interpretar como pausas para “tomar nota” de una determinada enseñanza.
Cuando vivimos consciente y voluntariamente lo que creemos y lo que creamos mentalmente es cuando comprobamos que podemos cambiar la personalidad, las circunstancias, los deseos, los sentimientos, los pensamientos y todo nuestro mundo que tenemos guardado en el cerebro por otro más elevado y positivo desde cualquier punto de vista. La auto-programación debe contener siempre y ante cualquier hecho o circunstancia una posición de observador que domina a su mente y a sus deseos y emociones para que sus acciones físicas sean controladas y dirigidas positivamente; debe contener aspectos que alienten a pensar y a crear un mundo mejor; debe contener la visión de que es el mismo “programador”, o pensador consciente, quien va a actuar y a responder en todo momento y a lo largo del día; y debe contener el aliciente suficiente como para sentir la necesidad de auto-programarse cada día dado que se es más feliz en ese nuevo mundo que estamos creando.
En la auto-programación debemos visualizar a las personas con sus mejores cualidades, las circunstancias llenas de aspectos positivos y de oportunidades para que nosotros podamos crear algo nuevo o positivo: al contrario, no deben tener cabida las personas de mal carácter, y si las conocemos y debemos tratarlas, es igual porque la misma programación nos recordará en ese encuentro que debemos verlas como positivas y de buen carácter. Debemos visualizarnos a nosotros mismos en cada situación con un carácter optimista, simpático, comprensivo y tolerante con los demás y responder como tal ante cualquier problema. La visualización de cada día en la auto-programación debe ser lo más real posible, como si se estuviera viviendo en cada momento, y una vez que hemos imaginado creativamente un día concreto sólo es necesario estar atento a todo lo que ocurre y a lo que surge de nosotros mismos para actuar en consecuencia según nuestros deseos como Egos. Esta es la manera de cambiar nuestro mundo y nuestra vida diaria, para verla llena de alegrías, oportunidades y hechos altruistas y amorosos donde no cabe la tristeza, la desarmonía ni el efecto negativo de hechos que antes nos hacían sufrir.
Francisco Nieto
domingo, 27 de mayo de 2012
MEDITANDO
Todo interesado en la meditación sabe que si la quiere practicar en la soledad y de una manera concentrada, lo primero que debe hacer es relajar todo lo que pueda el cuerpo físico y también la mente. La simple concentración en la respiración relaja ambos cuerpos, refiriéndome exactamente con esto a “vivir la respiración” a la vez que se relaja el cuerpo y la mente por medio de su inactividad. Esta clase de relajación es muy importante porque, como todos sabemos, rápidamente surgen tensiones en el cuerpo y una hiperactividad mental que terminan creando ansiedad. Por lo general, la meditación suele ser más bien mental, dando poca importancia a las sensaciones, sin embargo, también se pueden hacer meditaciones sobre dichas sensaciones y sentimientos positivos ya que éstos desarrollan la propia meditación y la espiritualidad. De cualquier forma, se puede observar que la mente es rígida y enjuiciadora.
La mente crea tensión y ansiedad por el hecho de andar pensando en una cosa u otra constantemente, dependiendo de lo que piense en cada momento ―sensaciones, frustraciones, problemas, preocupaciones, planes futuros o hechos pasados entre otros muchos― Por eso es necesario controlar y relajar la mente a la vez que relajamos el cuerpo con cada exhalación además de “vivir” ―sentir o experimentar― el amor y la compasión como sentimiento interno sobre uno mismo para después hacerlo sobe los demás. Cuando lo hacemos sobre nosotros mismos recordando algún momento del pasado en el que lo experimentamos, notamos esa sensación en nuestro interior, y es en ese momento en el que debemos reforzar esa sensación interna deseando y buscando la paz mental que lleva a estar alerta y atento siempre para que nada perturbe ni ensombrezca la manifestación del Ser.
Es importante sentirse rodeado de paz y de amor para identificarse y experimentarlos, y es más importante aún tenerlos siempre presentes en el corazón para poder irradiarlos en el momento en que sintamos tensión o alteración o como efecto de las impresiones, de las sensaciones y de la actividad de la mente. El ejercicio trata de observar e identificar la tensión o problema ―estrés, enfado, violencia, preocupaciones, alteraciones, críticas, etc.― y ver qué sensaciones o pensamientos surgen para luego dejarlos pasar sin intervenir o ejercer ninguna acción sobre ellos; esto lleva a su desaparición automática instaurándose el sentimiento positivo en su lugar. El hecho de observar estas alteraciones de la mente con un sentimiento de amor y compasión nos hace más precavidos en nuestras actuaciones. Todos estos aspectos negativos que surgen en la mente alejan al aspirante espiritual de lo que es la meditación y la observación de uno mismo, olvidándose entonces de sí mismo para actuar y pensar como personalidad.
En realidad, esos obstáculos y sensaciones negativas que surgen y manipulan la mente son nuestros maestros porque hacen que nos fortalezcamos en el amor y en la compasión para así eliminar dichos obstáculos de nuestras vidas. Nosotros, normalmente, nos identificamos con todos esos aspectos de la personalidad actuando como si fuéramos ellos mismos ―un deseo egoísta, un pensamiento malévolo, una emoción negativa, etc.― Así es que, si nos ponemos a observar cómo y qué clase de sentimientos y emociones surgen en nosotros y cómo y en qué piensa la mente, veremos lo que verdaderamente somos como personalidad. Y si, a la vez, este observador observa todo sin involucrarse en ello pero instalado en una sensación de amor y compasión por sí mismo, verá que todo eso desaparece y va dejando cada vez más huella quedando así un sentimiento de paz y felicidad. Es en ese momento, como observador, cuando uno se debe auto-afirmar y auto-programar para actuar siempre así ―auto-observación desde el verdadero Ser sobre la personalidad― poniéndose como dueño de la mente para no dejarla que actúe por sí misma sino cuando se desee.
En esa situación y según se vaya practicando la meditación, se conseguirá alcanzar una paz y una felicidad interna que hará que mostremos amor, compresión, tolerancia y fraternidad con el prójimo y que llevemos una sonrisa siempre en los labios. Estas meditaciones aisladas pueden llevarse a la práctica durante las actividades del día auto-recordándonos a nosotros ―haciéndonos auto-observadores― para ver cómo sentimos y pensamos, para expresar a través de nuestra aura las más elevadas cualidades del Alma, y para expresar nuestra felicidad interna por medio de una constante sonrisa. Si esto, a su vez, lo aplicamos sobre el prójimo en nuestras relaciones sociales diarias veremos que nuestros sentimientos, deseos y forma de pensar se elevan hacia los planos espirituales. Experimentar estas sensaciones positivas no evita que estemos alerta sobre la personalidad porque precisamente, los sentimientos elevados nos impulsan a seguir trabajando para eliminar esas sensaciones y esos obstáculos que distraen y controlan a la mente.
Este ejercicio desarrolla la auto-observación y nos hace vivir la vida desde la posición del verdadero Ser ―el Yo superior o Ego― notando rápidamente cuándo un sentimiento, deseo o emoción intenta dominar o distraer a la mente para que nos olvidemos del Ser y nos convirtamos en personalidad. Es curioso pero el simple hecho de observar cómo la mente se deja dominar por cualquier cosa o cómo se distrae, reinterpreta o transforma ―se entretiene― lo que le llega por los sentidos, nos debería causar risa; por tanto, este ejercicio es un medio para fortalecer nuestra voluntad a la vez que la aplicamos sobre la mente para gobernarla y dirigirla. Se notará rápidamente que a partir de cierto tiempo de práctica ya no nos identificamos tanto con las sensaciones negativas de antes ―crítica, odio, venganza, egoísmo…― sino que lo hacemos con el amor, la compasión, la fraternidad, la simpatía, etc.
