domingo, 20 de diciembre de 2009

NUESTRA COLABORACIÓN CON LOS ASTROS


Cada día hay más personas interesadas en el estudio de la ciencia astrológica, de lo cual me alegro inmensamente porque estas personas tienen la oportunidad de descubrir un mundo nuevo en el cual van a desarrollar su mente abstracta, su voluntad y su espíritu, y van a comprender muchos porqués del destino de cada uno.La mayoría de los principiantes suelen fijarse principalmente en los malos aspectos de su horóscopo mientras se preguntan que porqué se cumplen tan claramente las deudas, problemas, etc. mientras que los buenos aspectos apenas se notan en sentido benéfico. La astrología esotérica no se practica actualmente porque tiene que ver más con el futuro desarrollo de la humanidad, pero si una persona con cierto desarrollo espiritual se esforzara por ayudar a la humanidad y por ser una fuente de buenos pensamientos y sentimientos, entonces sería lo contrario, quiero decir, que se cumplirían mucho más claramente los resultados positivos o benéficos y muy poco los negativos. Las personas que piensan así no se dan cuenta de que si ellos van a pedir dinero a un banco donde no tienen cuenta, les van a decir que no se lo dan porque no han hecho ningún ingreso.Cuando decimos que nos va bien la vida suele ser por dos cosas: 1º Porque hemos hecho méritos –ingresos- para ello en otra vida o 2º Porque nos lo han prestado para darnos una oportunidad y demostrar así nuestro sentido del deber, responsabilidad, etc. Sin embargo, esto no significa que no lo tengamos que devolver, al contrario, lo devolveremos con creces.

Todo en esta vida tiene su sentido, todo está regido por leyes muy justas que nos ayudan a desarrollar las cualidades personales que necesitamos y los poderes internos, por consiguiente, que nadie intente burlarse de las leyes divinas porque no lo conseguirán. Hay un proverbio que dice “ayúdate y Dios te ayudará”. Los planetas son los administradores y representantes de Dios, ellos nos ponen en nuestro destino una serie de posibilidades, tendencias, pruebas, etc. y, según sea nuestra respuesta, así será la recompensa en un futuro.Ellos no nos obligan, sólo ponen en nuestro destino lo necesario para que aprendamos lo que debemos aprender y desarrollar Somos nosotros quienes actuamos bien o mal creando así una causa nueva o bien quienes respondemos a los efectos de causas pasadas, pero sólo nosotros somos responsables de nuestro destino. Por consiguiente, los astros ayudan a quienes se ayudan y a quienes se esfuerzan por ser mejores y más útiles a la humanidad.Pongamos un ejemplo, si una persona nace con la tendencia de padecer del estómago por tener una cuadratura de Marte con la Luna o Marte en Cáncer y no pone medios, es muy posible que al cabo de cierta edad esta persona tenga una úlcera. Cuando tenga que ponerse a régimen o le tengan que intervenir quirúrgicamente, es posible que se arrepienta de no haber puesto medios para evitarlo y, entonces será cuando, esa “toma de conciencia” le hará un poco más responsable ante el cuidado de su cuerpo físico. Que decir tiene que esa tendencia ya la trae porque en otra vida cometió graves errores. Ese mismo aspecto de Luna cuadrada a Marte también nos puede hacer impulsivos o mentalmente inestables, lo que significa que, ante un problema con otra persona, nos podemos descontrolar y hacer algo que no esté bien visto; si ocurriera esto, después diríamos ¡qué débil he sido por dejarme llevar por ese impulso, he metido la pata por no ser más fuerte!

Cuando el estudiante de astrología comienza a saber interpretar las posiciones y aspectos de los astros es cuando, principalmente, debe estudiar su horóscopo para poner manos a la obra en su trabajo personal.He dicho al principio que la astrología nos ayuda a desarrollar la voluntad, la mente y el aspecto espiritual, pues bien, es a través de nuestro horóscopo como podemos ver las tendencias o defectos que nos pueden hacer caer en esta vida.Si nosotros tenemos a Mercurio en cuadratura a Marte en nuestro horóscopo, es como si nos dijéramos a nosotros mismos “Veo que voy a ser nervioso, intranquilo y que mi mente va a estar muy inquieta o activa, eso me puede perjudicar en los estudios, en la salud y en algunos otros aspectos de la vida, por tanto, tengo que practicar la relajación, la concentración mental e intentar tener control de mi mismo en mis relaciones sociales.” Si el estudiante practica esto y se habitúa a ello, cuando las progresiones o los tránsitos estimulen este mal aspecto estará tan sumamente controlado y acostumbrado a la quietud que quizás no le sienta o, si lo siente, lo sabrá retener dentro sin que tenga efecto sobre sus acciones.

En estos ejemplos, como en cualquier otro donde nosotros nos adelantamos a los hechos –de ahí la importancia de la astrología- podemos ver que el efecto se relaciona siempre con algún tipo de desarrollo en beneficio nuestro; a eso se llama colaborar con los astros. Cuando nos esforzamos por hacer frente a los problemas de una forma positiva y intentamos no dejarnos llevar por los malos sentimientos como respuesta a un mal destino, sino que al contrario, por medio de la astrología comprendemos que es nuestro propio destino y que debemos admitirle con humildad tolerancia, entonces podemos decir que estamos dominando las influencias de los astros.De esta forma aprendemos las lecciones que nos traen y nos hacemos conscientes de nuestros errores para así ponernos a trabajar en su superación.

Sin embargo, los que aún no conocen bien la ciencia astrológica o no comprenden su sentido espiritual, cuando ven un mal aspecto en su carta suelen decir: “Bueno está claro que en esta vida tengo que sufrir todas estas cosas, lo aguantare como mejor pueda.” Están en lo cierto porque ya están admitiendo que no se van a esforzar y, por tanto, no van a alterar nada de lo que podrían cambiar de su destino.Lo mismo que la propia mente y la razón están por encima de los pensamientos y sentimientos, también están por encima de los astros y pueden cambiar su influencia por medio de la manera en como la hagan frente, no es necesario nada más que fortalecer la voluntad y gobernar con ella la razón. Son los astros precisamente los que hacen que fortalezcamos y desarrollemos la voluntad y la mente, entonces podemos preguntarnos ¿Para qué? La respuesta correcta es: ¡Para gobernar nuestro destino!Esta es, al fin y al cabo, la respuesta a la pregunta de por qué no nos benefician los astros, si nosotros no ayudamos ni colaboramos con los astros ¿Por qué vamos a esperar su ayuda? Si una persona tiene varios y buenos aspectos indicadores de una buena inteligencia y de capacidad de estudios en su horóscopo, y hace unas oposiciones pero no se esfuerza en estudiar porque al hacer sus progresiones ve que para esa fecha lo tiene muy bien y los astros le van a ayudar, entonces no se debe sorprender si no aprueba. No sólo debe esforzarse en estudiar todo lo que pueda, sino que debe utilizar todo lo que esté a su alcance para conseguir aprobar, a esto se llama “colaborar con los astros” y aprovechar la oportunidad que nos han dado.

Si tenemos una entrevista para un trabajo y vemos unos buenos aspectos de los planetas en tránsito, no debemos confiarnos y acudir de cualquier manera, todo lo contrario, debemos ir muy bien vestidos, ser simpáticos, optimistas, etc. Si hacemos lo contrario y mostramos un carácter serio, no conseguiremos el puesto.El razonamiento, la reflexión, la lógica y la voluntad deben estar siempre presentes en nosotros si queremos colaborar con los astros y cambiar nuestro destino. Nosotros debemos poner la voluntad, la fuerza y la inteligencia a la hora de lanzar un boomerang, si lo hacemos así, el mismo boomerang hará el resto y volverá a nosotros. Con la práctica de nuestras cualidades en pensamiento, palabra y obra se pueden conseguir cosas que, yo os aseguro, pueden parecer milagrosas. Sin embargo, hay otra cosa que –yo al menos he comprobado su eficacia- no debemos olvidar, esta es la fe en Dios. Si ante un problema actuáis con vuestros mejores sentimientos y tenéis fe, seguramente que cambiaréis el resultado.


