domingo, 5 de septiembre de 2010

LA BÚSQUEDA DEL DIOS INTERNO


La evolución a través de millones de años ha hecho que creamos en un Dios omnipresente, omnisciente y omnipotente pero para desarrollar la fe en este Dios hemos tenido que pasar por creer en otros dioses de muy diferentes naturalezas, incluyendo aquel que si no cumplíamos sus leyes destruía lo que teníamos con tal de que le temiéramos. Las religiones actuales han sido creadas para despertar la fe en Dios y para hacernos ver que es un Dios amoroso, sin embargo, estas religiones se diferencian unas de otras para satisfacer las necesidades de las personas según su fe, sus creencias y su individual desarrollo espiritual. Por último, hace poco más de un siglo se ha hecho pública una enseñanza que nos habla también de un Dios amoroso y benevolente pero que nada tiene que ver con los anteriores respecto a dónde lo hemos de encontrar. Así es que hemos pasado de adorar al Sol o a cualquier imagen, a adorar a un Dios invisible pero en cierto modo "malvado", para terminar con la búsqueda de un Dios amoroso que se encuentra en un lugar llamado Cielo. Son pocos los místicos y filósofos de los últimos siglos los que han cambiado todas estas creencias para afirmar que Dios no se encuentra en ningún lugar tal y como por lo general lo entendemos, sino que se encuentra dentro de nosotros mismos.


Es lógico que cualquier persona aún ignorante de esta pequeña parte de la verdad se pregunte que cómo puede estar Dios dentro de nosotros. La respuesta, aunque demasiado simple, es que es el mismo caso que si decimos que dentro de una pequeña semilla hay un gran y fuerte árbol. Desde los filósofos griegos hasta nuestros días se ha escrito mucho sobre el hecho de que somos parte de Dios, (puesto que nos ha creado) de que todos somos hermanos en Espíritu, o incluso de que todos tenemos que encontrarle y volver a Él. En mi opinión, han tenido que ser los verdaderos ocultistas e iniciados los que más claro han dejado la idea de quién es Dios y dónde se encuentra, llegando a la conclusión, por tanto, de que Dios se encuentra dentro, y no fuera de cada uno de nosotros. De ahí que las escuelas de ocultismo como la Fraternidad Rosacruz Max Heindel hagan hincapié en que si de verdad queremos encontrar a Dios debemos desarrollar nuestro propio Espíritu que tiene todas las posibilidades de Dios mismo de forma latente. Como muestra de ello solo hay que volver la mirada atrás y ver como hemos cambiarlo en estos últimos dos mil años, claro que, admitiendo que el Alma que habitaba los cuerpos de quienes disfrutaban viendo morir a los cristianos en los circos romanos son las mimas que hoy habitan nuestros cuerpos y que no podrían ver ese espectáculo.


Cada uno de nosotros (como persona) está unido a un Espíritu, aunque separado temporalmente, parte de Dios para que a través de las experiencias de cada renacimiento en un cuerpo diferente, desarrolle los poderes latentes de su Dios creador en poderes dinámicos externos. Y si Dios es amor y es omnipresente, omnisciente y omnipotente, está claro que el problema es de que no hemos desarrollado apenas nada de lo que Él es y por eso no le encontramos. Es decir, cuando nuestra nota clave vibracional sea la suya, nos identificaremos con Él y emitiremos todo lo que Él emite, pero mientras nuestra lira (nuestros cuerpos) suenen tan en desacorde respecto a la Suya, no seremos capaces de oír ni siquiera una nota armónica de Él. Así es que, si queremos encontrar, sentir e identificarnos con Dios tenemos que desarrollarle en nuestro propio Espíritu y en nuestro propio ser y conciencia. Pero donde no le encontraremos igual que en nosotros mismos es en el exterior ni en ningún lugar concreto. Dios está en todo lo existente puesto que todo lo existente es parte de su propia creación, pero Dios no es una piedra ni es el Sol como tampoco nosotros somos el cuerpo físico que algún día abandonaremos para que vuelva a su origen. Dios es la Vida y la conciencia que abarca el universo como la vida y la conciencia de nuestra Alma abarca a nuestros cuerpos, pero Dios como esencia es uno y ese Uno también está en nosotros como Espíritus parte de Él que somos.


Es fácil que los poco versados en estos conocimientos digan: ¿Entonces, dónde está Dios? La respuesta es: En todos y en cada uno de nosotros, la diferencia (distancia) es el estado o grado de desarrollo de la consciencia. Pongamos un ejemplo, si nuestro cuerpo físico fuera inmortal y cada célula (con su propia vida y conciencia) experimentara en todos nuestros órganos del cuerpo, cumpliendo todas las funciones, aprendiendo todo el funcionamiento del organismo y adquiriendo cada vez un mayor grado de consciencia gracias a las experiencias de todo tipo en un cuerpo infinito (para ella) como el nuestro, llegaría el momento en que su consciencia estaría en el mismo nivel que la de nuestro cuerpo y se identificaría con él tomando conciencia de él como conjunto.

Por consiguiente y según la ley de analogía, nosotros, como conciencias, estamos comenzando a identificarnos solamente con nuestro propio Yo o Alma pero será solo a través de infinidad de renacimientos y experiencias en los diferentes mundos (órganos de Dios) como elevaremos y engrandeceremos nuestra consciencia hasta que nos sintamos uno con Dios. Sin embargo, aun tan lejos como estamos, con cada pensamiento, obra y palabra amorosa y benevolente que practicamos, nos acercamos un poquito más a Él.


En la época actual se llega a Dios de dos principales maneras, primera por el desarrollo de la devoción y el amor a Dios tal y como lo hacen las iglesias, y segundo, por el amor tal y como enseñan las escuelas de ocultismo unido al desarrollo de la mente y la comprensión de esta filosofía oculta. Tanto una como otra ponen el énfasis en que hay que desarrollar el aspecto interno haciendo el bien y amando al prójimo, pero la filosofía oculta da la información necesaria para comprender perfectamente los planes de Dios y cuál es el camino más corto para desarrollar el Dios que todos llevamos dentro. Pero claro, que nadie piense que una escuela iniciática como la Fraternidad Rosacruz va a facilitar mucho las cosas, todo lo contrario, facilita la enseñanza, la teoría, pero no hace el trabajo por nosotros como cada uno de nosotros no puede hacer la digestión por otros.


Así es que si queremos encontrar a Dios le tenemos que buscar dentro y eso no lo conseguiremos si no aplicamos el conocimiento a la vida cotidiana y nos esforzamos y sacrificamos por elevar nuestra conciencia para identificarnos cada día más con Dios. Por consiguiente, la perfección, la salvación, la identificación y el desarrollo de nuestro Dios interno no se conseguirá a no ser que regeneremos nuestra personalidad, espiritualicemos el carácter y, en definitiva, transformemos nuestra vida para que seamos unos verdaderos hijos de Dios en pensamiento, palabra y obra. Pero lo mismo que a Dios no le encontramos fuera sino dentro de nosotros, tampoco la transformación la podemos hacer con actividades externas ni en ningún lugar físico concreto, sino que debe partir de dentro y de una fuerte y persistente voluntad.


La comprensión de estas enseñanzas se produce cuando a través del renacimiento, el individuo siente la necesidad de obtener un conocimiento que hasta ese momento no ha encontrado en las religiones, es decir, cuando su mente comienza a preguntarse que quiénes somos, de dónde vemos y hacia dónde vamos. Pero hasta entonces anda buscando a Dios fuera de sí mismo, o venerando imágenes o a un Dios personal sentado en un trono en el Cielo desde donde vigila a sus hijos para decidir si premiarles o castigarles. Por esto, al estudiante de filosofía oculta le cuesta asimilar y vivir de acuerdo a estas verdades pero, al cabo de no mucho tiempo, se da cuenta de que nada puede separarle de Dios puesto que Éste mora en su interior. Así es que el estudiante encuentra en la filosofía oculta un consuelo enorme al comprender que él es inmortal porque siendo un Espíritu hijo de Dios nada puede aniquilarle y que, cuanto más se esfuerce por acercarse a ese Dios interno más sentirá su presencia protectora y amorosa.