Pongamos un ejemplo: Si tenemos un problema con alguien y actuamos como normalmente lo hacemos ―como personalidad― seguramente que después de los hechos le critiquemos, juzguemos o incluso le odiemos como resultado de:
1º.- Que la mente se ha entretenido en ampliar e reinterpretar los hechos.
2º.- Que la mente se ha dejado dominar por las sensaciones e impresiones de los sentidos.
3º.- Que no estábamos en la posición de auto-observadores para actuar con consciencia de Ser en ese “aquí” y “ahora.”
Si lo analizamos detenidamente comprenderemos que “eso” que ha actuado, respondido y pensado respecto al problema con la otra persona no somos nosotros puesto que en este “ahora” lo estamos examinando desde una posición incluso más elevada de la mente, o sea, desde la posición de “pensador”. Por consiguiente y como personalidad, en parte, es lógico que nos dijéramos a nosotros mismos: “¡Que absurdo! ¿Cómo he podido dejarme dominar por este hecho y por la mente hasta el punto de no ejercer mi voluntad para evitarlo?” Lo que demuestra que la personalidad es la que normalmente actúa como un yo mientras que el verdadero Yo superior está impedido en su expresión por todas esas sensaciones, obstáculos y propia mente.
Así es que recordemos que de lo que se trata es de auto-recordarnos a nosotros mismos como Ser para observar a la personalidad ―cómo siente, desea, piensa y actúa― y ejercer tal control que nos riamos de ella cuando intente ceder a las tentaciones, deseos, distracciones e impresiones de la vida y de los demás. Es necesario observar a la mente cómo se mueve de una cosa a otra y dónde y cómo presta atención para luego dejarse dominar, entretenerse o responder según los patrones que llevamos con nosotros mismos desde que nacemos. Como es lógico, con la práctica de este ejercicio notaremos que esas sensaciones, impresiones, distracciones y problemas ya no causan en nosotros ningún sufrimiento ―como efecto del odio, de la envida, del rencor, etc.― No hay nada en el mundo exterior que nos pueda causar sufrimiento si nosotros no queremos. El sufrimiento nace de nosotros mismos cada vez que la mente se deja dominar por esas sensaciones negativas y problemas que creamos cuando dejamos de auto-observarnos como verdaderos yoes o Almas. No podemos culpar a nadie de nuestro sufrimiento porque somos nosotros mismos ―como personalidad― quienes los causamos por no dejarlos pasar de largo a la vez que emitimos sentimientos y pensamientos elevados. Lo que ocurre es porque nosotros queremos que ocurra y porque nos deleitamos con esas respuestas instintivas y automáticas en vez de ejercer nuestra autoridad para que la mente no se involucre en ello.
Esta es la verdadera causa de la felicidad, la manera de tener paz en la mente y relajación física, es la manera de elevar la consciencia del Ser y de ser consciente de que la mente no es el Yo sino una herramienta que nos facilita el control de la personalidad. Esta práctica lleva a comprender que nosotros estamos en el silencio de la mente, en su espacio infinito donde no caben los problemas terrenales, sociales ni personales, por tanto, nos hacemos conscientes de que es necesario vivir en lo interno como observadores y pensadores voluntarios y conscientes.
Francisco Nieto
domingo, 13 de mayo de 2012
EL HOMBRE, CENTRO ACTIVO DE FUERZAS Y ENERGIAS (y VII)
Se podría decir que para despertar los centros son necesarias dos formas y métodos de trabajo, uno voluntario por parte del aspirante espiritual y otra similar pero bajo la dirección de algún Maestro o Iniciado. La parte que por voluntad y persistencia debe realizar el aspirante es la que desarrolla la autodisciplina, la purificación de sus cuerpos y la espiritualización del carácter para que los centros mayores se pongan en sintonía y tengan un buen ritmo y vitalidad vibratoria. En esta etapa cabe la posibilidad de que el aspirante se vea tentado –por los consejos de algunos entre otras cosas– a concentrar su mente en los centros con tal de vitalizarlos más o de despertarlos, sin embargo, eso no entra en el desarrollo normal y conlleva mucho peligro. De lo que debería acordarse el estudiante es de espiritualizar sus cuerpos, es decir, vida sana y alimentos sanos para el cuerpo físico; deseos y sentimientos espirituales, devocionales, etc.; y pensamientos elevados que lleven a la persona a ser amoroso, fraternal, compasivo y servicial con el prójimo. Esto pone en correcta actividad el cuerpo y las siete glándulas principales; hasta aquí, y por mucho tiempo, llega el trabajo individual del aspirante para que los centros despierten sin ningún peligro.
Hay Maestros de determinadas escuelas, y otros iniciados, que se dedican a “entrenar” al aspirante cuando éste ha atraído su atención desde los planos invisibles, estos iniciados basan su entrenamiento en las necesidades de desarrollo que el aspirante tenga pero también teniendo en cuenta el Rayo de la personalidad y el del Ego o Alma. Sin embargo, eso no evita que alguien pueda trabajar sobre los centros por su propia cuenta y riesgo. No se debería intentar desarrollar los centros mientras haya la más mínima maldad en el hombre pero, además, el trabajo debería ser constante durante todo el día, estando libre de preocupaciones, prejuicios, enfermedad, interrupciones en los momentos exclusivos de dedicación, etc. Los centros se desarrollan solos cuando uno se disciplina, ama y sirve a los demás y es fraternal y compasivo con todo ser viviente. Cuando la energía de la conciencia se fusiona con la energía de las células del cuerpo físico se produce sensibilidad y percepción de forma natural, pero cuando el individuo actúa erróneamente y hace una excesiva estimulación de las células del cerebro, se produce una fusión con ciertas energías de las que circulan por el cuerpo, lo que puede provocar locura y otras afecciones cerebrales entre otras enfermedades.
El Sutratma es un hilo de energía plateado donde se engarzan los átomos permanentes que unen la personalidad con el Espíritu durante un período de manifestación haciendo esto por medio del Ego. Es el Ego el que vitaliza sus vehículos o cuerpos de manifestación por medio de este hilo para así poder manifestarse y extraer el beneficio o quintaesencia de las experiencias de cada vida. Este hilo, que es en sí mismo una corriente de vida, se divide en otras dos corrientes que se conectan uno en la región de la glándula pineal en el cerebro –aspecto conciencia– y otro, que anima cada átomo, se conecta al corazón –aspecto vida– dando así las riendas al Ego para que, desde el cerebro, pueda actuar sobre la circulación sanguínea y el sistema endocrino como un ser autoconsciente e inteligente.
El sutratma es el hilo de la vida que desciende, es la base de la inmortalidad que une y vivifica todas las formas y contiene la voluntad y el propósito de la conciencia que se manifiesta; el antakarana es el hilo de la conciencia que se manifiesta o que responde dentro de las formas físicas y, aunque por lo general se piensa que es también una especie de hilo de energía, sería más acertado decir que es un estado de conciencia. El desarrollo de este puente no se inicia hasta que el ser humano está en un nivel evolutivo en que comienza a enfocarse en los planos del Mundo del Pensamiento de una manera consciente y voluntaria y comprende lo que es el pensador a diferencia de la mente creadora de pensamientos; esto es, conectar con el mundo de las ideas para ser creador, mental y voluntariamente. Naturalmente que para comenzar este proceso hay que auto-observarse y tener la consciencia en el aquí y ahora de cada instante para identificarse lo menos posible con el mundo fenoménico y material ni con las obstrucciones y distracciones de la mente. Esto hace que nuestra energía y mente se dirijan al mundo del Espíritu a la vez que éste se proyecta como corriente de energía hacia los tres mundos inferiores; esto trae como resultado una actividad recíproca o sendero que lleva al Espíritu a conectar con el cerebro gracias al Alma o Ego.