Francisco Nieto

LAS INFLUENCIAS ASTROLÓGICAS


Para la mayoría de las personas los planetas y signos no son nada más que astros y simples formas materiales pero para los verdaderos astrólogos son Fuerzas espirituales que ayudan y guían al hombre en su evolución. Sus jerarquías espirituales representan unos principios o aspectos divinos que todos, tarde o temprano, tendremos que desarrollar.


LOS PLANETAS: Representan las facultades y poderes que tenemos para la expresión; son fuerzas que impelen y que causan las circunstancias y detalles de la vida; representan los principios que hay que desarrollar y tomar conciencia a través de las experiencias en la tierra.

Cuando vemos que una persona tiene, por ejemplo, a Saturno mal aspectado decimos que es malo, sin embargo, lo que ese planeta representa es una falta de “toma de conciencia” de los principios espirituales que conlleva en sí mismo, por consiguiente, no está actuando correctamente. Los planetas son Jerarquías y no pueden actuar mal contra nadie, la persona que es egoísta es porque no ha tomado conciencia de lo que es altruismo y la persona que es orgullosa es porque le falta tomar conciencia de la humildad.Cada planeta tiene su propia vibración y principios que debemos conocer y llevar a la práctica, estos principios pueden ser interiorizados por el Ego según el esfuerzo, sacrificio y voluntad de cada persona. Como sabemos somos libres pero en nuestra carta astral podemos ver, según la posición y aspectos de los planetas, dónde cometimos errores en otras vidas, dónde debemos trabajar en ésta para alcanzar la meta prevista y cuáles son nuestros defectos y cualidades; con esos datos, cada individuo puede determinar qué principios planetarios ha interiorizado y cuáles no. Por consiguiente, podemos asegurar que los planetas representan las facultades alcanzadas y las que nos quedan por alcanzar.

Los planetas se manifiestan a través de 7 Centros etéricos (similares a los chacras) en el planeta, que a su vez se relacionan con las 12 casas, ellos despiertan el aspecto de voluntad en el Ego y hacen que el ser humano desarrolle los 7 Aspectos Divinos a través de su evolución. Los planetas influyen en los 7 chacras de los diferentes cuerpos (físico, de deseos y mental) a la vez que se relacionan con los 7 rayos que nos traen iluminación espiritual, nos elevan la conciencia y la moral, y hacen que desarrollemos la mente concreta y abstracta. Por la acción y reacción de las fuerzas planetarias sobre nosotros es como aprendemos las lecciones de la vida. La gran ventaja del que sabe astrología es que sabe combinar las fuerzas astrológicas de su carta para ver dónde y de qué manera tiene que trabajar para alcanzar el compromiso que hizo antes de renacer, a la vez, podrá adelantarse al futuro y prevenirse y prepararse para afrontar los problemas y aprovechar las oportunidades que le trae el destino.Como ocurre con nosotros, el Sol no es solamente lo que vemos, sino que tiene cuerpos invisibles. En astrología se dice que el Sol oculto (espiritual) representa a la mónada; el Sol físico simboliza el Ego; la Luna es la mente y los cuerpos invisibles, y la Tierra representa el cuerpo físico.

LOS SIGNOS: Antes de hablar propiamente de los signos como constelaciones, he de decir que lo mismo que el sistema solar ha sido creado a través de 3 grandes Fuerzas Cósmicas, basadas en un sistema septenario, así mismo, el ser humano está influenciado en su evolución por una serie de energías que afectan a su vida planetaria y causan unos efectos definidos en su desarrollo físico, moral, intelectual y espiritual.Estas fuerzas provienen de: Las 7 estrellas de la Osa Mayor y de las 7 de las Pléyades, de la estrella de Sirio en la Constelación del Can, de las 12 Constelaciones o signos astrológicos, de los 7 Planetas Sagrados, de los 5 Planetas no sagrados y de los 7 Centros planetarios, afectando todo esto a los cuerpos a través de sus 7 chacras. Las influencias de las Estrellas de la Osa Mayor, Pléyades y Sirio afectan directamente a la Mónada, los 12 Signos influyen en el desarrollo del Ego, y los planetas a la personalidad y a su medio ambiente; a su vez, representan los 3 aspectos de Dios: Voluntad, Sabiduría, Actividad.Los signos son fuerzas estáticas cuyos principios modifican las influencias de los planetas. Si los planetas nos inclinan a actuar en determinado sentido, con los signos desarrollamos el carácter y la capacidad interna; las casas, a su vez, nos ponen los detalles y circunstancias de la vida.El horóscopo natural representa la involución y evolución de la humanidad. Mirando los signos en el sentido que se mueven las agujas del reloj (de Piscis a Aries) representa la involución que hace el Espíritu en la materia en un estado de inconsciencia. En esa involución hacia el mundo físico, nuestro Espíritu era inconsciente de su individualidad, sin embargo y gracias a las Jerarquías del Zodíaco, fue familiarizándose con los diferentes grados de materia de los mundos y aprendiendo a responder a los estímulos de las Jerarquías que desde el exterior trabajaban sobre nosotros como nosotros lo hacemos con los reinos que nos siguen. Cuando llegamos a Aries que representa el “Yo soy” como individuo, fue cuando adquirimos la conciencia individual. Hasta entonces sólo éramos conscientes de que “éramos” pero no de la individualidad ni de la posibilidad de desarrollar todos los poderes de nuestro Padre -Dios-.En Aries comienza la evolución con un despertar al mundo físico, esto es cuando nos dieron la mente casi a la vez que los espíritus luciféricos nos tentaban para que abriéramos los ojos al mundo material. Desde entonces y hasta ahora hemos reencarnado infinidad de veces a través de los signos del zodíaco (uno en el Ascendente y otro donde está el Sol). En cada vida alcanzamos cierto grado de desarrollo de esos signos en particular y del resto donde están los planetas, el desarrollo lo obtenemos por las experiencias que representan los planetas sobre los signos y su efecto en las casas astrológicas.

Evolucionamos a través de los signos: Aries, o Yo soy; Tauro,o Yo tengo; Géminis, o Yo pienso; Cáncer, o Yo siento; etc. y así será hasta que nos hagamos lo suficientemente perfectos como para no renacer más en un cuerpo físico sobre la Tierra. La meta es que el egoísta Aries evolucione a través de los signos (de Aries a Piscis) hasta que esté listo para hacer lo que hizo Cristo cuyo símbolo es Piscis, o sea, dar la vida por la humanidad.Los Planetas y lo Signos no son meros cuerpos físicos, lo que vemos es la representación física de unas elevadas Jerarquías espirituales y de unos excelsos Seres llamados Espíritus Planetarios que velan por nosotros y nos dan Su Vida para que la Jerarquía Planetaria de la Tierra la utilice para su propio desarrollo y evolución espiritual. Esas energías llegan a la Tierra y son administradas por los seres más evolucionados del planeta ( y otros de otros planetas) para que cada individuo tenga a su alcance todos los medios que necesite para cumplir las metas previstas y para saldar las deudas pendientes que vienen reflejadas en su carta astral. Esas Fuerzas que parten de las Jerarquías de las Constelaciones, son centralizadas en el Sol espiritual, de éste las absorben los planetas, de éstos las absorbe la Tierra, y en la Tierra las podemos utilizar nosotros a nuestro libre albedrío.Como consecuencia, vida tras vida vamos evolucionando un poco más, vamos purificando nuestros cuerpos, desarrollando la voluntad y espiritualizando el carácter, pero nosotros y sólo nosotros, somos quienes podemos utilizar para bien esas influencias astrológicas. Las fuerzas astrológicas están en la atmósfera, según sea nuestro desarrollo interno así seremos capaces de captarlas y asimilarlas para llevarlas a la práctica. En nosotros está desarrollar la vibración de cada una de esas fuerzas en sentido positivo o continuar deambulando influenciados por las vibraciones terrenales, en nosotros está aprovechar todas estas vibraciones espirituales para elevar nuestra conciencia y hacernos mejores servidores de nuestros hermanos. Cuanto más nos esforcemos en alcanzar la perfección antes seremos capaces de demostrar nuestra Fraternidad y nuestro Amor.