Para conseguir este acercamiento a Dios no solo se debe ser bueno y servir amorosamente al mundo sino que también debe descubrir la palara oculta de la Biblia y comprender la verdadera filosofía oculta, como por ejemplo, la de la Rosacruz de Max Heindel. Por ejemplo, Cristo, aquel que dijo a sus discípulos: “Las obras que yo hago las haréis y mayores aun”, dijo que venía a salvar al que creyera en Él pero tanto esta frase como otros muchos párrafos de la Biblia y de la filosofía oculta, tienen un doble sentido y explicación. Por tal motivo, el estudiante se va encontrando cada vez más solo ante su destino y respecto a descubrir todas estas verdades, hasta que al final comprende que solo él es quien puede desarrollar los poderes latentes del Espíritu y hacer de ellos sus instrumentos dinámicos que le ayudarán a encontrar a Dios.


El estudiante debe comprometerse y hacer muchas cosas pero uno de los aspectos más importantes para su desarrollo es la plena confianza en sí mismo. Además, debe asumir la responsabilidad por sus acciones; debe analizar sus pensamientos, palabras y obras para ver dónde comete errores (para poder evitarlos) y dónde o cómo desarrolla las virtudes; (para aumentarlas) debe abandonar sus malos hábitos para desarrollar otro buenos; debe espiritualizar su carácter; sacrificarse por superar las tentaciones y pruebas; debe dejar de pensar egoístamente y esforzarse por servir a los demás; debe ver al prójimo como hermanos en Espíritus e identificarse con la divina esencia en él escondida por muy malvado que le parezca; y debe desarrollar la compasión de Cristo siempre que pueda en su vida cotidiana. Resumiendo, el estudiante pasa de buscar a un Dios exigente impuesto por las religiones a comprender que el Dios que buscaba lo tiene dentro y que solo tiene que esforzarse para sentir su presencia y su poder.


Como es evidente, este descubrimiento y esta comprensión de Dios a través de la filosofía oculta le trae unos conocimientos nuevos que deberá aplicar a sus actividades diarias, y uno de ellos es saber que las personas que le rodean también tienen esa misma chispa divina parte de Dios dentro de ellas. Esto significa que ya no les debe considerar como antes, los “malos” no se deben considerar como tal (como normalmente se hace) sino menos evolucionados respecto al desarrollo espiritual o interno. A los ricos tampoco se le debería tener envidia ni criticarles por ser así, sino comprender que son así, están donde están y tienen lo que tienen por méritos propios y como efecto de sus obras del pasado. Estos conocimientos, junto a otras muchos que obtenemos de la filosofía oculta, deben llevar al estudiante a desarrollar la paciencia, la comprensión, la tolerancia, la admiración, la compasión…, con lo cual dará un paso más en su acercamiento a su Dios interno.


Cuando el aspirante espiritual alcanza este grado de desarrollo sabe que, además de no ser egoísta en ningún sentido, debe desarrollar el servicio amoroso y desinteresado a los demás. Dicho de otro modo, se da cuenta de que ya no le molestan tanto los hechos de los demás ni le entorpecen tantas cosas, lo que le lleva a ser más sensible, más tierno y considerado, y más impersonalmente fraternal con todos. El desarrollo espiritual que acerca al Dios interno no se consigue por normas filosóficas, ni por hechos altruistas forzados, ni por el remordimiento de la conciencia, se consigue por los dictados del corazón, y para escucharle hay que llevar a cabo lo dicho en párrafos anteriores pero, sobre todo, hay que ser amorosos y compasivos.

Pero hay personas que les cuesta o que no saben cómo manifestar el amor y la compasión desde el corazón. En estos casos hay que trabajar con la mente para llegar al corazón, o sea crear pensamientos y actitudes respecto al prójimo que obliguen a crear sentimientos y deseos de ese tipo. Una persona puede ver a un mendigo y actuar de dos maneras, interesarse o ser indiferente. Para despertar el corazón debería interesarse y pensar que es muy posible que tenga hambre y sed y que pase frío y no tenga dónde dormir, de esta forma se puede despertar el corazón y hacerse un servidor amoroso y compasivo del prójimo. La mente es fría pero si la sabemos utilizar por medio de la voluntad hará lo que queramos, por tanto, no hay que prestarla atención cuando es indiferente o piensa lo contrario de lo que sabemos que es correcto y útil para nuestro desarrollo espiritual. Pero, cuidado, el verdadero y profundo sentimiento que nace del corazón y que lleva a Dios no debe ser forzado, egoísta e intelectualmente frío, sino que debería llevar un sentimiento como el que debía tener Cristo en sus tres años de predicación. Solo se puede considerar las obras verdaderamente buenas cuando los sentimientos, deseos y emociones son espontaneas y sinceras y no cuando son mantenidas por la coacción y la autodisciplina; entonces se desarrolla el Espíritu que nos bendecirá con una respuesta amorosa.


Si Dios es luz y amor como así está escrito, nosotros tenemos dentro de nosotros esa luz y ese amor, y por mucho que creamos que es difícil manifestarlos o por muy malos que nos consideremos, si dedicamos nuestra vida a buscar a Dios irán floreciendo de nosotros porque así está previsto en el Plan de Dios. Por consiguiente y si nadie lo puede hacer por nosotros, trabajemos hasta el punto en que esa luz alumbre incluso el camino de otros y que el amor nos haga ver a Dios en los demás y en todo lo que nos rodea. No nos fijemos en lo duro que puede ser el trabajo ni en los impedimentos que tenemos que superar, solo hay que tener presente que Dios así lo quiere y que nos pone a nuestra disposición toda una serie de Ángeles y seres celestiales que están deseosos de ayudarnos. Pero para que esto ocurra y aunque fracasemos una y otra vez, no hay que dejar de intentarlo y de levantarnos después de cada caída. Dios está en nosotros y alumbra nuestro camino ¡vayamos a su encuentro y el mal se alejará de nuestro destino para dar paso a la felicidad interna!

Francisco Nieto

viernes, 20 de agosto de 2010

EL MIEDO A RECONOCER LOS ERRORES


Cuanto más atrás miremos y analicemos la historia y evolución de la humanidad, más nos daremos cuenta de lo ignorantes que éramos, de que luchábamos por la supervivencia casi como animales, o de la falta de razonamiento que nos llevaba a cometer un error tras otro. En estas etapas pasadas era muy difícil que se reconocieran los errores ni siquiera ante uno mismo, nuestro egoísmo y materialismo, machismo, etc., no dejaban oportunidad para ello. Pero según hemos ido desarrollando el intelecto y según el desarrollo espiritual de cada persona así, algunas de ellas, se han atrevido a reconocer sus errores incluso públicamente. El reconocimiento de nuestros errores debería estar presente en nuestras vidas como lo están la educación, el respeto por los demás o cualquier otra norma por las que se rige nuestra sociedad, pero no es así porque, para la mayoría, es difícil ser sincero públicamente.

El hecho de no admitir una equivocación, de no reconocer un mal pensamiento, de no ser sinceros y ver nuestra culpa en determinados hechos, ha sido causa a lo largo de la historia de muchos conflictos y enfrentamientos entre las personas. Y también la falta de reconocimiento de nuestros defectos ha impedido las buenas relaciones y la armonía con las personas que nos rodean. Sin embargo, el propio desarrollo moral y espiritual de la humanidad obligará, tarde o temprano, a reconocer ante el prójimo que nuestras equivocadas actitudes han causado mucho mal y ha impedido que seamos valorados como deberíamos serlo.