El fin último del antakarana es conectar las formas y sus fuerzas con sus fuentes originales, es decir, la vida que se manifiesta como ser humano con el Triple Espíritu a través del Ego. El hombre actual ha llegado a crear y unir sus cuerpos y a manifestarse como un centro de energía mental en el Mundo del Pensamiento a la vez que el antakarana se une al sutratma que surge del corazón, lo que traerá como resultado la identificación y fusión de la personalidad con el Ego. En realidad se trata de construir un puente entre la personalidad y el Alma y entre ésta y el Espíritu, y para ello debemos intentar vibrar en sintonía con los planos superiores del Mundo del Pensamiento; las regiones o planos de las ideas y de la intuición que deben ser captados con la mente. El antakarana se construye gracias a los constantes esfuerzos y sacrificios cuyos resultados elevan y expanden la conciencia, y no solamente por el hecho de ser bueno; hay que demostrar buenas cualidades, virtudes espirituales y una elevada aspiración. El antakarana lo van construyendo poco a poco las personas que se esfuerzan en identificarse y en actuar como los propios Egos hasta que los aspectos de la personalidad se fusionan con el Alma en los tres mundos inferiores. Este puente elimina el vacío que existe entre la conciencia del hombre actual y los mundos espirituales y ayuda a vencer las limitaciones físicas y psicológicas que limitan la libre expresión del Espíritu. Las energías que animan al cuerpo físico, la sensibilidad emocional y la inteligencia de la mente, deben unirse y transmutarse en energías que dinamicen al Ego en su propio plano, esto es, en una mente que imparta iluminación, en una naturaleza intuitiva que facilite la percepción espiritual y en las experiencias divinas.
Como hemos podido comprender a lo largo de estas páginas, el cuerpo físico no sólo es la manifestación de unas energías formativas sino que, además, es el centro donde confluyen una serie de fuerzas y energías procedentes del planeta, del sistema solar y de fuera del mismo con la única intención de ayudar. El verdadero ser humano es un Espíritu diferenciado “por” y “en” Dios, el cual se manifiesta en los tres mundos inferiores por medio de los diferentes cuerpos mencionados hasta que, a través de su evolución se forman el Alma o intermediario entre los mundos y cuerpos inferiores y los superiores. El hombre debe volver a reincorporarse y fusionarse con su Espíritu y su mundo y para ello necesita elevar progresivamente su conciencia, primero al nivel del Alma y después al del Espíritu. Entonces y gracias a todas estas fuerzas divinas que nos ayudan en perfecto orden y sintonía, dejarán de colaborar con nosotros y, a partir de ahí, seremos nosotros quienes, a imagen y semejanza a Dios, colaboremos con las vida que nos siguen en forma de reinos.
Francisco Nieto
sábado, 28 de abril de 2012
EL HOMBRE, CENTRO DE FUERZAS Y ENERGÍAS (VI)
Está claro que el trabajo a realizar para alcanzar ese desarrollo espiritual debe centrarse en los centros o chacras situados sobre el corazón, la garganta y en la frente, puesto que el coronario actúa más en la culminación de la obra de santificación. A grosso modo, se trata de reorganizar y reordenar los tres superdinámicos chacras inferiores para que pasen del estado positivo a negativo y de hacer lo contrario en los cuatro superiores. Si de lo que se trata por un lado es de pasar la energía positiva de los tres inferiores a los superiores debemos comenzar por espiritualizar el carácter y purificar los vehículos que utilizamos, es decir, la mente, el cuerpo de deseos –sentimientos, deseos y emociones– y el físico. Esta transformación debe ser hecha por medio de la voluntad, la organización en nuestra vida diaria, la repetición, la persistencia, la meditación, la retrospección, la concentración, la pureza de vida y el control de la mente. Uno de los efectos de este trabajo es que la energía del centro sacro utilizado para la creación y la generación física, se sublima y se reorganiza para que ascienda al centro creador de la laringe, así mismo, las energías del plexo solar ascienden al corazón, o sea, los deseos materiales y sentimientos personales deben convertirse en conciencia, amor y servicio al prójimo.
Los centros o chacras de los cuerpos invisibles se van desarrollando según la actitud de la persona, particularmente a partir de la formación de dichos cuerpos a los siete y a los catorce años. Pero hay otras conexiones vitales sin las que el ser humano ni se formaría ni existiría. Hasta ahora hemos hablado de energías en general, de las de los cuerpos y de la de los cuatro éteres del cuerpo etérico en particular, pero no hemos hablado de lo que hace que esos cuerpos existan y estén unidos desde el mismo momento de la unión del ovulo y el espermatozoide. Hay una clase de Ángeles cuyo trabajo respecto a la humanidad trata sobre su destino y su karma, ellos administran y controlan dos hechos importantes de nuestras vidas: Primero, el átomo-simiente donde quedan grabadas todas las experiencias de nuestras vidas –para extraer el fruto después de la muerte– y que ellos colocan y hacen que vaya en el espermatozoide que fecundará el óvulo; y Segundo, la colocación del molde etérico del futuro cuerpo en la matriz de la madre para que se adhieran los átomos físicos y forme el cuerpo según el karma que le corresponda.
Partiendo de la base de que cada cuerpo tiene su átomo-simiente y que los cuerpos se terminan de desarrollar a los 7, 14 y 21 años aproximadamente a partir del nacimiento, hay que saber:
1º.- Que del átomo-simiente del cuerpo físico nace un cordón etérico de color brillante plateado que se dirige hacia el centro del cuerpo etérico situado a la altura del bazo.
2º.- Que del centro del cuerpo de deseos situado a la altura del hígado, aproximadamente, nace un cordón de materia astral –de deseos– que se dirige hacia el mismo centro etérico mencionado.
3º.- Que ambos se encuentran y unen en dicho átomo y que así perdurará hasta unas horas después de la muerte.
4º.- Que la muerte clínica ocurre cuando el cordón etérico se desconecta del átomo-simiente en el corazón y que la verdadera muerte ocurre cuando, después de grabar la película de nuestra vida pasada, se rompe el cordón del cuerpo de deseos para así pasar a ese mundo.
5º.- Que cuando las partes inferiores y superiores del cordón plateado se unen comienza la vida y los movimientos del feto y esto seguirá así hasta que penetre y se haga cargo el Ego aproximadamente a los cuatro meses de la fecundación; desde entonces y hasta después de la recopilación de la película de la vida después de la muerte no abandonará el Ego el cuerpo físico.
6º.- Que el tercer segmento del cordón que se une en el centro o chacra del cuerpo de deseos está conectado al cuerpo mental en el seno frontal del cuerpo físico; las dos partes inferiores del cordón tienen que estar presentes antes del nacimiento pero su completo desarrollo –y más aún el cordón de materia mental– se hará según los ciclos septenarios que lo controla, no olvidemos que este triple cordón es por donde descienden las fuerzas relacionadas con el Espíritu y con el Ego.
7º.- Que el cordón relacionado con el cuerpo mental no está presente durante el embarazo y ni siquiera en el nacimiento, se encuentra latente en el átomo-simiente de la mente , aunque a partir del nacimiento comience a desarrollarse no lo hace notablemente hasta el ciclo entre los 14 y los 21 años que es cuando el hombre va adquiriendo total control sobre sus cuerpos y verdadera responsabilidad en sus decisiones.
8º.- Que aunque todos los cuerpos están “presentes” a partir de la concepción, hasta su completo desarrollo para uso del Alma, el hombre actúa y se vale –aunque no tan vivamente como cuando sus cuerpos están completamente formados– de otras fuerzas planetarias para completar su formación mientras tanto.
9º.- Que el cordón de materia mental que va desde el seno frontal hasta el átomo-simiente de deseos pasa por la glándula pineal, el cuerpo pituitario, las glándulas tiroides y timo, bazo y suprarrenales para terminar uniéndose al cordón de materia de deseos en su centro situado a la altura del hígado físico.
10º.- Que este cordón de materia etérica-energética se puede extender a gran distancia cuando salimos del cuerpo físico sin ningún peligro –salvo excepciones– gracias a él se puede estar en los diferentes mundos sin embargo, durante el día y al igual que ocurre con los cuerpos invisibles, éste se recoge en el cuerpo físico en la zona del plexo solar.