Francisco Nieto

lunes, 14 de diciembre de 2009

LA ÉPOCA DE ACUARIO


Hace años se encontró que en un periódico alguien preguntó que qué era en realidad la Época de Acuario, a lo que el editor respondió: “No Hay tal Época de Acuario. Nadie dice cuándo, y me escriben preguntándome la verdadera fecha. El sistema solar está alejándose directamente de Acuario a la velocidad de doce y media millas por segundo. El sistema solar nunca ha estado y nunca puede estar en algún lugar cerca de Acuario. Sin embargo, folletos y periódicos mensuales están editando continuamente artículos diciendo la misma cosa de siempre, que el sistema solar acaba de entrar en Acuario y que grandes cambios vienen para esta raza humana, todo lo cual es totalmente falso.”
Nosotros creemos en la Época de Acuario y defendemos la opinión de que dicha Edad está ceca. Por consiguiente, nosotros también estamos entre la clase de publicistas denunciada por este editor como “embaucadores” pero, precisamente por ese motivo, no tenemos inconveniente en arrojar más luz sobre el tema.
La pregunta, en una de sus fases, puede tener razón o no dependiendo del punto de vista como se analice. Es cierto, como él dice, que el sistema solar nunca ha estado en Acuario y nunca lo estará. De hecho está alejándose de la constelación de Acuario. También es cierto que el Sol nunca “sale” y nunca “saldrá”, sin embargo nosotros no acusamos al hombre de embaucador por hacer uso de esta expresión. Entendemos que desde el punto de vista de un observador que esté sobre la tierra parece que el Sol sale, pues de igual manera, el ocultista quiere decir algo similar cuando dice que estamos entrando en Acuario por precesión del equinoccio. No nos detenemos a decir que por la rotación de la tierra alrededor de su eje el Sol se vio a las siete de la mañana. Decimos simplemente que el Sol salió a las siete. Por razones parecidas no decimos que “debido a la precesión de los equinoccios aparece ahora como si el Sol, visto desde la tierra, está acercándose a la constelación de Acuario al tiempo en que cruza el ecuador en el equinoccio vernal.” Si lo dijéramos, todos los astrónomos estarían de acuerdo con nosotros con relación al fenómeno visto en los cielos, aunque no estarían de acuerdo con nosotros en cuanto a nuestro argumento de que esto tiene influencia sobre los asuntos de la humanidad. En lugar de usar esta larga explicación simplemente decimos que “el Sol está entrando en Acuario,” y la gente simplemente tiene que mantenerse criticando hasta que haya aprendido a comprender lo que queremos dar a entender con esta expresión, exactamente lo mismo que cuando comprende lo que queremos decir cuando decimos que el Sol sale.
Mientras tanto, los estudiantes de las filosofías ocultas debieran familiarizarse con los hechos astronómicos con el objeto de que puedan dar una razón inteligente para sus creencias. No puede ser negado que cuando los estudiantes que han estudiado la más alta filosofía y han adquirido así un conocimiento de los hechos supra físicos, careciendo del conocimiento de los hechos más inmediatos tales como los que da la astronomía y la fisiología, no impresionarán muy bien a sus oyentes. Cuando hablamos tan eruditamente acerca de los vehículos más sutiles del hombre, deberíamos también saber por lo menos los hechos principales en relación con el cuerpo denso que todos vemos, y cuando hablamos de la influencia de las estrellas deberíamos también conocer algo de los hechos relativos a los movimientos mecánicos de los cielos tal como los astrónomos los comprenden y conocen. Con el fin, pues, de que los estudiantes que no estén familiarizados con estas cosas puedan obtener una comprensión del asunto, las explicaremos brevemente. Para una más completa explicación, el estudiante es remitido a la obra titulada “Astrología Científica Simplificada.” Allí el asunto es tratado en el diccionario filosófico bajo el título de “El Zodíaco Intelectual” y en otras partes del mismo libro.
Cuando la tierra se mueve en su órbita anual alrededor del Sol, parece, cuando se ve desde la tierra, que el Sol viaja a través de los cielos a lo largo de una estrecha franja que consta de doce constelaciones o grupos de estrellas a las cuales se ha dado ciertos nombres: Aries, Tauro, Géminis, etc. Si el eje de la tierra fuese estacionario como el de una rueda, el Sol siempre se hallaría en el mismo lugar de la constelación donde estaba el mismo día del año anterior, pero el eje de la tierra tiene un movimiento giratorio alrededor de sí mismo, algo parecido al de una peonza danto vueltas y cuyo impulso estuviera casi agotándose. Este movimiento cambia la posición aparente del Sol al ser visto desde la Tierra de tal manera que parece llegar a una posición dada un poquito antes. Entonces decimos que precede, y por lo tanto los astrónomos hablan de la “precesión de los equinoccios.” Es decir, el Sol parece cruzar el ecuador en el equinoccio vernal cada año a corta distancia antes de llegar al punto en donde lo cruzó el año anterior. Así es que si en un año lo cruzó en el primer grado de Aries, al año siguiente lo cruzaría ligeramente dentro de los límites de la constelación de Piscis, y al año siguiente estaría todavía más adentrado en Piscis, más alejado del primer grado de Aries, y así sucesivamente. Este movimiento retrógrado, sin embargo, es tan lento, que el recorrer hacia atrás los doce signos lleva casi veintiséis mil años, o dos mil cien años el pasar por un signo, o setenta años el recorrer un grado.
Los astrónomos usualmente hablan de “grados de ascensión recta”, por medio de lo cual dividen el cálculo ecuatorial de los cielos en el número usual de trescientos sesenta grados, comenzando con el punto en que el Sol cruza el ecuador en el equinoccio vernal próximo anterior. Pero ellos también llaman Aries a los primeros treinta grados a partir de ese punto, Tauro a los siguientes treinta grados, etc.; lo mismo que el astrologo. Así es que existe un zodíaco natural compuesto de las doce constelaciones o grupos reales de estrellas de los cielos, los cuales cambian tan poco que cualquier cambio es imperceptible en lo que dura una vida, o aun en varios cientos de años; y también existe un zodíaco intelectual, que comienza en el punto del equinoccio vernal de cualquier año dado.