La falta de humildad y sinceridad para reconocer nuestros errores, incluso entre los aspirantes espirituales, hace que haya enfrentamientos, hace que un grupo se divida o incluso que haya oposición y mala intención de unos sobre otros. Cuando, como estudiantes de la filosofía oculta y aspirantes espirituales, alcanzamos un grado en el que sentimos la necesidad de ser sinceros y reconocer que estamos equivocados, no nos es fácil hacerlo porque se produce una lucha entre el Espíritu y la personalidad. El Espíritu intenta guiarnos por el recto sendero de la amistad, de la fraternidad y de la hermandad, pero la personalidad orgullosa e interesada no quiere dar su brazo a torcer y intenta quedar por encima negando o escondiendo la verdad.


Es cierto que cada vez somos más sinceros y que cada vez queremos reconocer más nuestros errores. Nuestra mente razonadora intenta hacernos ver que es preferible admitir un error que crear un problema o una enemistad pero, aun así, nos cuesta hacerlo. Bien porque nos cueste ser responsables o bien por temor al ridículo o al castigo, nos dificulta la confesión de nuestros errores y preferimos guardar silencio y reconocer solo ante nosotros que somos culpables. Cuando el motivo es el recuerdo de los castigos impuestos por los padres por el hecho de hacer algo mal, es más fácil de superar, de ahí la necesidad de diálogo entre padres e hijos o incluso de reconocer la sinceridad de un hijo que reconoce su culpabilidad y sus errores. En este caso habría que analizarnos también como padres porque, muchas veces, con tal de aparentar que somos perfectos o que somos una autoridad en la casa, también, nosotros mismos, ocultamos nuestros errores. Así es que, si bien es cierto que a un niño hay que educarle con cierta disciplina, no lo es que haya que castigarle cuando se equivoca y no lo reconoce.


El temor al castigo puede ser el mayor motivo por el cual no reconocemos nuestras equivocaciones y malas actitudes. Hay casos en que esta falta de reconocimiento de nuestros errores ha sido causa de castigo, cárcel y crueldad hacia otros, no es que esto sea común entre los aspirantes espirituales pero si lo sigue siendo en otros hechos menos graves. Los que aspiramos a vivir la vida superior todavía actuamos erróneamente en este sentido, bien sea por falta de discernimiento, de juicio o por inconsciencia, sin embargo ante la Ley de Dios, la ignorancia no es una escusa ni nos libra del castigo ni de la responsabilidad. Así es que el hecho de ser sinceros y reconocer públicamente nuestras equivocaciones debería ser más motivo de atención y de práctica.


El reconocimiento y razonamiento de nuestros errores nos ayuda más de lo que creemos en nuestro desarrollo espiritual. Si lo hacemos ante los demás obtendremos un reconocimiento y será más fácil que nos perdonen y disculpen pero, aun en caso contrario, obtendremos cierto crecimiento anímico. Es mejor admitir un error humildemente y sintiendo vergüenza que no hacerlo y sentirse culpable teniendo remordimiento y sabiendo que nos hemos creado una deuda kármica. Guardar silencio y ocultar nuestras malas actuaciones no hace que desaparezcan nuestra responsabilidad ante la Ley de Consecuencia, por tanto, es mejor rectificar a tiempo. Es más, si reconocemos que nos hemos equivocado o que hemos hecho mal, por pequeño que sea, es preferible rectificar y hacer algo que lo compense que no hacer nada.


Uno de los errores más comunes, aun entre las personas desarrolladas, es la ofensa o malestar creado con nuestras palabras en un momento dado. Tanto si lo hacemos inconscientemente (pero no lo hacen ver) como si al momento nos damos cuenta, lo mejor es disculparse y arreglarlo con sinceridad y simpatía. De esa manera cultivamos la responsabilidad y la sinceridad a la vez que nos libramos del karma negativo que hemos creado.


Los estudiantes de ocultismo y aspirantes espirituales sabemos que a partir de determinado momento nos vemos sometidos a pruebas para que el Maestro vea, entre otras cosas, cual es el grado de responsabilidad y de sinceridad que tenemos, es decir, hasta que punto cumplimos con nuestros deberes y obligaciones en nuestra vida cotidiana. A partir de ahí, el Maestro nos dará ciertos trabajos que hacer y, si no los cumplimos, nada podemos esperar porque eso significa que si no hacemos las cosas de menor importancia no nos pueden dar otras mayores. Para prepararnos para cuando llegue ese momento y como norma para el desarrollo espiritual, deberíamos analizarnos y meditar sobre los aspectos personales que interfieren en nuestro desarrollo moral y espiritual. Si de verdad aspiramos a ser conscientes algún día en los mundos espirituales, debemos superarnos primero aquí en el mundo físico porque, si no es así, cometeremos muchos y más graves errores allí y tendremos que hacer frente a las consecuencias.


El orgullo es mayormente el culpable de que no reconozcamos nuestros errores por miedo a hacer el ridículo. Esto, en realidad, no suele ser tan grave porque si admitimos que nos hemos equivocado y alguien se ríe posiblemente sea porque su nivel moral sea aún más bajo que el nuestro, y si no se ríe y se compadece de nosotros es porque su nivel es el mismo que nosotros deseamos alcanzar. No debemos tener miedo de reconocer nuestros errores por el simple hecho de que una persona se ría de los mismos, eso demuestra que esa persona no merece nuestra consideración como un verdadero amigo y que, posiblemente, él no lo reconocería. Es preferible sufrir la burla de uno pero el agradecimiento y simpatía del resto que no dejarse dominar por el orgullo intelectual que intenta impedir que reconozcamos este tipo de errores.


Cuando recocemos nuestras equivocaciones nos damos cuenta de cómo, cuándo y por qué hemos actuado mal, lo que nos llevará, o debería llevarnos, a corregirnos. Cuando vemos nuestras faltas y defectos y nos esforzamos por corregirlas estamos progresando en el sendero de perfección, pero ni no lo queremos ver y reconocer, estaremos retrasando nuestro desarrollo espiritual y creándonos enemistades y deudas kármicas para el futuro. Reconocer que nos equivocamos en manifestar nuestro grado de humildad, de valor, de responsabilidad y de confianza propia. Reconocer los errores es dar muestras de honradez, de prudencia, de sinceridad, de amistad, de estima, de arrepentimiento e incluso de agradecimiento por haberse dado cuenta de ello. Así es que, si bien nuestros errores pueden ser buenos Maestros para nuestro desarrollo espiritual, el hecho de reconocerlos nos alienta para rectificar la conducta de la personalidad y eliminar los defectos que impiden la espiritualización de nuestro carácter.

Francisco Nieto

martes, 20 de julio de 2010

INTERPRETACIÓN ASTROLÓGICA DEL MATRIMONIO (yII)


MATRIMONIO EN HORÓSCOPO MASCULINO

Buenos Aspectos: Predominio y fortaleza de Venus en el horóscopo y buenos Aspectos con Marte; Luna bien situada y bien aspectada con Venus o Júpiter; Luna llena o creciente en el momento del nacimiento estando bien aspectada y en signo fértil; Venus en signo fértil y bien aspectada; Luna, Venus o Júpiter bien aspectados y en Casa VII; Luna o Venus en signo fértil o de Agua en Casas I, V, X u XI; Aspecto de Conjunción entre los regentes de las Casas I y VII; buenos Aspectos entre el Sol y Luna, Venus o Júpiter en signo fértil o Casas V o VII.