El reflejo del sutratma en el cuerpo físico se denomina médula espinal, en la cual existen tres canales de nervios llamados “Ida”, – polo negativo y de color rojo– “Pingala” –polo positivo y de color amarillo– y “Sushuma” –Kundalini en sushuma de color azul oscuro– hasta que las energías de los laterales no estén equilibradas no podrá ascender y descender kundalini por el canal central hacia el cerebro y pasar sin ningún problema por los diferentes centros. Se dice que es análogo al sutratma porque relaciona a la personalidad con el Ego o Yo superior por medio de un equilibrio entre la energía negativa de la materia y la energía positiva del Espíritu; es decir, por el canal del medio. Para que esto ocurra hay que activar las energías laterales que representan al Alma que subyuga al cuerpo físico, esta misma purificación de la personalidad produce una circulación que alcanza a todo el cuerpo gracias al canal central. Una de las primeras ayudas que encuentra un aspirante ocultista ante un Maestro o iniciado es la activación del canal “ida” para que comience a dominar sus deseos, pasiones y emociones; con la avivación del segundo canal “pingala” se ayuda a dominar la mente; y cuando el aspirante lleva mucho tiempo sacrificándose y esforzándose bajo la dirección consciente o inconsciente de un Maestro, se despierta la energía central de sushuma para poder recibir la influencia espiritual superior. Así es posible dejar a voluntad el cuerpo físico y ser consciente en los mundos superiores.
El Fuego Creador o Kundalini tiene su asiento en las entrañas mismas del planeta y en todos los reinos y gracias a él se crea todo en este mundo físico. En el ser humano penetra por los centros o chacras menores situados en las piernas, de tal manera que el Fuego etérico que circula por la pierna izquierda, asciende después por el canal “Ida” y el que sube por la derecha lo hace por el canal “Pingala”; el canal central Sushuma, ígneo, simboliza el grado espiritual del Ego y en él se despierta, en su justo grado y equilibrio, el poder que asciende por los centros mayores. Estos tres canales representan las tres energías o Aspectos de Dios, pero es Kundalini el que se eleva por el canal central cuando el trabajo del aspirante espiritual permite la intervención del Ego para ello.
Francisco Nieto
lunes, 9 de abril de 2012
EL HOMBRE, CENTRO ACTIVO DE FUERZAS Y ENERGÍAS (V)

La ciencia ha hecho grandes descubrimientos respecto a las energías que nos rodean y a las que componen nuestro cuerpo físico como es el caso del átomo. Hace años solo podía estudiar lo que percibían los sentidos, hoy gracias a las nuevas tecnologías puede investigar más allá de los sentidos pero sigue estando limitado respecto a las energías primarias de donde se derivan todas las demás. Dios es la Fuente o el Poder de donde surge lo manifestado, visible o invisible a nuestros sentidos, Sus tres Aspectos o Poderes también son representados –según la cultura y la religión les llaman por diferentes nombres– por tres energías primarias entre otras muchas. Las energías más cercanas a nosotros y que actúan en los mundos donde evolucionamos representan:
1ª.- Energía Kundalini o Fuego Serpentino que es la que crea los elementos químicos desde su asiento en el centro de la Tierra. Existe en los diferentes planos, está en los núcleos de los cuerpos radiactivos y actúa en todos los cuerpos de los seres evolucionantes ayudando a alcanzar la autoconciencia. En el hombre se encuentra en estado latente en el centro o chacra inferior de la columna vertebral para despertar en su momento a los siete centros mayores.
2ª.- Es la corriente de vida de Dios que penetra y utiliza la materia como vehículo.
3ª.- La que penetra por los chacras de los cuerpos ya vitalizados; se manifiesta en todos los planos, vivifica la materia de nuestros cuerpos superiores y a través de los chacras alcanza el cuerpo físico para unirse al Kundalini. Esta energía actúa como el principio crístico que todos, progresivamente, tenemos que desarrollar.
Así es que nuestra vida depende de esas energías procedentes, unas del espacio y que son activas en la atmósfera, y otras procedentes de la tierra como es el caso del Fuego Creador o Kundalini planetario.
Las partículas energéticas o de vitalidad que los hindúes llaman “prana” y que son atraídas hacia el centro del bazo se diferencian en varios colores y direcciones con tal de vitalizar el cuerpo. Esta energía vital dividida en cinco corrientes se dirige:
1ª.- A los órganos sexuales por medio del centro situado en esa zona, donde en personas normales –y más en los poco desarrollados– estimula el deseo sexual hasta que el individuo comienza a elevarse notablemente en lo moral, intelectual y espiritual, dirigiéndose entonces esta energía hacia el cerebro para estimular la naturaleza espiritual del ser humano; este es el paso previo para la verdadera ascensión del kundalini.
2ª.- Esta corriente de color rosa que penetra por el centro ubicado a la altura del bazo es la que vitaliza y la que circula por el sistema nervioso.
3ª.- Esta corriente vivifica el aparato digestivo, intestinos, hígado y riñones.
4ª.-Corriente amarilla que llega al cerebro después de pasar por el corazón. Esta corriente produce vitalidad y buen funcionamiento del corazón a la vez que compenetra la sangre que se distribuye por todo el cuerpo; también puede aumentar el poder de los pensamientos relacionados con la moral y la metafísica espiritual.
5ª.- Corriente de color violeta que tiene su función principal en el centro de la laringe y que después pasa como color violeta al centro coronario o superior.
Estas energías y sus divisiones rodean, penetran y están en todos los planetas y en todas las formas o cuerpos que evolucionan en la Tierra, sea en forma de electricidad, vitalidad, electromagnetismo, etc. Por ejemplo: La vitalidad procedente del Sol –prana– penetra en los tres mundos donde evolucionamos –físico, de deseos y mental– y entra en los átomos desde el interior y no desde el exterior como ocurre con la luz y el calor; por tanto, el átomo es un acumulador de energía que procede de otras dimensiones. La vitalidad de la atmósfera es casi incolora aunque sí brillante pero cuando penetra por el chacra del bazo adquiere varias tonalidades en su variedad atómica ya dispuesta para vitalizar el cuerpo físico. Sin embargo, hay un átomo cuyo color es rosa, que es el único que pasa por el mismo centro del chacra para luego circular por los nervios a la vez que palidece por el gasto de energía hasta que, por último, sale por los poros para formar una especie de aura y existir como simples átomos. Hay que decir que el trabajo, aprovechamiento y beneficio de estos átomos no son solo de vitalidad para el cuerpo físico, sino que también afectan a lo intelectual, moral y espiritual que cada persona desarrolle. Por los centros no penetran solamente energías vitales, también penetran otras relacionadas con el desarrollo psíquico y espiritual, pero éstas lo hacen por los centros superiores no por los dos primeros o inferiores. Esto, como en casi todas las cosas, tienen un aspecto positivo y otro negativo. El positivo es que cuando alguien es altruista, fraternal, amoroso con los demás, etc., atraerá pensamientos y emociones de ese tipo y éstos penetrarán por el chacra o centro que les corresponda –corazón– aumentando así esas virtudes personales; el negativo es todo lo contrario y penetrarán principalmente por el del plexo solar.
Ya hemos visto cómo el cuerpo etérico sirve para mantener vivo el cuerpo físico pero también hemos dicho que sirve de puente para que las emociones y los pensamientos lleguen al cuerpo físico, de hecho, sin este puente el Ego no podría utilizar el cerebro ni el sistema nervioso. Este puente no es otra cosa que los propios centros, los cuales coinciden en su posición del cuerpo etérico respecto a los del cuerpo de deseos o emocional pero no en este cuerpo emocional por tener otra dimensión más que el etérico. Los centros etéreos están en la superficie del cuerpo mientras que los del cuerpo de deseos o emocional están dentro del mismo. Cuando, por medio de una vida de servicio altruista y amoroso al prójimo se desarrollan los chacras, se despierta el poder que corresponda a cada uno de ellos. Para conseguir esto hay que despertar el fuego latente –en algunos semidespiertos– en el centro inferior y éste se encarga de poner en actividad a cada uno de los centros según asciende hacia la cabeza. De esta forma se experimentan hechos que van desde sentirse flotar o recordar algo de las salidas nocturnas del cuerpo físico hasta ver u oír en el mundo de deseos, llegando incluso a ser consciente del abandono del cuerpo físico.