Viendo que el sol por precesión marcha hacia atrás entre los signos del zodíaco, se comprenderá que debe venir un tiempo en que el equinoccio vernal ocurra en el primer punto de Aries; de modo que en ese año coincidan los zodíacos intelectual y natural. Esto ocurrió la última vez alrededor del año 500 d.de C. y como el Sol ha estado viajando hacia atrás a su acostumbrada velocidad de un grado en alrededor de setenta y dos años, es evidente que en la actualidad el equinoccio vernal ocurra cera de los diez grados de Piscis. Por lo tanto, será hasta cerca del año 2600 d. de C., o sea dentro de 591 años que el Sol entrará realmente en la constelación de Acuario, o, para alinearnos con los hechos científicos, digamos que antes de que parezca, visto desde la Tierra, como si el Sol cruzase el ecuador en la constelación de Acuario. Durante los dos mil cien años que pasen desde ese momento, parecerá como si el Sol estuviere en la constelación de Acuario cada año al tiempo de cruzar el equinoccio vernal. Así es que puede decirse que la Edad de Acuario comprende dichos dos mil cien años contando a partir del año 2600 de nuestra era, durante los cuales el Sol por precesión parece estar en la constelación de Acuario al tiempo de cruzar el ecuador en el equinoccio vernal.
¿Alguna vez se han sentido totalmente absorbidos por la lectura de un libro, o escribiendo, o haciendo otra cosa y de repente se dan cuenta de que alguien estaba parado detrás de sí, y que la aproximación no había sido notada debido a la absorción en el libro o en esos asuntos? Si es así, usted recordará que aunque la persona no habló ni se movió, la presencia se sintió más y más agudamente hasta que le hizo volverse. Seguramente esta experiencia es tan común que todos han pasado por ella, pero ¿Cuál es la explicación? Es simplemente ésta: Además del cuerpo físico que todos vemos, el hombre tiene ciertos vehículos que son invisibles a la vista ordinaria. Estas sutiles envolturas se extienden más allá del cuerpo físico, de tal modo que cuando estamos cerca de otra persona los cuerpos etéricos se entremezclan, y a veces, cuando estamos muy quietos y calmados estas sutiles influencias se sienten más fácilmente que otras veces, aunque existen y son factores poderosos en nuestras vidas en todo momento.
“Como es arriba es abajo” y viceversa. Esta es la ley de analogía, llave maestra de los misterios. El hombre es el microcosmos y los astros son el macrocosmos. Por consiguiente podemos concluir que estas grandes estrellas que se mueven en los cielos y que son los cuerpos de espíritus, tienen vehículos sutiles similares a la atmósfera áurica de nuestra tierra. De ahí que la proximidad del Sol a la constelación de Acuario al tiempo del equinoccio vernal transmitirá estas influencias a la Tierra junto con los rayos solares, y como la primavera es el tiempo particular en que todo lo que existe sobre la Tierra está impregnado de vida, podemos también deducir que el Rayo de Acuario así transmitido se hará sentir entre la gente de la Tierra, sin tomar en cuenta si la gente cree en él o no. Así es que si podemos averiguar cuál es la influencia de Acuario, podemos contestar la pregunta de ¿Qué es la Época de Acuario? Desde otro punto de vista, la astrología nos da esta información basada en la experiencia y la observación.
Acuario tiene una influencia intelectual que es original, inventiva, mística, científica, altruista y religiosa. Si aplicamos la máxima bíblica: “Por sus frutos los conoceréis” a este problema, observaremos que la Edad Acuaria se presenta con esfuerzos originales sobre todo de lineamientos conectados con la ciencia, la religión, el misticismo y el altruismo Ahora podemos echar una mirada retrospectiva al período de casi un siglo y medio en el cual el Sol por precesión ha caminado casi dos grados en su órbita hacia Acuario. Durante ese tiempo encontramos que ha habido un cambio muy marcado en todas las actividades del pensamiento y de la acción, diferente del que registra la historia a través de los dos últimos milenios. Casi todas las invenciones que hacen de nuestra vida de hoy lo que es, han sido hechas durante ese tiempo. El telégrafo, el teléfono, el uso de la electricidad, la conquista del aire y del espacio; la utilización del gas, la electrónica, las ONG en todo el mundo, la proliferación de religiones y de la filosofía oculta y la astrología, y otras invenciones demasiado numerosas para mencionarlas, están marcando el progreso Acuariano en el mundo físico. También notamos la rápida velocidad a la cual todos los movimientos del pensamiento liberal en asuntos religiosos están suplantando las condiciones sujetas a los antiguos credos y el número creciente de los que han desarrollado la clarividencia y están investigando la dirección general de la evolución en los planos superiores. Nótese la rapidez con la cual la ciencia de la astrología, la psicología y las comunicaciones a través del espacio y los satélites están ganando terreno.
Todas estas cosas demuestran, o dan un indicio de lo que se puede esperar que suceda durante la Época de Acuario. Cuando tales grandes pasos han sido dados durante algo más de un siglo, el Sol está justamente comenzando a transmitir la influencia desde los límites de acuario, ¿qué podemos esperar cuando entre al signo mismo? Tanto las posibilidades como las probabilidades están mucho más allá del alcance de la imaginación más fantástica, y esto se aplica tanto al lado físico como al lado psíquico de la vida. Es opinión del que escribe que por lo menos la visión etérica estará entonces desarrollada en la gran mayoría de la humanidad, si es que no en toda, de modo que el aguijón de la muerte será eliminado por lo menos en parte por la familiaridad que existirá con los amigos y parientes que han muerto. Entonces continuaremos viéndolos por un tiempo y tendremos tiempo de acostumbrarnos al hecho de que van a reinos superiores. No nos afligiremos absolutamente por los niños que mueran, porque ellos retienen sus cuerpos vitales y probablemente permanezcan con sus padres hasta que les llegue el momento de renacer. Esto a menudo ocurre en la misma familia. En tales casos no habría absolutamente ningún sentimiento de pérdida.
Cuando la humanidad haya llegado a este punto de su evolución, estará tanto más adelantada que evitará muchas de las trampas mortales que la afligen hoy día, y eso por lo tanto favorece una existencia mucho más feliz que lo que ha sido la regla hasta el presente día. El intelecto espiritualizado nos ayudará a resolver los problemas sociales de tal manera que habrá justicia para todos, y (como ya podemos ver) el uso de maquinarias continuamente mejoradas emancipará a la humanidad del trabajo físico en gran extensión y dejará más tiempo para el mejoramiento intelectual y espiritual.