Malos Aspectos: (Las Conjunciones y Oposiciones de los planetas maléficos hacia los significadores son los peores) La Luna mal aspectada por los planetas maléficos suele traer sufrimiento y problemas, y si están en la Casa VII podrían causar separación o viudedad. Saturno y Marte son los planetas que normalmente causan viudedad aunque, si Urano se encuentra en la Casa VII mal aspectado por Saturno o Marte, también puede causar lo mismo o, al menos, unas relaciones extramatrimoniales; unas relaciones similares pueden causar Neptuno o Plutón en Casa VII, sobre todo si hacen malos Aspectos a la Luna; Los malos aspectos entre el Sol y la Luna también se consideran un obstáculo, sobre todo si algunos de ellos están mal aspectado con algún planeta maléfico. Urano mal aspectado en Casa VII puede causar engaños que terminarían en separación; Luna mal aspectada por Marte indica que la compañera puede tener problemas difíciles de controlar; Neptuno en Casa VII mal aspectado con la Luna indica negligencia e irresponsabilidad; Luna o Venus mal aspectado por Urano podría llevar al flirteo sobre todo en Casas V o VII; Luna o Venus mal aspectado por Neptuno inclina a los deseos incontrolados o inmorales respecto al sexo; Plutón en Casa VII puede producir adulterio o desengaños que causarán separación.


Matrimonio prematuro: Cuando la persona nace con Luna progresando de Nueva a Llena y se encuentra en las Casas IV, V, VI, X, XI, XII o cerca de las cúspides del Ascendente o del Mediocielo; cuando la Luna y Venus predominan en el horóscopo y están bien aspectados y en signos de Agua; cuando estos dos planetas están bien aspectados con otros significadores del matrimonio en Casas V o VII o en signos Fértiles o de Agua; cuando hay un signo de Agua en las Casas V o VII sin planetas maléficos ni malos Aspectos; cuando Venus o Júpiter están fuertes y bien aspectados en Casa VII; cuando Venus hace buenos Aspectos a Marte o a Júpiter en Casas VII.


Matrimonio tardío: Cuando en el nacimiento la Luna está progresando de Llena a Nueva y se encuentra en alguna de las Casas I, II, III, VII, VIII o IX; la Luna en signo Fértil y aspectada por Saturno; Luna o Venus mal espectadas por los planetas maléficos desde la Casa VII; los planetas maléficos en Casa VII; Luna mal aspectada con Venus; Luna o Venus en Aries, Géminis, Leo, Virgo o Capricornio, en Casas Cadentes y mal aspectados; Luna en Escorpio mal aspectada con Saturno; Luna o Venus en parte occidental o Casa cadente mal aspectada por Urano o Júpiter.


Dificultad para contraer matrimonio: Saturno en Escorpio haciendo malos Aspectos a alguno de los significadores del matrimonio; Luna en Capricornio o Escorpio mal aspectada por Saturno; Luna mal aspectada por el Sol en las Casas I, II, III, VII, VIII, IX; cuando varios significadores del matrimonio están en signos estériles y Casas Cadentes y mal aspectados por Saturno o Urano - este Aspecto podría traer un matrimonio prematuro pero con un mal fin-; Luna mal aspectada por Marte, Saturno, Urano o Plutón suelen traer problemas.


Descripción de la esposa: El planeta al cual se acerca la Luna por medio de cualquier Aspecto después de nacer representan las características de la esposa; el signo de la Casa VII y su Regente.
Segundo matrimonio: La Luna en signos de Agua o Dobles aspectada por varios planetas y más aún desde estos signos; cuando ocurren aspectos similares al anterior y el regente de la Casa VII está bien aspectado con la Luna o Venus en un signo Fértil; si uno o varios planetas maléficos están en la Casa VII y la Luna en un signo Fértil o Doble; si el Sol o la Luna reciben varios Aspectos desde los signos Dobles o desde la Casa VII; cuando el Regente del Ascendente está en la Casa VII, signos Dobles y bien aspectado con planetas en signos de Agua o Dobles.

MATRIMONIO EN HORÓSCOPO FEMENINO.

Aspectos favorables: Buenos Aspectos entre Marte y Venus; Venus o el Sol en signos de Agua o Dobles y bien aspectados; Júpiter o Venus en Casa VII sin malos Aspectos de los planetas maléficos; signos de Agua en Casa VII sin planetas maléficos; el Sol y Venus en signos de fertilidad y en las Casas I, V, X o XI; los regentes de las Casas I y VII bien aspectados y sin malos Aspectos de los planetas maléficos; Júpiter y Marte en Casas VII bien aspectados; el Sol y Mercurio en Casa VII y bien aspectados; el Sol y Luna bien aspectados; Marte y Júpiter bien aspectados con el Sol; el Sol en la parte oriental del horóscopo y en signo fértil haciendo un Aspecto de Trígono a Júpiter también en signo fértil.

Malos Aspectos: En general, la Conjunción y la Oposición de los planetas maléficos a los significadores son los peores Aspectos. Neptuno o Plutón en Casa VII pueden causar infidelidades y Neptuno Cuadrado al Sol también; Plutón cuadrado al Sol puede impedir la boda por diferentes circunstancias; Saturno mal aspectado con el Sol o Venus puede impedir el matrimonio; el Sol o Venus en Aries, Géminis, Leo, Virgo o Capricornio, en Casa Cadente y mal aspectados por Saturno debilita las posibilidades de matrimonio; el Sol o Marte mal aspectados por Urano o Júpiter o el Sol en la parte occidental del horóscopo y en Casa Cadente causan retrasos; los planetas maléficos en la Casa VII causan problemas; Urano mal aspectado en la Casa VII puede causa engaños o separaciones; el Sol mal aspectado por los planetas maléficos causan confusión y si están en la Casa VII será peor; Marte mal aspectado por Saturno o Urano puede causar problemas en el hogar; el Sol en Oposición a Marte o a Júpiter trae problemas que afectan al matrimonio; Urano o Neptuno mal aspectados con el Sol o Marte en las Casas I, V o VII pueden crear aventuras amorosas; Plutón mal aspectado con el Sol en Casa VI crea fracasos y desengaños; Venus mal aspectado con Marte o Neptuno en Aries o Escorpio puede llevar al descontrol en el sexo; Marte o Plutón mal aspectados con el Sol crea disgustos.


Matrimonio prematuro: La Luna sin malos Aspectos, en la parte oriental del horóscopo mientras el Sol está en alguna de las Casas IV, V, VI, X, XI o XII y hay buenos aspectos entre Marte y Venus o Venus y Júpiter; cuando en el momento del nacimiento la Luna progresa de Nueva a Llena, el Sol tiene buenos Aspectos con Venus, Júpiter o el regente de la Casa VII; el Sol bien aspectado en signos de Agua; cuando el Sol, Venus o Marte están bien aspectados en signos Fértiles o Dobles o, al menos, en Casas V o VII; el Sol, Venus o Marte dominantes y fuertes en el horóscopo habiendo signos de Agua o Dobles en el Ascendente o en las Casas V o VII; Júpiter, Venus o el Sol bien aspectados en Casas V o VII sin malos aspectos de planetas maléficos.


Matrimonio tardío: Marte débil por posición y sin Aspectos con el Sol ni con Venus; cuando en el momento del nacimiento la Luna progresa de Llena a Nueva y el Sol está en alguna de las Casas I, II, III, VII, VIII o IX; el Sol y Venus mal aspectados por los planetas maléficos sobre todo en Casas V o VII; Marte mal aspectado por Saturno o Urano sin ayuda del Sol; los planetas Marte, Saturno, Urano, Neptuno o Plutón en Casas V o VII; Marte en Casa V y el Sol mal aspectado por Saturno; Luna en Cuadratura u oposición con Venus o Júpiter; el Sol mal aspectado por Urano y Marte afligiendo a la Luna o a Venus; la Luna en Cuadratura u oposición con Urano; el Sol en signos Estériles -Aries, Géminis, Leo, Virgo o Capricornio- y mal aspectado con Saturno.
Dificultad para contraer matrimonio: Saturno en Escorpio o el Sol en Conjunción, Cuadratura u Oposición con Saturno; el Sol o Venus mal aspectados por Saturno en Capricornio; Marte mal aspectado por Saturno o Urano en signo Fértil; el Sol y la Luna mal aspectados estando el Sol en Casas I, II, III, VII, VIII o IX -esto se confirmaría más si Saturno hace un mal Aspecto al Sol-

Descripción del marido: Normalmente está representado por el o los planetas con los que inmediatamente se pone en contacto el Sol por progresión después del nacimiento y el signo que ocupen; también hay astrólogos que, con razón, aseguran que el carácter del marido se aprecia en el signo que ocupe la Casa VII y el signo donde se encuentre su regente. Hay que recordar que, en cualquier tema que queramos analizar, es necesario estudiar todas las posibilidades, es decir, si los planetas están fortalecidos según el signo donde se encuentren o lo contrario, si hay mayoría de Aspectos buenos o malos, si los planetas con los que están aspectados los significadores son benéficos o maléficos, etc.