Pero ¿qué son los centros o chacras? Los centros están formados por corrientes de fuerza que, procedentes del Espíritu, llegan al Ego y desde éste a los diferentes cuerpos. De ahí la progresiva actividad a partir de que el Ego comienza a controlar o a actuar sobre ellos, en su momento ocurrirá lo mismo desde el Espíritu hacia el Ego, pero antes de que ocurra eso es necesario crear el cuerpo-Alma que es el resultado de transformar la personalidad en Alma. El centro coronario –Voluntad– el cardíaco –Amor-Sabiduría– y el laríngeo –Actividad– son los tres centros encargados de transformar la materia etérica, de deseos y mental para que el Ego tenga pleno poder sobre la corriente de vida –situada en el corazón– y sobre la de la conciencia situada en la cabeza. El hombre debe llegar a ser consciente de los centros gracias al desarrollo y aumento de poder del Ego y no al trabajo personal sobre los centros que algunos intentar conseguir con determinados ejercicios. Aunque el trabajo espiritual debe ser realizado sobre los centros mayores –los instrumentos principales en el plano físico– puesto que éstos repercuten sobre las glándulas, es el centro en el corazón el que debería entrar primero en actividad puesto que es el que unifica la personalidad con el Alma, o mejor dicho, el que eleva la conciencia a los planos espirituales.
El cuerpo de deseos no es nada parecido a los cuerpos físicos y etéricos puesto que no tiene su forma, éste es una especie de ovoide donde los deseos y emociones se muestran en forma de energías y colores cambiantes; si algo tiene en común con el cuerpo etérico es que también tiene unos centros y en que el Kundalini también duerme en el más inferior de los siete grandes centros. Este es el vehículo que utilizamos cada noche mientras dormimos y al cabo de unas horas después de la muerte, pero actualmente no hemos desarrollado la conciencia en él como lo hemos hecho en el físico. Al igual que en el cuerpo etérico, el de deseos capacita al ser humano para hacer uso de ciertos poderes fruto de la elevación del fuego serpentino por el triple canal espinal. Cuando ocurra esto funcionaremos en el Mundo de Deseos o Emocional como lo hacemos aquí y no tendremos los obstáculos que hoy tenemos con el cuerpo físico para viajar y para otras muchas cosas; los centros del cuerpo de deseos hacen la misma función que los sentidos físicos pero en una dimensión superior.
Los centros del cuerpo etérico, como este mismo cuerpo, tienen unas funciones más claras y concretas respecto a nuestras necesidades físicas y de conciencia. Los dos primeros centros etéricos tienen el papel de transferir las fuerzas o energías de Kundalini del planeta y la vialidad solar del sistema; los tres siguientes relacionan o comunican determinados aspectos de la personalidad con el Ego por medio del cuerpo de deseos y del mental; los dos últimos de la cabeza relacionados con el cuerpo pituitario y la glándula pineal entran en acción única y exclusivamente cuando la persona ha alcanzado cierto grado de desarrollo espiritual. Aunque estos chacras tienen relación con los ganglios y están conectados a los plexos y a la columna vertebral, no entraremos en detalles y nos quedaremos con la idea de que los centros del cuerpo etérico y del cuerpo de deseos intercambian y aumentan fuerzas y energías mutuamente.
1ª.- Energía Kundalini o Fuego Serpentino que es la que crea los elementos químicos desde su asiento en el centro de la Tierra. Existe en los diferentes planos, está en los núcleos de los cuerpos radiactivos y actúa en todos los cuerpos de los seres evolucionantes ayudando a alcanzar la autoconciencia. En el hombre se encuentra en estado latente en el centro o chacra inferior de la columna vertebral para despertar en su momento a los siete centros mayores.
2ª.- Es la corriente de vida de Dios que penetra y utiliza la materia como vehículo.
3ª.- La que penetra por los chacras de los cuerpos ya vitalizados; se manifiesta en todos los planos, vivifica la materia de nuestros cuerpos superiores y a través de los chacras alcanza el cuerpo físico para unirse al Kundalini. Esta energía actúa como el principio crístico que todos, progresivamente, tenemos que desarrollar.
Así es que nuestra vida depende de esas energías procedentes, unas del espacio y que son activas en la atmósfera, y otras procedentes de la tierra como es el caso del Fuego Creador o Kundalini planetario.
Las partículas energéticas o de vitalidad que los hindúes llaman “prana” y que son atraídas hacia el centro del bazo se diferencian en varios colores y direcciones con tal de vitalizar el cuerpo. Esta energía vital dividida en cinco corrientes se dirige:
1ª.- A los órganos sexuales por medio del centro situado en esa zona, donde en personas normales –y más en los poco desarrollados– estimula el deseo sexual hasta que el individuo comienza a elevarse notablemente en lo moral, intelectual y espiritual, dirigiéndose entonces esta energía hacia el cerebro para estimular la naturaleza espiritual del ser humano; este es el paso previo para la verdadera ascensión del kundalini.
2ª.- Esta corriente de color rosa que penetra por el centro ubicado a la altura del bazo es la que vitaliza y la que circula por el sistema nervioso.
3ª.- Esta corriente vivifica el aparato digestivo, intestinos, hígado y riñones.
4ª.-Corriente amarilla que llega al cerebro después de pasar por el corazón. Esta corriente produce vitalidad y buen funcionamiento del corazón a la vez que compenetra la sangre que se distribuye por todo el cuerpo; también puede aumentar el poder de los pensamientos relacionados con la moral y la metafísica espiritual.
5ª.- Corriente de color violeta que tiene su función principal en el centro de la laringe y que después pasa como color violeta al centro coronario o superior.
Estas energías y sus divisiones rodean, penetran y están en todos los planetas y en todas las formas o cuerpos que evolucionan en la Tierra, sea en forma de electricidad, vitalidad, electromagnetismo, etc. Por ejemplo: La vitalidad procedente del Sol –prana– penetra en los tres mundos donde evolucionamos –físico, de deseos y mental– y entra en los átomos desde el interior y no desde el exterior como ocurre con la luz y el calor; por tanto, el átomo es un acumulador de energía que procede de otras dimensiones. La vitalidad de la atmósfera es casi incolora aunque sí brillante pero cuando penetra por el chacra del bazo adquiere varias tonalidades en su variedad atómica ya dispuesta para vitalizar el cuerpo físico. Sin embargo, hay un átomo cuyo color es rosa, que es el único que pasa por el mismo centro del chacra para luego circular por los nervios a la vez que palidece por el gasto de energía hasta que, por último, sale por los poros para formar una especie de aura y existir como simples átomos. Hay que decir que el trabajo, aprovechamiento y beneficio de estos átomos no son solo de vitalidad para el cuerpo físico, sino que también afectan a lo intelectual, moral y espiritual que cada persona desarrolle. Por los centros no penetran solamente energías vitales, también penetran otras relacionadas con el desarrollo psíquico y espiritual, pero éstas lo hacen por los centros superiores no por los dos primeros o inferiores. Esto, como en casi todas las cosas, tienen un aspecto positivo y otro negativo. El positivo es que cuando alguien es altruista, fraternal, amoroso con los demás, etc., atraerá pensamientos y emociones de ese tipo y éstos penetrarán por el chacra o centro que les corresponda –corazón– aumentando así esas virtudes personales; el negativo es todo lo contrario y penetrarán principalmente por el del plexo solar.