Anónimo

viernes, 13 de noviembre de 2009

MI DIAGRAMA

Con este artículo trataré de explicar lo que representa el diagrama adjunto, lo que nos servirá para aclarar muchas otras explicaciones dadas en otros artículos y conferencias.

Dado que en la mayoría de los artículos esotéricos que tengo escritos en mis blogs hablan de los mundos en los que estamos evolucionando, de los planos por los que pasamos después de la muerte y de los diferentes cuerpos que utiliza el Ego en cada renacimiento, he diseñado este diagrama para que los lectores de mis artículos puedan comprender mucho mejor lo que digo en los mismos. Por consiguiente, a continuación explico brevemente lo que representa este diagrama desde diferentes puntos de vista.
El esquema evolutivo donde la humanidad actual está desarrollando sus poderes latentes espirituales en dinámicos, consta de siete mundos. Comenzando por el superior, el más sutil en su “materia” y el más alejado de nuestro estado de conciencia está el Mundo de Dios del que nada se puede decir excepto que desde ahí planifica sus creaciones y manifestaciones con sus correspondientes mundos y oleadas de Espíritus virginales para que se conviertan en dioses a imagen y semejanza a Él.
Cuando Dios diferencia de Él mismo a los Espíritus, Sus hijos, es decir, nuestro Espíritu, lo hace en el Mundo de los Espíritus Virginales que es el primer mundo de materia algo diferente al suyo propio donde se manifestó una vez elegida cierta porción del espacio. Estos Espíritus tienen conciencia divina y todas las posibilidades de su creador pero no tienen la conciencia como individuos separados, como un Yo. Es conveniente recordar dos cosas, la primera es que Dios en su manifestación o creación lleva consigo una serie de Jerarquías Creadoras de elevadísimo desarrollo espiritual fruto de anteriores creaciones, y segundo, que los mundos no están separados sino que se compenetran entre sí dado que la “materia” de cada uno de ellos es más sutil desde el Mundo de Dios hasta el nuestro. Estos mundos no solo son de diferente grado de densidad como ocurre en nuestro mundo con el sólido, líquido y gaseoso, sino que también son estados de conciencia y de distinta vibración. Como ejemplo pero en nuestro propio mundo y a muchísima menor escala, compárese las vibraciones del sonido con las del calor y verán la diferencia, por tanto ¿cuál puede ser la diferencia entre las vibraciones entre mundos? Si es grandísima la diferencia entre el estado de conciencia de una célula y el hombre ¿Cuánto no va a ser entre Dios y nosotros o entre Su mundo y el nuestro?
Como los Espíritus deben descender para experimentar y para desarrollar sus virtudes latentes a la vez que adquieren los diferentes vehículos y estados de conciencia, los mundos se van formando o diferenciando del más sutil a otro más denso, según sean las necesidades de nuevas condiciones para que se produzcan dicha evolución de los Espíritus Virginales.
Al igual que Dios se manifiesta dentro de Sí Mismo creando diferentes grados de materia y, al igual que en nuestro cuerpo hay materia sólida, líquida, gaseosa, células, moléculas, átomos, protones, neutrones, éteres y otras partículas que aún no se han descubierto, también es Espíritu Virginal se manifiesta como tres Aspectos o poderes y en tres diferentes mundos; estos son: Mundo del Espíritu Divino, Mundo del Espíritu de Vida y Mundo del Pensamiento. El Espíritu siempre está en su propio mundo pero se vale (con la ayuda de las Jerarquías Creadoras) de sus tres poderes para crear los diferentes cuerpos que harán que nazca el Ego, esa Alma fruto de lo experimentado en los mundos inferiores que recoge el fruto de cada vida para que así y en su momento, nuestra conciencia se pueda unir a ella.
En la región superior del Mundo del Pensamiento se centra el Tercer Aspecto del Espíritu, el Espíritu Humano, y es en estas mismas regiones donde “nace” el Ego o Yo superior, el pensador y recopilador de la quintaesencia de las experiencias de todos los cuerpos del hombre en todos sus renacimientos. Por lo general, el hombre pierde la conciencia en estas regiones después de abandonar sus cuerpos después de lo que llamamos muerte. Pero también es aquí donde se reconforta y prepara para un nuevo renacimiento después de haber disfrutado durante siglos del cielo. Cuando el hilo de vida que parte del Espíritu para descender a la tierra y evolucionar a través de la forma, adquiere cierto grado de conciencia (similar a los animales domésticos actuales) es cuando le facilitan lo que conocemos como mente y es entonces cuando decimos que nace el Ego, el cual comienza a utilizarla y a desarrollarla como ocurrió en la prehistoria. Desde entonces y hasta ahora hemos alcanzado el grado actual de desarrollo gracias a la mente y a que ese mismo desarrollo ha permitido manifestarse a la voluntad que nos fue dada como germen por Dios. Este Ego apenas puede manifestarse puesto que el hombre no ha evolucionado lo suficiente, pero según espiritualicemos el carácter, según desarrollemos y utilicemos la buena voluntad, y según vayamos elevando nuestra conciencia hacia los mundos superiores, el hombre se irá integrando en la conciencia del Ego, el cual, a su vez, está integrándose en la conciencia del Espíritu.
En las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento se encuentra la materia mental de la cual formamos nuestra mente concreta, es decir, la mente que utilizamos normalmente para pensar y que utiliza el Ego para controlar sus cuerpos y para manifestarse como voluntad, conciencia, inspiración o profecía. Por este motivo se dice que, actualmente, la mayoría de la humanidad no puede ascender más allá de estas regiones. Así es que el Ego, a través de la mente creadora de pensamientos, crea formas mentales que, al descender al Mundo de Deseos se acompañan de un sentimiento, deseo o emoción para, por último, manifestarlas materialmente; así ha creado el hombre todo lo que vemos a nuestro alrededor. El hombre capta la idea de las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, crea una forma mental porque tiene un deseo o sentimiento, la vitaliza y, por último, la crea físicamente; esa es la manera en que el Ego utiliza sus vehículos para manifestarse y experimentar en la tierra y en cada renacimiento.
Pero por debajo del Mundo del Pensamiento está el de Deseos y, por tanto y como ocurre con todos los demás mundos, de ahí obtenemos la materia para formar nuestros cuerpo, en este caso el de deseos. Los minerales solo tienen cuerpo físico, los vegetales tienen cuerpo físico y vital (etérico) los animales tienen esos mismos y otro de deseos de donde proceden sus sentimientos y deseos, pero no tienen mente como nosotros. Sin embargo, el hombre se dejaba dominar totalmente por el cuerpo de deseos en la prehistoria, por eso éramos como animales pero, desde entonces y hasta ahora hemos desarrollado la mente y la voluntad unos grados, lo que nos permite ser más humanos. En las regiones superiores del Mundo de Deseos está lo que conocemos como el Cielo, es decir, donde recibimos el beneficio y disfrute de nuestras buenas obras después de la muerte. En las regiones inferiores está lo que para la mayoría de la humanidad es el Purgatorio, o sea, donde recibimos el sufrimiento que hemos causado a los demás pero que nos servirá para aumentar nuestra conciencia y para que no volvamos a caer en los mismos errores. De esto podemos deducir que, dependiendo de cómo seamos así tendremos más o menos materia de las regiones superiores o de las inferiores. Y así mismo, según la materia que tengamos en nuestro cuerpo de deseos perteneciente al cielo o al Purgatorio así tendremos que estar más o menos tiempo en esas regiones después de abandonar el cuerpo físico.
Si hace miles de años nos dejábamos dominar por el aspecto animal (regiones inferiores de este mundo) del cuerpo de deseos para luego no pasar de la primera o segunda región inferior, hoy, gracias al desarrollo obtenido, algunos casi no están en el Purgatorio y pasan directamente al Cielo. Sin embargo, como aún nos queda mucho por evolucionar, diré que la meta más próxima es espiritualizarnos hasta el punto de pasar directamente al Cielo y así no tener que renacer. Claro que para eso tenemos que dominar el cuerpo de deseos por medio de la razón y de la voluntad, es decir, que debemos hacer que nuestro cuerpo de deseos sea nuestro servidor y no lo contrario para no caer en los deseos materiales, placeres, pasiones, etc.
Por último y como mundo más denso está el físico, el cual se divide en dos regiones, éstas son: La etérica que comprende los cuatro subplanos superiores, y la física que son los tres inferiores. La región etérica es la que, con su materia etérica, da forma (crea un molde etérico) a todo lo que el hombre piensa se cree físicamente o no. Cuando creamos un pensamiento atrae materia de deseos de la región que corresponda según sea su naturaleza y, por último, si es un deseo de crear algo físicamente el molde etérico servirá para que se agreguen los átomos físicos. Si el pensamiento es sobre algo que vemos y que nos causa un sentimiento de tristeza, atraerá materia de deseos del Mundo de Deseos y se vitalizará en las regiones etéricas para quedar flotando; si nuestros pensamientos van dirigidos de una forma voluntaria a determinada persona, le llegarán y le afectarán para bien o para mal; si nuestros ojos ven una escena harán que se cree un sentimiento, deseo o emoción en el cuerpo de deseos y, a continuación y como respuesta, crearemos un pensamiento de acuerdo a lo que vemos.
Estas regiones etéricas sirven para crear moldes para las formas físicas, sirven para vitalizar las formas de pensamientos, para mantener vivo el cuerpo físico por medio del cuerpo etérico, y para el funcionamiento de los sentidos y del organismo entre otras cosas. De la región física no es necesario decir mucho más, aquí se da forma física a los moldes etéricos de todo lo que hemos creado físicamente, es decir, para que el cuerpo de un niño se forme tiene que haber un molde etérico en el vientre de la madre, si no es así, no habrá cuerpo físico.
Así es que, como podemos ver, cuando decimos que morimos lo que hacemos es que abandonamos el cuerpo físico en la región física; vamos y nos llevamos la película con las experiencias de nuestra vida a la región etérica; volvemos a ver y a vivir el aspecto negativo de nuestra vida en el Purgatorio; algo similar volvemos a hacer en el Cielo del Mundo de Deseos; y una vez olvidada la vida pasada y la personalidad, pasamos a las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento para disfrutar más aún y colaborar con el desarrollo futuro de la humanidad de diferentes formas. Así muere el hombre para integrarse la esencia de su vida en el Ego, el cual se fortalece para poder manifestarse con más poder en la próxima vida y estrechar el lazo de unión con el Triple Espíritu.
Algún día no necesitaremos renacer y nuestra conciencia de hombre desaparecerá para ser el verdadero Yo superior o Ego; a partir de ahí comenzará la etapa que nos llevará a integrarnos en nuestro propio Espíritu. Por último y cuando hayamos desarrollado los poderes del Espíritu, nos integraremos en Dios y seremos a imagen y semejanza suya pero con conciencia individual; entonces seremos creadores y nos manifestaremos como lo hace Él. Ahora nos estamos haciendo maestros en el manejo y utilización de la materia física, en un futuro haremos lo mismo con la materia etérica y daremos vida a las formas físicas, más adelante (por supuesto sin cuerpo físico) manejaremos la materia del Mundo de Deseos y crearemos cuerpos de deseos para las formas con vida, y así sucesivamente hasta llegar a ser dioses creadores de cosas inimaginables ahora para nosotros.
Dice un axioma hermético que como es arriba es abajo, piensen en lo que somos desde la conciencia hasta el cuerpo físico con su infinidad de vidas microscópicas y verán algunas analogías con todo lo que hemos comentado.