Francisco Nieto

martes, 6 de julio de 2010

INTERPRETACIÓN ASTROLÓGICA DEL MATRIMONIO (I)


El tema del matrimono es uno de los aspectos más atrayentes para las personas que deciden hacerse un horóscopo, y dentro del matrimonio lo que más les interesa es saber si les va a ir bien o mal con su pareja. Así es que voy a intentar explicar de la mejor manera posible cuales son los significadores más importantes para extraer esa información y otras más complementarias.

El análisis de los significadores para la interpretación del tema del matrimonio requiere más tiempo que el resto, son muchos los significadores que hay que analizar para hacer un resumen más o menos exacto, así es que veamos cuáles son:


La Luna y Venus en el horóscopo de un hombre; el Sol y Marte en el horóscopo de una mujer; la Casa VII con el signo en su cúspide, su regente, los planetas en ella y sus Aspectos -recordemos que cuando no hay planetas en una Casa se analiza su planeta regente y sus aspectos-; y el signo de Libra si es que tiene algún planeta.


Si hiciera falta más información o en el caso de ser notable, se podría analizar e interpretar la naturaleza del signo del Ascendente y la posición y aspectos de su regente, así como la Casa V como representante de las relaciones amorosas. Veamos:

Cuando el Ascendente es fértil o es Libra o Tauro beneficia el matrimonio, si es estéril ocurre lo contrario

Cuando el Ascendente o su Regente hacen buenos aspectos con la Luna, Venus o Júpiter favorece el matrimonio y si es con los planetas maléficos lo contrario

Si el Ascendente o su Regente está bien aspectado con los planetas situados en Casa VII o con su Regente, favorecerá; si está mal aspectado con los regentes de las Casas V o VII perjudicará.


Hay un dato importante que se debe tener presente en toda interpretación, este es la “dominante”, es decir, el o los planetas más influyentes o notables en el horóscopo. Cuando la dominante es un planeta maléfico o está en la Casa VII puede traer complicaciones, y más aún si está mal aspectado -Saturno no es muy partidario del matrimonio, Urano es liberal, aventurero y causa separaciones bruscas, etc.-

El Sol representa al marido en un horóscopo femenino pero también representa los ideales elevados en el matrimonio

la Luna es la esposa en un horóscopo masculino pero también representa la emotividad y la imaginación que llevan a formar la vida familiar;

Venus es atracción para ambos y Marte es atracción sexual

Mercurio es caprichoso, curioso, y en cierto modo inestable

Marte y Plutón son apasionados y precoces pero también pueden causar inestabilidad

Saturno es melancólico, poco sentimental y frío

Júpiter es digno y legal

Urano es partidario de aventuras amorosas y trae imprevistos como el divorcio

Neptuno puede ser, según el desarrollo espiritual del nativo, muy apasionado y con tendencias inmorales o hacer que nazca un amor platónico.

Los planetas en la Casa VII indican cómo puede ser o qué resultado puede tener el matrimonio

El signo en la cúspide de la Casa VII muestra el temperamento del compañero/a de matrimonio. El Ascendente, la posición y aspectos de su regente, y los planetas en la Casa I nos pueden dar una idea de la predisposición y las posibilidades de que haya o no armonía y felicidad en el matrimonio.


Aspectos más favorables para el matrimonio: Son los buenos Aspectos entre las luminarias o entre éstas y Venus o Júpiter, sobre todo si están en la Casa VII o en Libra

Los buenos Aspectos entre los significadores de ambos sexos y éstos con Júpiter y los regentes de las Casas V o VII

Cuando los signos en las cúspides del Ascendente o de las Casas V o VII son fértiles y sus regentes están bien aspectados

Venus y los significadores en signos Fijos y bien aspectados, sobre todo por Saturno

Venus en Capricornio sin malos Aspectos y con buenos Aspectos hacia los planetas benéficos y situados en las Casas V o VII

Sol, Luna, Venus o Júpiter en la casa VII bien aspectados; y así cualquier otra combinación similar.

Los Aspectos desfavorables: Los malos Aspectos de los planetas maléficos hacia los significadores del matrimonio, sobre todo si están en la Casa VII o en Libra (Marte y Saturno suelen indicar viudedad y Urano mal aspectado por los planetas anteriores también o al menos divorcio) Saturno, Urano, Neptuno o Plutón en las Casas V o VII y haciendo malos Aspectos hacia los significadores del matrimonio

Venus sin Aspectos mientras hay maléficos en la Casa VII.

Naturalmente que las aflicciones al Sol y a Marte en el horóscopo femenino perjudican el matrimonio y más si proceden de los planetas maléficos y están en signos estériles; lo mismo ocurre respecto a la Luna y Venus en un horóscopo masculino.

En general, los planetas benéficos y significadores en la Casa VII sin malos Aspectos de los planetas maléficos otorgan felicidad, mientras que los planetas maléficos en la Casa VII o formando malos Aspectos con los significadores en la Casa VII traerán problemas y desdichas.

Otro dato importante, aún pudiéndose considerar complementario, es analizar la naturaleza del signo en la Casa VII y su Regente, es decir, si es Aries, el compañero/a puede resultar impulsivo, pasional, violento, etc. según los planetas y sus Aspectos; si es Tauro habrá atracción, cariño; si es Capricornio quizás sea un matrimonio tardío por pocos sentimientos amorosos o indiferencia; si es Libra y Venus será por un verdadero amor; etc. También sería conveniente mirar a ver si hay relación -y de qué naturaleza es- entre los Regentes del Ascendente y de las Casas V y VII y los planetas que haya en estas Casas; si la relación es buena aportará beneficios y si no es así será lo contrario.


Los signos dobles tienen un papel importante a la hora de predecir si puede haber varios matrimonios:

1º. Cuando hay signos Dobles en las cúspides de las Casas I, V, VII

2º. Cuando el Sol, la Luna o el Regente de la Casa VII estén relacionados con otros planetas situados en signos Dobles

3º. Cuando los significadores del matrimonio estén en signos Dobles. (A estos tres apuntes podríamos añadir también los signos fértiles)


Pocas posibilidades de matrimonio: A Saturno se le considera el obstructor o limitador, por tanto, cuando es muy notable en el horóscopo y afecte a los significadores del matrimonio -Sol y Marte o Luna y Venus- y a las Casas I, V, VII, puede retrasar o impedir el matrimonio. Cuando Venus o la Luna están débiles, mal aspectados por los planetas maléficos y en Casas Cadentes o en signos Estériles -Géminis, Leo o Virgo-

Predominio de Saturno en el horóscopo con malos aspectos hacia la Luna o Venus estando en Virgo o Capricornio

Saturno o Urano en Casa VII mal aspectado con Venus, Luna o el Regente de la Casa VII

Urano o los planetas maléficos mal aspectados en Casa VII

Malos Aspectos de Venus con Marte o Urano

Malos Aspectos de Urano con el Sol para mujeres o con la Luna para hombres estando en Casa VII o en Libra.


Matrimonio feliz: Buenos Aspectos entre las luminarias y los significadores del matrimonio. Venus en Conjunción con las luminarias

Buenos Aspectos entre el Sol, Luna, Venus y Marte o éstos con los Regentes de las Casas V o VII, estando en esas Casas o en Leo o Libra.