Ya hemos visto cómo el cuerpo etérico sirve para mantener vivo el cuerpo físico pero también hemos dicho que sirve de puente para que las emociones y los pensamientos lleguen al cuerpo físico, de hecho, sin este puente el Ego no podría utilizar el cerebro ni el sistema nervioso. Este puente no es otra cosa que los propios centros, los cuales coinciden en su posición del cuerpo etérico respecto a los del cuerpo de deseos o emocional pero no en este cuerpo emocional por tener otra dimensión más que el etérico. Los centros etéreos están en la superficie del cuerpo mientras que los del cuerpo de deseos o emocional están dentro del mismo. Cuando, por medio de una vida de servicio altruista y amoroso al prójimo se desarrollan los chacras, se despierta el poder que corresponda a cada uno de ellos. Para conseguir esto hay que despertar el fuego latente –en algunos semidespiertos– en el centro inferior y éste se encarga de poner en actividad a cada uno de los centros según asciende hacia la cabeza. De esta forma se experimentan hechos que van desde sentirse flotar o recordar algo de las salidas nocturnas del cuerpo físico hasta ver u oír en el mundo de deseos, llegando incluso a ser consciente del abandono del cuerpo físico.
Pero ¿qué son los centros o chacras? Los centros están formados por corrientes de fuerza que, procedentes del Espíritu, llegan al Ego y desde éste a los diferentes cuerpos. De ahí la progresiva actividad a partir de que el Ego comienza a controlar o a actuar sobre ellos, en su momento ocurrirá lo mismo desde el Espíritu hacia el Ego, pero antes de que ocurra eso es necesario crear el cuerpo-Alma que es el resultado de transformar la personalidad en Alma. El centro coronario –Voluntad– el cardíaco –Amor-Sabiduría– y el laríngeo –Actividad– son los tres centros encargados de transformar la materia etérica, de deseos y mental para que el Ego tenga pleno poder sobre la corriente de vida –situada en el corazón– y sobre la de la conciencia situada en la cabeza. El hombre debe llegar a ser consciente de los centros gracias al desarrollo y aumento de poder del Ego y no al trabajo personal sobre los centros que algunos intentar conseguir con determinados ejercicios. Aunque el trabajo espiritual debe ser realizado sobre los centros mayores –los instrumentos principales en el plano físico– puesto que éstos repercuten sobre las glándulas, es el centro en el corazón el que debería entrar primero en actividad puesto que es el que unifica la personalidad con el Alma, o mejor dicho, el que eleva la conciencia a los planos espirituales.
El cuerpo de deseos no es nada parecido a los cuerpos físicos y etéricos puesto que no tiene su forma, éste es una especie de ovoide donde los deseos y emociones se muestran en forma de energías y colores cambiantes; si algo tiene en común con el cuerpo etérico es que también tiene unos centros y en que el Kundalini también duerme en el más inferior de los siete grandes centros. Este es el vehículo que utilizamos cada noche mientras dormimos y al cabo de unas horas después de la muerte, pero actualmente no hemos desarrollado la conciencia en él como lo hemos hecho en el físico. Al igual que en el cuerpo etérico, el de deseos capacita al ser humano para hacer uso de ciertos poderes fruto de la elevación del fuego serpentino por el triple canal espinal. Cuando ocurra esto funcionaremos en el Mundo de Deseos o Emocional como lo hacemos aquí y no tendremos los obstáculos que hoy tenemos con el cuerpo físico para viajar y para otras muchas cosas; los centros del cuerpo de deseos hacen la misma función que los sentidos físicos pero en una dimensión superior.
Los centros del cuerpo etérico, como este mismo cuerpo, tienen unas funciones más claras y concretas respecto a nuestras necesidades físicas y de conciencia. Los dos primeros centros etéricos tienen el papel de transferir las fuerzas o energías de Kundalini del planeta y la vialidad solar del sistema; los tres siguientes relacionan o comunican determinados aspectos de la personalidad con el Ego por medio del cuerpo de deseos y del mental; los dos últimos de la cabeza relacionados con el cuerpo pituitario y la glándula pineal entran en acción única y exclusivamente cuando la persona ha alcanzado cierto grado de desarrollo espiritual. Aunque estos chacras tienen relación con los ganglios y están conectados a los plexos y a la columna vertebral, no entraremos en detalles y nos quedaremos con la idea de que los centros del cuerpo etérico y del cuerpo de deseos intercambian y aumentan fuerzas y energías mutuamente.
Francisco Nieto
viernes, 23 de marzo de 2012
EL HOMBRE, CENTRO ACTIVO DE FUERZAS Y ENERGÍAS (IV)

El hombre no solo percibe lo que ve, también es receptor interno consciente de otros aspectos como la sensación de cercanía –particularmente en los invidentes– el frío o el calor, el peso, el equilibrio, la luz o el electromagnetismo; todo esto es gracias a estos éteres y en algunos casos concretos al éter luminoso. El polo negativo del éter luminoso es el que hace posible que seamos conscientes y que tengamos una percepción sensorial normal ya que para ser perceptores extransensoriales también debe estar unido al éter reflector y ambos vibracionalmente elevados. Pero este éter luminoso tiene otras funciones, si el éter de vida hace que el fluido solar actúe como la electricidad en el sistema nervioso, el luminoso transmite la fuerza motriz por los nervios para que el Ego pueda mover el cuerpo a través del cerebro. También es este éter el que produce el calor en la sangre en nosotros, ya que es necesario que el cuerpo tenga ese calor para que el Ego sea consciente de su propio cuerpo; como todos sabemos una temperatura muy baja o muy alta expulsa al Ego y el cuerpo queda inconsciente.
El Ego utiliza la mente desde la cuarta región del Mundo del Pensamiento pero si no fuera por el éter reflector no podría conectarse con el cerebro para pensar, de hecho, la conexión de este éter con la memoria de la naturaleza en dicho Mundo del Pensamiento hace que algo de esa memoria se refleje en él aunque de una manera vaga y confusa. El verdadero clarividente iniciado puede leer en la memoria de la naturaleza –en la cuarta región del Mundo del Pensamiento– lo que desee del pasado terrestre porque ahí está todo muy claro, pero no es así en el éter reflector y por eso algunos “videntes” se confunden tanto. Para ser un verdadero clarividente hay que atraer los éteres luminoso y reflector por medio de una vida santificada y dedicada más al servicio de los demás que al de uno mismo, entonces estos éteres rodean a los átomos físicos –como un aura– y creamos el Cuerpo-Alma que nos permite ser conscientes fuera del cuerpo físico e investigar hechos de vidas pasadas impresas en el átomo-simiente del cuerpo físico en el corazón, que es donde se graban gracias al trabajo del éter luminoso sobre el reflector y sobre dicho átomo que es donde se crea la película de cada vida y donde hay un registro del pasado.
Como podemos ver, tras nuestro cuerpo físico hay un compuesto de energías, fuerzas, electromagnetismo, etc., representadas como otros cuerpos más sutiles, cada uno compenetrando a otro sabiamente para que el Ego pueda ser consciente desde su propio mundo aquí en el mundo físico. El átomo físico tiene su asiento en el éter químico, éste a su vez en el vital, éste otro en el luminoso y éste en el reflector, por tanto, lo mismo que el éter reflector contiene todos esos éteres y partículas, así nuestro cuerpo está compenetrado y rodeado por todas esas partículas, subpartículas, éteres y otras energías procedentes de los Mundos de Deseos y del Pensamiento. Así, para que el Ego impresione el pensamiento sobre el cerebro físico tiene que actuar sobre el polo positivo del éter reflector, el cual actúa sobre el luminoso y éstos, a su vez, sobre el químico del cerebro vitalizado por el éter vital; de hecho, –según los iniciados– cuando el Ego actúa sobre el cerebro parecen salir oleadas de energía del cerebro. En sentido contrario, las imágenes que perciben los ojos llegan al centro óptico del cerebro en forma de impulsos nerviosos donde son convertidos en la imagen externa percibida y donde, gracias al éter reflector, el Ego se hace consciente de ellas.