Francisco Nieto

martes, 27 de octubre de 2009

LA IMPORTANCIA DE LOS AMINOÁCIDOS EN LOS ALIMENTOS


Cualquier persona que se haya interesado por la alimentación sabe que para que ésta sea correcta y equilibrada debe estar compuesta de cierto porcentaje de proteínas, carbohidratos, grasas, y unas mínimas partes de vitaminas y minerales. Una persona que haga culturismo debe llevar una dieta especial con mucha proteína para reconstruir las células y los músculos, muchos carbohidratos en determinados momentos del día que se ejercita, y muy poca grasa pero saludable (es necesaria) pero sin pasarse para que no se transforme en grasa corporal. Algo similar ocurre con las personas que quieren adelgazar, éstas deben comer (según su peso, altura, ejercicio que se haga, etc.) mucha proteína, pocos carbohidratos y poca grasa sobre todo si no se hace ejercicio físico. Para hacer un buen plan alimenticio o una dieta es necesario hacer un estudio de la persona y de la vida que lleva, sin embargo y sea en el caso que sea los aminoácidos son muy importantes y más aun porque alguno de ellos son imprescindibles puesto que el cuerpo no los puede formar.
Los aminoácidos son los elementos básicos que el organismo necesita para la construcción de las proteínas y de los músculos, es decir, que las proteínas de los alimentos son necesarias para la construcción de las propias proteínas del cuerpo, para la construcción de los músculos y otras partes sólidas, y para ciertas funciones vitales del organismo. De los 23 aminoácidos que existen 10 de ellos (esenciales) hay que ingerirlos con los alimentos porque no los sintetiza el cuerpo como ocurre con los otros, por consiguiente, es muy importante comer proteínas pero lo es más si ésta está compuesta de los aminoácidos que necesitamos. Las proteína no solo reconstruye sino que también se relaciona con la recuperación, el aumento de la fuerza, la pérdida de grasa en las dietas y la producción de energía. Es más, cuando se hacen trabajos de fuerza y ejercicio físico se producen erosiones en los ejidos y para reparar esas erosiones son necesarias las proteínas, es decir, los aminoácidos.
Cuando las proteínas que ingerimos se descomponen en aminoácidos, algunos quedan en el hígado para producir proteínas (enzimas, albúmina…) y otros pasan al torrente sanguíneo para ser utilizados por las células según la función que hagan. Pero si el organismo no dispone de las cantidades necesarias de carbohidratos y grasas, las proteínas que se encuentran en la sangre se transforman en energía vital para el funcionamiento del organismo, o bien en reservas de grasa.
La proteína se puede dividir en varios grupos, por ejemplo:

1º.- Las de alto y bajo valor biológico, según la cantidad de aminoácidos esenciales que contenga como son las de la ternera, el pescado, el pollo, el huevo, (clara) la leche, el yogur, requesón, el queso, la mantequilla, la soja, las judías y el arroz.
2º.- Las procedentes de la carne y las que no lo son, siendo de mayor valor nutritivo las procedentes de los animales.

Esto no significa que las que proceden de los vegetales sean malas pero para muchos deportistas son más importantes las de animal puesto que, entre otras cosas, tienen que reconstruir y aumentar el volumen de los músculos. Así es que ya sabemos algo sobre la importancia de consumir proteínas de muy variados alimentos pero, claro, ¿qué ocurre con los vegetarianos?
Los vegetarianos, considerando como tal a los que comen huevos y toman leche, deberían tener siempre a mano una tabla de calorías o al menos saber qué alimentos tienen más y menos proteínas. A continuación expongo algunos ejemplos.
Alimentos con mayor número de proteínas por 100 g. procedentes de vegetales:
Todos los quesos que comúnmente consumimos, el huevo, el coco, los frutos secos, el pan y la pasta (mejor integral) las legumbres, las algas y la soja principalmente germinada así como la mayoría de los germinados.
De estos alimentos en sus muy diversas formas de cocinar y consumir, tiene que conseguir el vegetariano sus proteínas y aminoácidos, pero hay uno que en los últimos años está tomando fama por sus muchas y buenas virtudes, este es la soja. Esta legumbre es diferente a las demás por su capacidad de capturar el nitrógeno del aire para transformarlo en compuestos nitrogenados. Sabiendo que el nitrógeno es lo que hace que una proteína sea importante para el organismo y para los músculos, he de decir que la soja es la que más proteínas aporta, exactamente un 40% de su peso. Pero eso no es todo, lo que hace a esta legumbre especial es que contiene todos los aminoácidos esenciales que necesitamos.
Por este motivo es por el que los vegetarianos deben consumir soja en todas sus variedades. Por ejemplo, 100 ml de leche (aun desnatada) tiene 4 g. de proteínas y 5 g. de carbohidratos; y la misma cantidad de bebida de soja natural tiene las mismas proteínas y casi ningún carbohidrato. Pero esa no es la única diferencia ya que la leche de soja tiene grasas saludables, fibra, isoflavonas, minerales importantes y carbohidratos complejos, por lo que favorece la salud y ayuda a no engordar. Los que hayan leído mi artículo sobre los carbohidratos de alto y bajo índice glucémico y sobre los complejos, sabrán que el alto índice glucémico de algunos carbohidratos hacen que el páncreas produzca repentinamente demasiada insulina, lo que, entre otras cosas, facilita el aumento de peso. Pues bien, al ser la soja también de bajo índice glucémico, digamos que no tiene el problema de otras proteínas vegetales que tienen muchas más calorías y carbohidratos de alto índice glucémico; esto hace que el páncreas no se vea forzado.
La soja es especial por otros aspectos de sus nutrientes, por ejemplo, el ácido graso (omega3) alfa linolénico es 15 veces superior al de la leche de vaca, siendo éste un nutriente esencial. Los ácidos grasos ayudan en la reducción de los niveles de colesterol malo y triglicéridos así como en las cardiopatías a la vez que refuerzan el sistema inmunológico. Las isoflavonas son muy saludables en general y son un poderoso antioxidante y un alivio para las mujeres con menopausia y para los hombres respecto al cáncer de próstata. La soja es baja en sodio y grasa, reduce el colesterol, contiene potasio, previene las enfermedades coronarias, el cáncer y la osteoporosis. Por tanto, la soja no solo es buena para todas las personas por sus aminoácidos sino que está especialmente indicada (en mi opinión) para los vegetarianos.
Esta legumbre tan nutritiva se puede consumir de muy diversas formas como es el tofu, las salchichas y otras imitaciones de carne que hay, los brotes, la leche y otros derivados y complementos alimenticios que cada día aparecen más en el mercado. Por consiguiente, quien no conozca la soja debería conocerla, seguro que quedará encantado.