Matrimonio desgraciado: Urano, los planetas maléficos o los planetas en Casa VII mal aspectados

Malos Aspectos entre las luminarias y los indicadores del matrimonio

Urano en Casa VII sobre todo mal aspectado o en Libra

Malos Aspectos entre el Sol y la Luna y los indicadores del matrimonio estando Venus mal aspectado o débil en el horóscopo

Malos Aspectos de Saturno, Urano, Neptuno o Plutón con la Luna, Venus o con el Sol, Marte relacionado alguno de ellos con la Casa VII o Libra.


Posible matrimonio precoz: Predominio y buenos Aspectos entre el Sol y Luna o entre Venus y Marte o éstos con Júpiter en signos Cardinales o Fértiles sin interferencia de Saturno entre ellos

Un signo Fértil o Doble en Casa VII con buenos aspectos entre el regente de la Casa VII y el del Ascendente.
Francisco Nieto

sábado, 26 de junio de 2010

CUANDO SE BUSCA EL PROGRESO ESPIRITUAL (yIII)


Si el aspirante a la vida superior desea sinceramente encontrar a un Maestro que le instruya para la iniciación, deberá superar las pruebas y dificultades elevándose sobre los principios espirituales y asentándose en los mundos superiores. No debe guiarse por otros sino que debe mirar en su interior en busca de la Verdad y del verdadero juez interno, la Voz de la Conciencia. El aspirante debe saber que nadie tiene el poder de dar o negar la iniciación sino que, al contrario, cuando esté capacitado y haya desarrollado el poder interno, puede exigirla por derecho propio. Ninguna escuela puede cerrar la puerta a un aspirante así y si lo hace es que no es una verdadera escuela. La decisión para conceder una iniciación no se toma en el mundo físico sino en los superiores. Así es que, al aspirante debe seguir su instinto interno, el cual le llevará a su destino.


Los caminos hacia Dios son tantos como los alientos de los hijos de los hombres. Se dice que existen siete Órdenes relacionadas con los siete Rayos, Espíritus ante el Trono o Aspectos de Dios, y cada una de ellas ha tenido, tiene o tendrá un medio físico por el cual ingresarán a dichas Órdenes cada persona cuando le llegue el momento. Todo aquel que ha desarrollado cierto grado de Voluntad y conciencia puede tener acceso a la fuente de Sabiduría Divina oculta, bien sea por medios intuitivos o bien por técnicas meditativas; pero tanto en un caso como en otro deben haber espiritualizado su carácter hasta un nivel elevado. Estas Escuelas facilitan las enseñanzas y los medios que llevarán al aspirante a las puertas de la iniciación pero es el aspirante quien debe hacer el recorrido y hacer los méritos para que le faciliten el contacto, tanto con la Escuela como respecto a la iniciación. La verdadera escuela iniciática se diferencia de las que no lo son en que tiene una serie de contactos con los mundos superiores, ya que es gracias a estos contactos con los que pueden llevar a sus aspirantes a la iniciación y con los que el aspirante puede poner en práctica las teorías que le han enseñado. Las Escuelas enseñan los mismos principios pero no es así en la manera de actuar y de aplicarlos en la vida.

La verdadera Escuela tiene unos métodos de entrenamiento que implican un trabajo y un desarrollo de los cuerpos superiores para que, como resultado, se obtenga una estabilidad y un equilibrio interno. Cuando hay desarrollo psíquico pero también hay inestabilidad y desequilibrio se está en peligro de hacerse un sensitivo incontrolado de carácter pasivo y negativo. De ahí que el aspirante sepa y deba discernir entre los senderos y elija el del corazón o el de la mente como senderos de la derecha. El místico, aunque en comunidad con otros, elige un sendero de soledad pero un sendero que le elevará al Mundo del Espíritu; su experiencia es personal y no la suele comunicar tan fácilmente. Pero el ocultista, aun siendo su sendero intelectual y compartido con otros, hace uso del ritual (además de la búsqueda de conocimiento) para alcanzar la realización de la Verdad y la identificación con Dios. El nivel más elevado de desarrollo se alcanza cuando el místico tiene conocimientos ocultos y los métodos del ocultista; pero también cuando el ocultista es en el fondo un místico.


Está claro que todo aquel que siente la necesidad de acelerar el proceso evolutivo en una determinada vida es porque su Espíritu le está llamando para que continúe algo que comenzó en otra, así es que, mal haría el aspirante en no responder y ponerse a trabajar. Es fácil escribir normas y explicar cómo puede elevarse la conciencia a los mundos superiores, pero no lo es llevarlo a la práctica puesto que se trata de transformar completamente a la personalidad para que ésta se dirija constantemente en busca de la unión con su Yo superior. Es necesario comenzar por cambiar los deseos y potenciarlos al máximo a la vez que se dirigen hacia los ideales más elevados. La mente debe ser disciplinada en ese mismo sentido por medio de la concentración y la observación para que pueda ser utilizada como un verdadero instrumento del Espíritu para el discernimiento sobre asuntos elevados y abstractos. A todo esto hay que acompañarlo con la oración, la meditación y la adoración a Dios para que, en definitiva, la personalidad esté centrada las 24 horas del día de forma automática y espontánea.

Es un error pensar que por el hecho de “desear” la elevación o tener la “voluntad” de iniciarse se va a transformar la personalidad si no hay un trabajo constante en el cual se intente facilitar la manifestación del Yo superior momento a momento, la personalidad no abandonará su manera de ser. Hay que comprender que se trata de cambiar la naturaleza personal consciente y subconsciente para que se transforme en los sentidos del Espíritu para así descubrir nuevas y elevadas metas espirituales. Cuando se desarrolla la naturaleza interna y el poder de la mente, el foco de la conciencia se centra en la personalidad y entonces se comienza a asimilar la Verdad en sentido abstracto y de intuición espiritual. Ya hemos dicho, en gran parte, cómo hay que transformar la personalidad para que sea el foco del Espíritu en pensamiento, palabra y obra, pero nunca es suficiente todo lo que se diga puesto que se trata de conocernos profundamente para ver qué aspectos primitivos tenemos y, por tanto, cuáles hay que dominar y transformar en ideales del Yo superior. Por otro lado y también relacionado con estos aspectos primitivos, están los malos hábitos que hemos adquirido y que hay que cambiar por medio de la repetición de hechos, deseos y pensamientos contrarios. Cuando el aspirante ha alcanzado cierto grado de madurez y control sobre la personalidad gracias al trabajo diario comprobará que, en cuanto deja de esforzarse, su Yo superior le reclama alimento y le advierte de que se está descuidando. Y es que, para descubrir al Dios del universo hay que descubrir primero el Dios interno que cada uno llevamos dentro. Según vamos descubriendo a nuestro verdadero Yo y a Dios en nosotros mismos, descubrimos que ya no podemos encontrar satisfacción en las cosas terrenales.


Dar el primer paso para un nuevo y acelerado desarrollo espiritual es fácil, lo difícil es mantener el deseo de superación durante años y para eso hay que persistir una y otra vez y levantase una vez tras otra después de cada caída. El objetivo no es solo fijarse unas metas y desarrollar unos ideales sino también en mantener los esfuerzos necesarios puesto que, si no es así, ningún Maestro prestará atención a nuestra labor. Cuando uno se consolida de forma permanente y estable en el Sendero es cuando está preparado para fijarse la meta de la iniciación. Entonces está por encima de la personalidad y intenta vivir en la individualidad así es que está preparado para transferir su conciencia personal al nivel abstracto del Ego. De ahí que se diga que el sendero hay que buscarle dentro de cada uno y no fuera porque, aunque parezca objetivo, el hecho de elevar la conciencia a un nivel superior no lo es. La conciencia debe estar por encima de los sentidos y de la manera de pensar ordinaria, o sea, nuestra atención y nuestra mente deben estar centrados en lo verdadero e interno para ver el mundo a través de los ojos del propio Ego. Debe ser así para todo aquel que desee obtener la primera iniciación puesto que ésta es una experiencia espiritual y no astral ni terrenal. Si el aspirante desea, de verdad, ser una parte y colaborador del Plan de Dios, debe trascender los límites de la personalidad y hacerse uno con su yo superior a la vez que desarrolla una conciencia universal.