Todo es energía y ésta es la suma total de la existencia y de toda la creación como manifestación divina. Los cuerpos son también energéticos y cada uno es un vehículo para un tipo superior de energía y un emisor de otras. El fin de este intercambio de energías y de la evolución no es otro que pasar del actual principio en nosotros (el tercer principio o aspecto de Dios) al segundo o Crístico para hacer del cuerpo físico el Santo Grial. Todas las fuerzas y energías procedentes de los mundos superiores trabajan desde lo subjetivo hacia lo objetivo a través de los mundos, planos y centros, tanto del planeta como de los cuerpos. El cuerpo físico compuesto de células –vidas– manifiesta una vibración de acuerdo a lo subjetivo y procedente que, como naturaleza independiente, tienen las células; de ahí la atracción, repulsión o magnetismo animal. Pero las células se manifiestan de determinada forma porque tienen algo subjetivo relacionado con el impulso que les hace responder, algo similar ocurre con nuestros cuerpos energéticos cuando se manifiestan o responden de diferente forma ante los demás. Los centros o chacras de nuestro cuerpo están conectados entre sí para actuar y repercutir luego independientemente en cada uno de ellos, pero el aspecto subjetivo en relación con nuestros cuerpos superiores o energéticos son los centros y fuerzas que operan en el planeta y en el sistema solar. Nuestros centros están –en la etapa actual– para vitalizar el cuerpo físico, para que alcancemos la autoconciencia y para impulsarnos a trabajar hasta alcanzar las correspondientes iniciaciones. Pero esto último no se conseguirá hasta que hayamos evolucionado hasta el punto de que haya al menos una perfecta coordinación entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y los chacras o centros mayores (puesto que hay otros menores) es decir, hasta que la personalidad se integre en el Yo superior o hasta que voluntariamente, por persistencia y sacrificio, la energía del chacra inferior, Kundalini, se despierte y eleve por la columna vertebral hasta la cabeza.
El trabajo que hagamos voluntaria y conscientemente con tal de desarrollar el Espíritu será el que purificará nuestros vehículos energéticos y elevará nuestra conciencia. El Éter Vital del espacio, en los diferentes mundos, está lleno y es atravesado por innumerables fuerzas vitales y nuestros cuerpos están compuestos de energías, éteres y partículas de tales fuerzas externas o macrocósmicas, por eso nuestros cuerpos son receptores y emisores de energías solares, fuerzas planetarias y otros impulsos cósmicos. Pero la recepción, utilización y emisión de dichas fuerzas depende de: 1º.- La condición en que se encuentren los 7 centros mayores y otros muchos menores que también tenemos; 2º.- De la cualidad del cuerpo etérico; 3º.- De la vitalidad; y 4º.- De la relación y comunicación entre dichos centros. Cuando todo esto está limpio y, por tanto, activo, los rayos, fuerzas y energías circulan libremente por el cuerpo físico y por el etérico. Pero que nadie piense que las energías y fuerzas superiores quedan estancadas en el ser humano, lo mismo que las Jerarquías de seres superiores nos ayudan administrando y dirigiendo estas energías, nosotros estamos haciendo lo propio y debemos incrementar aún más nuestra responsabilidad con respecto a los reinos que nos siguen ¿o es que alguien cree que nosotros somos los elegidos del universo y que nos van a dar todo en bandeja?
Actualmente estamos ayudando a los reinos que nos siguen por medio del:
1º.- Cuerpo físico transformando a los minerales y a los cuerpos vegetales e incluso ayudando a los cuerpos animales con cuidados físicos.
2º.- Cuerpo de deseos gracias a la influencia de las vibraciones de nuestros sentimientos, deseos y emociones.
3º.- De la mente creando ambientes mentales y magnéticos gracias a los cuales progresan adecuadamente.
Aunque en la época actual todavía hacemos mucho mal a los animales, en un futuro nos ocuparemos de ellos como lo que son, verdaderos hermanos menores. Estos trabajos se irán incrementando según vayamos identificándonos con nuestro Ego porque, según sea el progreso, así estaremos capacitados para recibir otras energías estelares y emitirlas una vez filtradas y dirigidas por nuestros cuerpos y por nuestra voluntad. Pongamos un ejemplo, el cuerpo más activo en nosotros es el de deseos, en él mantenemos siempre una lucha de cuerdo a las fuerzas y energías que se mueven y expresan, esto es, amor–odio, felicidad–tristeza, optimismo–pesimismo, etc. y será gracias al discernimiento y a la voluntad como aprendamos a controlar dichas energías y a dirigirlas hacia un plano superior. Deberíamos imaginar a nuestro cuerpo de deseos como un átomo del cuerpo de deseos del Espíritu Planetario a la vez que éste es un aspecto del cuerpo de deseos del Dios Solar y éste, a su vez, es un canal para que las fuerzas de deseos y estelares lleguen a nuestro sistema solar y a nosotros mismos.
Esto es algo similar a lo que ocurre respecto a nosotros y a lo que son y a lo que en un futuro lejano serán las células, moléculas y átomos que comprenden nuestros propios cuerpos. De esta forma podemos ver que nuestros cuerpos energéticos están incorporados y son parte de otros cuerpos energéticos superiores y que los cuerpos o células, moléculas y átomos están y son parte de los nuestros. Nuestros centros mayores reciben energías de los siete planetas del sistema solar para ayudarnos en nuestro propio desarrollo y las vidas y partículas de nuestros cuerpos reciben las energías e influencias desde nuestros centros –chacras– y vehículos. La frase “Como piensa el hombre así es él” no la podemos aplicar a las Fuerzas o Jerarquías que pueblan nuestro sistema solar y nuestros mundos porque son perfectos respecto a nosotros, pero sí podemos aplicarlo a la humanidad porque no sólo somos lo que pensamos sino que también somos lo que sentimos; y según sean nuestros deseos, pensamientos y sentimientos así serán nuestros cuerpos y así serán las energías que los componen y que repercuten sobre las vidas y partículas que evolucionan en ellos.
Vivimos en un mar de energías y formamos un conglomerado de energías que están tan estrechamente relacionadas que forman el cuerpo sintético y energético del planeta. Lo mismo que nuestro cuerpo físico está condicionado por toda una serie de corrientes de fuerzas vitales, pránicas y espirituales –a partir de la Substancia que originó el universo– también el Sol, los planetas, y demás cuerpos celestes visibles e invisibles relacionados entre sí son los Centros de nuestro Sistema que permiten la afluencia de energías cósmicas que dotan e incluso nos facultan a nosotros para que ascendamos por la escala evolutiva hasta unirnos con “Nuestro Padre que está en los Cielos.”
El Ego utiliza la mente desde la cuarta región del Mundo del Pensamiento pero si no fuera por el éter reflector no podría conectarse con el cerebro para pensar, de hecho, la conexión de este éter con la memoria de la naturaleza en dicho Mundo del Pensamiento hace que algo de esa memoria se refleje en él aunque de una manera vaga y confusa. El verdadero clarividente iniciado puede leer en la memoria de la naturaleza –en la cuarta región del Mundo del Pensamiento– lo que desee del pasado terrestre porque ahí está todo muy claro, pero no es así en el éter reflector y por eso algunos “videntes” se confunden tanto. Para ser un verdadero clarividente hay que atraer los éteres luminoso y reflector por medio de una vida santificada y dedicada más al servicio de los demás que al de uno mismo, entonces estos éteres rodean a los átomos físicos –como un aura– y creamos el Cuerpo-Alma que nos permite ser conscientes fuera del cuerpo físico e investigar hechos de vidas pasadas impresas en el átomo-simiente del cuerpo físico en el corazón, que es donde se graban gracias al trabajo del éter luminoso sobre el reflector y sobre dicho átomo que es donde se crea la película de cada vida y donde hay un registro del pasado.