Francisco Nieto

martes, 13 de octubre de 2009

EL RENACIMIENTO


El renacimiento es el principio universal por medio del cual la vida evolucionante utiliza la forma física como vehículo de manifestación a medida que se desarrolla, a la vez que asimila y guarda en sí misma el fruto de las experiencias en dichas formas; esto es, “evolución” de la vida a través de la forma. El fin de cada minúscula vida manifestada, aún siendo parte de la vida de su creador, es la individualización y la obtención de la propia auto-conciencia, y para ello, en cada manifestación física, obtiene cierto poder y grado de conciencia que va sumando a todo lo anteriormente desarrollado. Cuando se obtiene la autoconciencia se dice que nace el “Ego” que es una representación del verdadero espíritu creado por Dios y que es el que se manifiesta a través de los mundos y los cuerpos mental, de deseos, etérico y físico. El Espíritu contiene todas las posibilidades de desarrollo para ser un dios, todos los poderes de Su Creador, y todas las vibraciones relacionadas con Dios mismo, de ahí que el hombre evolucionante debe terminar venciendo al renacimiento y descartando los cuerpos para continuar su desenvolvimiento hasta ser uno mismo con su Espíritu. Es, por tanto, la experiencia con los diferentes cuerpos y en los diferentes mundos los que, a través de los choques externos que afectan a los cuerpos, despertarán las vibraciones del Espíritu (Del Dios en formación) y los que, a su vez, crean la autoconciencia y los poderes de Dios en el hombre; así despertamos y hacemos activos los poderes del Espíritu y de Dios en nosotros.
De esta forma podemos comprender cómo la vida que anima una forma física se hace activa gracias a los estímulos externos y experiencias pero que, además, cuando la forma perece, la vida conserva un resumen de sus experiencias, lo que la hace un “alma” de la siguiente forma. Una vez ya en otra forma o cuerpo, manifiesta sus peculiaridades como resultado de todo su anterior desarrollo individual para modelar la forma según sus necesidades de manifestación y de desarrollo tal y como intenta cumplir la Ley de Renacimiento para consumar el Plan de Dios, es decir, evolucionar hasta ser Dios. Una forma vierte también ciertas peculiaridades en cualquier otra que se derive de ella (una semilla que se hace planta o el propio hijo) Sin embargo, nunca se puede decir eso mismo respecto a los aspectos morales, intelectuales y espirituales puesto que un genio puede tener un hijo disminuido física y mentalmente o el hijo de un analfabeto o imbécil puede ser un genio. Son las Leyes de Renacimiento y Consecuencia las que intervienen en este proceso. Lo que hizo un individuo de bien o de mal en otra vida y respecto a otros, las deudas que tenga así como las necesidades de desarrollo, serán las que determinen la elección de los padres para que le faciliten la materia para su cuerpo físico y para que éstos le faciliten el medio social donde debe crecer hasta que, a su mayoría de edad, haga frente a su destino con los poderes de su Alma. Los poderes del Alma (el desarrollo del Ego) que haya alcanzado serán las herramientas con las que debe afrontar su destino.

PRUEBAS SOBRE EL RENACIMIENTO. Dos hermanos gemelos pueden ser idénticos durante algunos años pero, por lo general, a partir de los 21 que el Ego puede manifestarse más plenamente a través de sus vehículos, cambian algunos aspectos de la forma y más aún respecto al carácter puesto que son diferentes espíritus. En estos casos como en los de los niños prodigio, se entiende que una cosa es la herencia física de los padres y otra el carácter moral, intelectual y espiritual de cada Ego que se manifiesta en cada cuerpo físico. Los niños prodigio, vengan de padres cultos o incultos, demuestran que ya traen más sabiduría y cualidades respecto al campo donde se hacen genios, y eso no lo han podido adquirir nada más que en anteriores renacimientos. Si no existiera el renacimiento todos partiríamos de cero respecto a la moral, lo intelectual, lo espiritual y las habilidades para hacer determinados trabajos, luego entonces, ¿de dónde proceden tan distintas gradaciones en carácter y habilidades en las personas? Por la herencia de los padres no puesto que sabemos que de una familia inculta puede nacer un genio y lo contrario o que de unos padres normales puede hacer un monstruo deforme y otros hechos similares. Por tanto no queda más remedio que aceptar el renacimiento puesto que explica que lo que somos es el resultado de lo que hemos sido en otras vidas.
Alguien puede pensar que todo es fruto de los resultados de la sociedad y del progreso humano, pero a esto hay que oponerse diciendo que ¿dónde están los que deberían superar a los grandes genios del pasado, los grandes hombres santos, intelectuales, y científicos? Es cierto que la humanidad progresa precisamente porque los estudios y conocimientos del pasado de un Ego los aplica a la siguiente vida, pero eso es respecto a la vida o Ego que anima el cuerpo y no como efecto del progreso de la materia y de los cuerpos físicos. Lo único que se puede admitir respecto al progreso físico es que, por ejemplo, un Ego que fue un buen músico en otra vida y desea continuar en otra vida esa misma línea de aprendizaje, debe buscar unos padres relacionados con la música porque necesita crear un cuerpo con cierta organización nerviosa y otros aspectos relacionados con el oído y a veces con los dedos, etc. Eso, como es obvio, sí depende de la herencia genética, sin embargo, ¿y cuando los descendientes de un genio ya no muestran esa genialidad? Esto demuestra que es el Ego quien manifiesta su sabiduría a través de los cuerpos y no del desarrollo físico ni la herencia genética. Todo lo que hemos aprendido en otras vidas lo tiene el Ego al alcance de la mano y no puede manifestarlo como recuerdo o memoria porque el cerebro actual no es el de anteriores vidas y porque, mientras no purifiquemos nuestros cuerpos (eliminemos barreras) para ponernos más a su alcance, no podremos recordar nuestros pasado individual. El hombre no es un mero juguete de un Dios personal, ni de una justicia caótica y cruel que juega con el destino de la humanidad.
El renacimiento hace que el hombre sea digno e inmortal y que tenga un destino espiritual y una meta gloriosa, si no fuera así estaríamos a merced de las circunstancias y de la casualidad. El renacimiento es progreso material, desarrollo moral, espiritual e intelectual, y gracias a eso podemos tener la esperanza de alcanzar una meta muy elevada. ¿Qué porvenir tiene el hombre si no se admiten sus anteriores vidas? y, por el contrario ¿Qué hace que el hombre se esfuerce por progresar en todo lo que nos rodea pero siempre buscando algo mejor si no tuviera un pasado? El pasado de cada uno es el que impele a desarrollar mejoras para la humanidad, es lo que nos da fuerza, nos hace dignos y nos inspira confianza en unas leyes que, aunque no las conozcamos, son inmutables y justas.

SOBRE LA MUERTE: La muerte no existe, es solo una ilusión terrestre. Hay un cambio de conciencia y de las condiciones de la vida, pero aún con estos cambios, la vida continúa sin interrupción como continúa el siguiente día después de una noche donde se ha tenido un profundo y placentero sueño. Cuando dormimos estamos vivos puesto que nuestros cuerpos están vivificados por el hilo de vida que desciende de los mundos superiores. Por otro lado, también podemos considerarlo prácticamente muerto puesto que la conciencia está funcionando en otras dimensiones, unas dimensiones de las que el cuerpo no tiene conocimiento. Sin embargo, el cuerpo vive precisamente gracias a la vida que desciende desde el mundo donde se encuentra el Yo superior para manifestarse en él. Así es que casi podríamos decir que uno de los motivos por los que no hay que tener miedo a la muerte es porque morimos cada noche, es decir, la conciencia se desconecta del cuerpo físico para utilizar otros cuerpos, los cuales se expresan a través de lo que llamamos sueños. Las causas que originan los sueños son muy diversas según el plano donde se encuentre la conciencia y según sean los hechos y los seres que se estén viendo pero, como por lo general el hombre no es consciente de los mundos superiores no sabe traducir esas experiencias ni darles una forma exacta salvo que lo haga por medio del subconsciente. De ahí que yo manifieste mi opinión en contra de la interpretación de los sueños porque para, poder creerlos, el que lo interpreta debería saber dónde ha estado, qué ha hecho y con qué seres ha estado la persona.