Francisco Nieto

sábado, 12 de junio de 2010

CUANDO SE BUSCA EL PROGRESO ESPIRITUAL (II)


Suele ocurrir, cuando el aspirante da sus primeros pasos, que éste tenga momentos de debilidad en su esfuerzo por alcanzar sus nuevos y elevados ideales, pero también suele ocurrir que sea tentado para que abandone ese sendero y reoriente su conciencia en sentido contrario, es decir, hacia la magia negra. Antes de la venida de Cristo la humanidad era dirigida y controlada por las Leyes de Jehová pero, a partir de las nuevas enseñanzas y del mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con toda tu fuerza… y a tu prójimo como a ti mismo”, el hombre es libre para elegir el camino y acelerar o no su recorrido. Muchos caminos, (aunque principalmente el de la mente y el del corazón) son los que llevan a Dios, y entre ellos hay que saber discernir para no desviarnos hacia los de la izquierda o de magia negra.


Se llama sendero de la derecha o de magia blanca a aquel que, una vez que el individuo siente la llamada, le conduce de manera más recta hacia la próxima meta. Pero lo mismo que decimos que el mal es un bien en evolución, también una religión, una escuela terrenal o unos ejercicios que para unos son buenos para otros son senderos de la izquierda. Unos hechos o circunstancias pueden ser correctas o estar bien situados para algunos mientras que para otros puede ser lo contrario. Con esto quiero decir que quien comience en esta vida a hollar el Sendero de Santidad debe cuidarse bien de no desviarse hacia lugares o ejercicios que, aunque le despierten algún poder psíquico, le podrían perjudicar las facultades superiores. Estas facultades, como la formación de un ser humano, deben desarrollarse a su debido tiempo, y el camino de la magia negra lo único que hace es abortar ese proceso. Por mucho empeño que ponga el principiante y por muchas prisa que tenga por ser consciente en los mundos superiores no va a pasar de las regiones inferiores del Mundo del Deseo, mientras que si hace las cosas según una verdadera escuela iniciática y por el camino correcto, será libre de andar por esos planos y otros más elevados.


Así es que, si un estudiante de ocultismo desea prepararse para ser discípulo de un Maestro y, por tanto, para la iniciación, debe saber que para ello se requieren ciertas condiciones mentales y del carácter, por tanto, no solo debe seguir estudiando e investigando sino que, además y principalmente, debe disciplinar su carácter y desarrollar una naturaleza amorosa y fraternal. Cuando se ha trabajado subjetivamente hasta cierto grado es cuando la acción del Yo superior nos pone en contacto con un Maestro y con una escuela. Muchas veces somos observados y puesto a prueba incluso sin estar unidos a escuela alguna, pero cuando lo estamos es muy fácil percatarse de que alguien nos está entrenando sin que seamos consciente de ello. Son muchos los casos en que después de afiliarse a una escuela o Fraternidad y después de comenzar el grado de “Probacionista” con gran ilusión y esperanza, perdemos ésta y pensamos que el esfuerzo no ha merecido la pena; sin embargo no es así porque lo que ocurre es que el trabajo sobre el yo superior es tan sutil que ni lo imaginamos. Así es que, el aspirante nunca debe desesperar ni debe dejar de trabajar con la intención de unificarse con su Yo superior.


El trabajo de un Maestro no es percibido muchas veces porque se realiza sobre la conciencia superior y, si el aspirante no se sitúa (como personalidad) en ese estado no percibirá su progreso. Por otro lado, de nada sirve el trabajo de un Maestro desde los planos superiores si la personalidad no trabaja para ir en su busca desde el mundo físico, una cosa es hollar el sendero y otra estudiar sus características, es decir, una cosa es leer lo que explico en este artículo (como los que escriben otros muchos) y otra poner manos a la obra y no dejar de persistir aunque se pierdan las esperanzas. El sendero es interno y cuando hay continuidad se unen el aspecto cerebral con la subconsciencia y la supraconciencia, pero para conseguir esto debe expresarse el deseo. Alguien opinará que lo necesario es la voluntad y es cierto pero cuando un aprendiz de ocultismo comienza a andar seriamente el sendero, le puede bastar el deseo si éste es lo suficientemente intenso y persistente como para no vacilar ni extenuarse ante las pruebas. En algún sitio leí que un Maestro sumergió la cabeza de su discípulo en agua y, cuando éste ya no aguantaba más y deseaba respirar aire le dijo su Maestro: “Cuando desees la luz con un deseo tan intenso como el que tienes ahora por respirar aire, lo recibirás.”


Cuando sentimos ese impulso o deseo de progresar debemos comenzar por analizarnos para ver cuáles son nuestras herramientas y cuál es el campo donde debemos trabajar (virtudes y defectos) y, a partir de ahí, ser nosotros mismos y hacer el bien desde el punto de vista del cuerpo de deseos y mental (pensamientos, deseos, sentimientos…) Da igual el oficio que tengamos, creo que fue Sta. Teresa quien dijo que “Dios también ser encuentra entre la cacerolas”, se trata de hacer todo como si fuera para Dios, hacer todo con amor, y ser competentes y responsables en nuestros deberes; si no se hace así pronto se debilitará nuestra aspiración. Hay que tener presente que según vamos agotando las posibilidades en el trabajo y en el medio que nos rodea, nos facilitan más posibilidades pero, para que esto ocurra, se deben haber aprovechado al máximo las oportunidades y circunstancias y se deben desear profundamente otras nuevas. Los Maestro que observan a un posible discípulo tienen en cuenta todos los detalles y el que exprime y desarrolla toda posibilidad de provecho lo mostrará como luz interna a la visión del Maestro.


Es muy fácil atraer la atención de un Maestro para un estudiante de ocultismo, con esforzarse para progresar en su desarrollo espiritual y con pensar y desear el contacto con él suele ocurrir, aunque al principio no lo notemos. Sin embargo, si al cabo de un tiempo, las circunstancias de la vida cambian, surgen momentos tensos, o incluso nos parece que nuestra libertad está siendo afectada, significa que el Maestro está poniéndonos a prueba. Pruebas duras y pérdidas vienen al aspirante en sus “mejores” momentos y cuando más confiado está para ver si verdaderamente está preparado para dar un paso más. Debe quedar claro que no son las tareas y lo material lo que hay que dejar de hacer, puesto que los deberes y responsabilidades deben ser cumplidos, sino que son los deseos los que deben ser controlados y superados pues, la meta es “Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia que todas las demás cosas se os darán por añadidura.” Solo aquel que carece de deseos egoístas y personales pasa al siguiente peldaño. Cada cima de montaña que se alcanza permite ver la siguiente por la que debe esforzarse el aspirante pero con cada una de ellas se descubre más Luz y más libertad.


Cuando hay verdadero deseo y aspiración por encontrar la Verdad, el aspirante no duda porque sabe y siente que la Verdad está creciendo en su interior, y esa Verdad es la que tendrá como meta en todo su sendero. La aspiración del principiante por alcanzar algún día la iniciación debe ser mantenida siempre de una forma voluntaria y consciente, tanto a la hora de dormir (para trabajar en los mundos invisibles) como en toda labor que se haga durante el día. La perfección del carácter y el servicio amoroso y desinteresado al prójimo deben ser la base para alcanzarla y en lo que, mayormente se fija el Maestro. Los Maestros no aceptan a un aspirante para satisfacer su curiosidad o su deseo de consciencia en los mundos superiores sino por su deseo sincero de servir a la humanidad; nadie que busque conocimiento para desarrollar poderes ni para utilizarlos personal y egoístamente obtendrá la aprobación de un Maestro para ser su discípulo. De esta forma nunca habrá sintonización entre un aspirante y un Maestro.