Como podemos ver, tras nuestro cuerpo físico hay un compuesto de energías, fuerzas, electromagnetismo, etc., representadas como otros cuerpos más sutiles, cada uno compenetrando a otro sabiamente para que el Ego pueda ser consciente desde su propio mundo aquí en el mundo físico. El átomo físico tiene su asiento en el éter químico, éste a su vez en el vital, éste otro en el luminoso y éste en el reflector, por tanto, lo mismo que el éter reflector contiene todos esos éteres y partículas, así nuestro cuerpo está compenetrado y rodeado por todas esas partículas, subpartículas, éteres y otras energías procedentes de los Mundos de Deseos y del Pensamiento. Así, para que el Ego impresione el pensamiento sobre el cerebro físico tiene que actuar sobre el polo positivo del éter reflector, el cual actúa sobre el luminoso y éstos, a su vez, sobre el químico del cerebro vitalizado por el éter vital; de hecho, –según los iniciados– cuando el Ego actúa sobre el cerebro parecen salir oleadas de energía del cerebro. En sentido contrario, las imágenes que perciben los ojos llegan al centro óptico del cerebro en forma de impulsos nerviosos donde son convertidos en la imagen externa percibida y donde, gracias al éter reflector, el Ego se hace consciente de ellas.
Todo es energía y ésta es la suma total de la existencia y de toda la creación como manifestación divina. Los cuerpos son también energéticos y cada uno es un vehículo para un tipo superior de energía y un emisor de otras. El fin de este intercambio de energías y de la evolución no es otro que pasar del actual principio en nosotros (el tercer principio o aspecto de Dios) al segundo o Crístico para hacer del cuerpo físico el Santo Grial. Todas las fuerzas y energías procedentes de los mundos superiores trabajan desde lo subjetivo hacia lo objetivo a través de los mundos, planos y centros, tanto del planeta como de los cuerpos. El cuerpo físico compuesto de células –vidas– manifiesta una vibración de acuerdo a lo subjetivo y procedente que, como naturaleza independiente, tienen las células; de ahí la atracción, repulsión o magnetismo animal. Pero las células se manifiestan de determinada forma porque tienen algo subjetivo relacionado con el impulso que les hace responder, algo similar ocurre con nuestros cuerpos energéticos cuando se manifiestan o responden de diferente forma ante los demás. Los centros o chacras de nuestro cuerpo están conectados entre sí para actuar y repercutir luego independientemente en cada uno de ellos, pero el aspecto subjetivo en relación con nuestros cuerpos superiores o energéticos son los centros y fuerzas que operan en el planeta y en el sistema solar. Nuestros centros están –en la etapa actual– para vitalizar el cuerpo físico, para que alcancemos la autoconciencia y para impulsarnos a trabajar hasta alcanzar las correspondientes iniciaciones. Pero esto último no se conseguirá hasta que hayamos evolucionado hasta el punto de que haya al menos una perfecta coordinación entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y los chacras o centros mayores (puesto que hay otros menores) es decir, hasta que la personalidad se integre en el Yo superior o hasta que voluntariamente, por persistencia y sacrificio, la energía del chacra inferior, Kundalini, se despierte y eleve por la columna vertebral hasta la cabeza.
El trabajo que hagamos voluntaria y conscientemente con tal de desarrollar el Espíritu será el que purificará nuestros vehículos energéticos y elevará nuestra conciencia. El Éter Vital del espacio, en los diferentes mundos, está lleno y es atravesado por innumerables fuerzas vitales y nuestros cuerpos están compuestos de energías, éteres y partículas de tales fuerzas externas o macrocósmicas, por eso nuestros cuerpos son receptores y emisores de energías solares, fuerzas planetarias y otros impulsos cósmicos. Pero la recepción, utilización y emisión de dichas fuerzas depende de: 1º.- La condición en que se encuentren los 7 centros mayores y otros muchos menores que también tenemos; 2º.- De la cualidad del cuerpo etérico; 3º.- De la vitalidad; y 4º.- De la relación y comunicación entre dichos centros. Cuando todo esto está limpio y, por tanto, activo, los rayos, fuerzas y energías circulan libremente por el cuerpo físico y por el etérico. Pero que nadie piense que las energías y fuerzas superiores quedan estancadas en el ser humano, lo mismo que las Jerarquías de seres superiores nos ayudan administrando y dirigiendo estas energías, nosotros estamos haciendo lo propio y debemos incrementar aún más nuestra responsabilidad con respecto a los reinos que nos siguen ¿o es que alguien cree que nosotros somos los elegidos del universo y que nos van a dar todo en bandeja?
Actualmente estamos ayudando a los reinos que nos siguen por medio del:
1º.- Cuerpo físico transformando a los minerales y a los cuerpos vegetales e incluso ayudando a los cuerpos animales con cuidados físicos.
2º.- Cuerpo de deseos gracias a la influencia de las vibraciones de nuestros sentimientos, deseos y emociones.
3º.- De la mente creando ambientes mentales y magnéticos gracias a los cuales progresan adecuadamente.
Aunque en la época actual todavía hacemos mucho mal a los animales, en un futuro nos ocuparemos de ellos como lo que son, verdaderos hermanos menores. Estos trabajos se irán incrementando según vayamos identificándonos con nuestro Ego porque, según sea el progreso, así estaremos capacitados para recibir otras energías estelares y emitirlas una vez filtradas y dirigidas por nuestros cuerpos y por nuestra voluntad. Pongamos un ejemplo, el cuerpo más activo en nosotros es el de deseos, en él mantenemos siempre una lucha de cuerdo a las fuerzas y energías que se mueven y expresan, esto es, amor–odio, felicidad–tristeza, optimismo–pesimismo, etc. y será gracias al discernimiento y a la voluntad como aprendamos a controlar dichas energías y a dirigirlas hacia un plano superior. Deberíamos imaginar a nuestro cuerpo de deseos como un átomo del cuerpo de deseos del Espíritu Planetario a la vez que éste es un aspecto del cuerpo de deseos del Dios Solar y éste, a su vez, es un canal para que las fuerzas de deseos y estelares lleguen a nuestro sistema solar y a nosotros mismos.
Esto es algo similar a lo que ocurre respecto a nosotros y a lo que son y a lo que en un futuro lejano serán las células, moléculas y átomos que comprenden nuestros propios cuerpos. De esta forma podemos ver que nuestros cuerpos energéticos están incorporados y son parte de otros cuerpos energéticos superiores y que los cuerpos o células, moléculas y átomos están y son parte de los nuestros. Nuestros centros mayores reciben energías de los siete planetas del sistema solar para ayudarnos en nuestro propio desarrollo y las vidas y partículas de nuestros cuerpos reciben las energías e influencias desde nuestros centros –chacras– y vehículos. La frase “Como piensa el hombre así es él” no la podemos aplicar a las Fuerzas o Jerarquías que pueblan nuestro sistema solar y nuestros mundos porque son perfectos respecto a nosotros, pero sí podemos aplicarlo a la humanidad porque no sólo somos lo que pensamos sino que también somos lo que sentimos; y según sean nuestros deseos, pensamientos y sentimientos así serán nuestros cuerpos y así serán las energías que los componen y que repercuten sobre las vidas y partículas que evolucionan en ellos.
Vivimos en un mar de energías y formamos un conglomerado de energías que están tan estrechamente relacionadas que forman el cuerpo sintético y energético del planeta. Lo mismo que nuestro cuerpo físico está condicionado por toda una serie de corrientes de fuerzas vitales, pránicas y espirituales –a partir de la Substancia que originó el universo– también el Sol, los planetas, y demás cuerpos celestes visibles e invisibles relacionados entre sí son los Centros de nuestro Sistema que permiten la afluencia de energías cósmicas que dotan e incluso nos facultan a nosotros para que ascendamos por la escala evolutiva hasta unirnos con “Nuestro Padre que está en los Cielos.”
Francisco Nieto
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