Francisco Nieto

miércoles, 2 de junio de 2010

CUANDO SE BUSCA EL PROGRESO ESPIRITUAL (I)


Para que un Maestro espiritual contacte con algún humano con la idea de fundar una escuela iniciática (como en el caso de Max Heindel y la Fraternidad Rosacruz) es necesario que esa persona sea un psíquico desarrollado y que tenga un elevado grado de desarrollo espiritual esotéricamente hablando. Si no se dan estas circunstancias, entre otras, no se alcanzarán los objetivos puesto que el Maestro está en los mundos superiores y el contactado no. La mejor manera de describir cómo se produce ese contacto sería diciendo que es de forma telepática-pictórica, o sea, algo así como si, para verlos, tuviéramos que utilizar la “imaginación” que es el medio que un Maestro suele utilizar, además de la materialización, para que se les pueda percibir desde un plano objetivo como el nuestro. Pero para que un humano pueda tener esta comunicación “simpática” con un Maestro como la tuvo Max Heindel, ha tenido que trabajar mucho en varias vidas anteriores para poder alcanzar ese elevado grado de desarrollo espiritual. De hecho y aun así, hay que estar bien entrenado para captar un mensaje desde el nivel abstracto mental sin que esté distorsionado.


A través de la evolución, llega un momento en que el hombre desarrolla la fe en algo superior, y es esa fe la que le tiene que ayudar a, en un futuro aún lejano, realizar la integración de la personalidad en el Espíritu. Puede que sea la fe, principalmente, la que haga que la humanidad, en un determinado momento de su evolución, despierte el “deseode progreso acelerado, pero este deseo de progreso no puede alcanzarse si no hay esa voluntad que procede del Espíritu. Así es que, la fe de la personalidad debe ir acompañada del deseo para que se desarrolle la voluntad del Espíritu, es decir, para que la personalidad busque en algo desconocido pero supremo que intuitivamente anhela. Son muchos los que, en este estado de desarrollo, se lanzan a la búsqueda de un Maestro y terminan practicando la oui-ja, la escritura automática y otros medios espiritistas o mediúmnicos, lo que conlleva un gran riesgo para el aspirante. La imaginación y la meditación sobre temas y símbolos abstractos son algunos de los medios para el desarrollo de esa clase de “telepatía” que se necesita para contactar con un Maestro interno, pero para que haya contacto por parte de ambas partes tiene que haber mucho más esfuerzo, sacrificio y deseo por parte del aspirante que del Maestro puesto que éste siempre está deseoso de que ese contacto se produzca.


Sabiendo que las Escuelas ocultas e iniciáticas son poseedoras de ciertos conocimientos secretos que fueron dados en su origen por sus fundadores divinos, es lógico que no se faciliten a la humanidad común y corriente dado que se desarrollan unos poderes (para el bien y para el mal) que no se pueden confiar a todo el mundo a la ligera. Es por eso por lo que los Maestros de las Fraternidades y Escuelas de ocultismo observan primero y ponen a prueba después a los aspirantes antes de transmitirles esos conocimientos que, al cabo de un tiempo, harán que se despierten los poderes internos. Las enseñanzas ocultas que tanto ansía el aspirante son más mentales que espirituales puesto que es la mente quien, después de razonarlas o asimilarlas, las puede utilizar para bien o para mal, o sea, el aspirante se puede hacer un mago negro o blanco según su deseo, razón y voluntad. De aquí la necesidad de observación y pruebas por parte del Maestro ya que, sin esta ayuda, el aspirante podría perderse en las tinieblas. Primero se realiza un entrenamiento de manera mayormente inconsciente y una vez obtenidos los resultados que desea el Maestro, se le hace consciente de ello al aspirante para que sepa que está haciendo un trabajo que le convertirá en un servidor de Dios, pero esto ya como entrenamiento en los mundos invisibles. Es el ideal universal de la personalidad el que debe llevar a cada aspirante a ser un servidor de Dios y colaborador de las jerarquías, pero para ello debe traspasar los límites del yo inferior a la vez que también se hace un devoto universal.


La tradición esotérica afirma que la manifestación de nuestro universo procede de los tres Aspectos Creadores Divinos, los cuales, a su vez, también se convierten en siete planos o Mundos. Pero estos siete Aspectos también se consideran Rayos y efusiones periódicas de Dios por donde involucionan los Espíritus hacia el mundo más denso (físico) y por los cuales debe volver hacia su Creador con todos sus poderes desarrollados. Es el impulso original de un Aspecto Divino el que hace su labor en la manifestación de los mundos y en el desenvolvimiento y adquisición de los cuerpos que necesite cada Espíritu. Pero también hay unas efusiones periódicas (Jerarquías y oleadas de Espíritus Virginales) que dan a cada Rayo y Plano los estados de conciencia, unos como resultado de su evolución y otros como Jerarquías Creadoras anteriores a nosotros. Las fuerzas, al igual que la influencia del Espíritu pierden poder según desciende hacia el mundo físico, pero aun así cumplen su misión respecto a la naturaleza y a los seres que lo habitan. Así nos encontramos con que, cuando el aspirante está listo para recibir una iniciación, es una efusión de energía del Rayo al que pertenezca el que le ampliará o elevará la conciencia. Por eso, el buscador fiel, el aspirante a la iniciación, terminará agrupándose según el tipo de Rayo y será admitido en la Escuela que represente a dicho Rayo en el mundo físico.


Los primeros grados en una Escuela de ocultismo sirven como entrenamiento para purificar y disciplinar el carácter, después se pasa a desarrollar la mente por medio de la meditación, concentración, observación, discernimiento, oración y adoración. El entrenamiento de una Escuela y Rayo trata de que el aspirante se familiarice y adquiera los conocimientos (poderes) correspondientes a cada plano y Rayo puesto que cada Rayo se relaciona también con un aspecto de la conciencia. Así cuando esté familiarizado y armonizado con los aspectos de los seis planos estará preparado para centrarse en el que le corresponda como Espíritu Virginal. La Escuela para occidente es la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel pero el punto de enfoque es Cristo (imitar su obra y cumplir sus mudamientos) y, hasta que vuelva, es el Maestro Jesús, el iniciado más elevado de la Tierra, el Maestro de Maestros, quien representa al iniciador para occidente.

Cuando las Jerarquías Creadoras que trabajan para la guía y evolución de una determinada raza desean transmitir una serie de ideas Arquetípicas a los individuos que la componen, las inyectan a los individuos más preparados para que las vivan y experimenten en su propia conciencia. Al cabo de un tiempo y de una forma progresiva, van siendo captadas por el resto de la raza y así forma parte de la su consciencia grupal o de raza, teniendo como efecto la destrucción de las ideas contrarias que hasta ese momento eran vigentes y la atracción de las que son de una vibración similar para su renovación y fortalecimiento. Algo similar ocurre cuando un aprendiz de las ciencias ocultas siente la necesidad de esforzarse por su desarrollo espiritual. Ese aspirante puede tener toda una serie de virtudes éticas y morales pero también tendrá sus defectos pero el simple hecho de estudiar ocultismo (diagramas, símbolos y otros temas abstractos) va a hacer que estos arquetipos eleven su conciencia y la vibración de sus cuerpos.


Estos arquetipos desarrollan la comprensión y hacen que la persona capte todo un mundo nuevo que, como efecto, hará que se fortalezcan sus virtudes y que aborrezca sus defectos y malos hábitos. Este cambio y elevación de la conciencia le llevará a trabajar y a esforzarse por superar más defectos y por alcanzar nuevas virtudes mientras cumple con sus deberes cotidianos. Es así como un aspirante se puede convertir en un motivo de atención de un Maestro para que, en un futuro, le enseña los medios y herramientas que tiene a su disposición así como la manera de utilizarlas. Si el aspirante responde positivamente a lo que el Maestro busca puede influenciarle a modo de inspiración para fortalecer su carácter a la vez que le pone a prueba en determinadas circunstancias.


Francisco Nieto