POR QUÉ SALIMOS CADA NOCHE: Cuando salimos del cuerpo físico por las noches y nos llevamos la mente y el cuerpo de deseos lo hacemos, entre otras cosas, para restaurar la armonía, elevar la vibración y revitalizar el cuerpo etérico y el físico. De aquí que cuando tenemos un sueño profundo, es decir, cuando salimos totalmente del cuerpo físico, nos despertamos al siguiente día sin sueño y totalmente descansados. Como durante el día gastamos esas energías en todas nuestras actividades físicas y psíquicas y, aunque el cuerpo etérico absorbe y hace suya la energía solar, llega un momento en que ésta se agota y el cuerpo comienza a sentir cansancio y sueño. Como ocurre en la fotosíntesis de las plantas, el cuerpo distribuye la energía solar por todo el sistema nervioso para que, junto a las calorías de los alimentos, el cuerpo pueda funcionar. Pero cuando el acumulador y distribuidor de energía solar (el bazo etérico) se ralentiza cuando llega la noche y las toxinas afectan también al funcionamiento del organismo, el Ego se ve obligado a salir del cuerpo y, por tanto, a perder la conciencia del mundo físico.

MOMENTO DE LA MUERTE Y DESPUÉS DE LA MUERTE: Además de entregar a la naturaleza la materia que nos prestó para que pudiéramos adquirir experiencias y para elevar la conciencia, en el momento de la muerte ocurre lo siguiente: Primero, que el dolor va desapareciendo progresivamente de las células, las que, a su vez y de acuerdo a una acción del Ego, coagulan la sangre; y Segundo, que según aumenta la coagulación el corazón trabaja más lentamente hasta que la propia coagulación le paraliza. Pero todavía hay vitalidad en las células y aun se tiene que hacer un registro y recopilación de la vida antes de que ocurra la verdadera muerte del cuerpo físico, es decir, la liberación del Alma. Después de la recopilación el Alma se ve envuelta por un silencio mientras que, por lo general, está en compañía de Ángeles y o seres queridos; a partir de ahí podríamos decir que ya no se identifica con el cuerpo sino con la mente. La muerte o retirada de la atención del Ego de su cuerpo físico se produce cuando el cuerpo no es capaz de resistir las energías que producen la vida, energías que proceden de los mundos más elevados. Esto produce un proceso de cristalización en el cuerpo físico que tiene como consecuencia la rotura del cordón plateado por parte de los Ángeles encargados de esa labor que no es otra que emitir una determinada nota vibratoria dentro de la estructura física.
El momento de la muerte es similar a cuando nos quedamos dormidos, no se siente dolor físico porque la atención está concentrada en los mundos invisibles aunque aun sea consciente de que está en el mundo físico. Durante unas horas se encuentra como en una especie de ensueño pero feliz de no sentir la carga de su cuerpo físico y de sus malestares; una vez cruce el umbral y se encuentre en el Purgatorio todo dependerá de la vida que haya llevado aquí en la tierra. El que ha sido dominado por su cuerpo de deseos (pasiones, vicios, etc.) tendrá que sufrir intensamente por no poder satisfacer esos mismos deseos intensos. La misma ansia por disfrutar de los placeres terrenales será su purgatorio puesto que no están a su alcance y esto será así hasta que esos deseos y ansias se agoten por falta de complacencia; lo que no es un castigo sino una consecuencia que no se puede eludir. Sin embargo, los que creen en el castigo del infierno eterno sufren porque ellos mismos se torturan esperando a que suceda; gracias a que hay seres que les auxilian su sufrimiento dura poco.
Lo mejor es morir lentamente en la cama porque los que mueren repentinamente se ven en otro mundo totalmente desconcertados. Si, además, la muerte es por accidente, suicidio o asesinato es peor porque se ven atados a la tierra hasta que llegue la fecha en que debía ser su muerte natural. En el caso del suicida así como los que pierden la vida por sobredosis de droga u otros hechos voluntarios, no solo sufren las mismas necesidades que cuando estaban vivos sino que, además, no pueden eludir el motivo por el que lo hicieron. No es necesario repetir que cuando condenan a muerte a alguien, además de no poder controlarle por estar libre del cuerpo físico, lo que hacen es liberar a una persona que odia a la sociedad, que busca venganza, y que se comporta como un tentador ante otros vivos de su misma ideología. Los que en vida solo se han preocupado por ir a la moda, por divertirse y por sus negocios, en vez de interesarse por la vida superior, lo artístico y lo espiritual, llevan una vida monótona y desdichada hasta que se dan cuenta de que necesitan buscar y desarrollar algo superior. No es lo mismo dedicar el tiempo libre a consumir y a crearse malas costumbres y vicios que dedicarse a la música, el arte, la poesía, a disfrutar de la naturaleza o a cualquier otro aspecto devocional. Lo que perdura después de la muerte como ideales elevados se convierte en ayuda para el desarrollo, pero lo que atrae al hombre hacia la tierra le hace sufrir y le atrasa en su ascenso a través de los mundos espirituales.
En el momento de la muerte el silencio es imprescindible para que la persona se vaya recuperando, para que recopile su verdadero ser y para que vaya abandonado todo lo material lentamente y pueda elevar su conciencia con la ayuda de los Ángeles. Los que se introducen en el mundo de lo esotérico y comprenden esta filosofía saben que deberíamos morir cada día, es decir, deberíamos tener menos apego a lo material y no dejarnos llevar tanto por los sentimientos y deseos animales. Hay que dejar ya en vida lo que no nos será necesario allí, cuanto más vivamos en todas esas cosas más tardaremos en pasar al otro mundo y más difícil se nos hará la adaptación allí.
Existen unos Ángeles encargados de ayudar a los humanos en el momento de la transición de este mundo a los superiores. Al igual que en el nacimiento, la madre y las circunstancias pueden ayudar o entorpecer. En la muerte natural, tanto en los domicilios como en hospitales, hay Ángeles que administran esa paz o “anestesia” necesaria para que esa persona no sufra cuando se desconecta de su cuerpo. Pero cuando hay mucho miedo a la muerte o ésta se produce por un accidente o por violencia, la labor de estos Ángeles no tiene el mismo resultado. El conocimiento oculto ayuda en este proceso para que el difunto esté predispuesto y se abandone a estos Ángeles y a otros seres humanos que también colaboran; el fin de esa labor es que tenga confianza y seguridad en esos seres. Después vendrá el sueño pacífico y placentero para algunos, aunque no para los más desarrollados que no necesitan tal experiencia.
La labor de estos seres es hacer que vayamos perdiendo la conciencia del mundo físico y que tomemos conciencia de los mundos superiores y de nuestros nuevos vehículos. Aunque cada noche visitamos estos planos, no estamos familiarizados ni capacitados para funcionar allí como lo hacemos aquí, pero eso no debe de preocupar a nadie porque allí siempre encontramos a otros seres queridos o a personas preparadas y dispuestas para darnos la bienvenida y explicarnos muchas cosas. En esos momentos toda ayuda desde la tierra será beneficiosa para el difunto y mucho más las misas y oraciones que se puedan hacer. Al cabo de un tiempo se comienza a experimentar el purgatorio de una forma similar a una cuarentena pero a intervalos para que a cada sufrimiento le siga un descanso o momento de reflexión. Los que aún estamos aquí debemos tener un concepto claro de todo esto y pensar que nuestros muertos están tan bien como cualquier otro familiar que viva en un país lejano; nosotros debemos enviarles todo lo mejor y tener confianza en que lo recibirán y nos lo agradecerán.
La muerte es la pérdida de los sentidos pero no de la conciencia de sí mismo, y la prueba es que cuesta convencer a algunos de que han muerto, es más, los que no saben que han muerto reciben un fuerte shock cuando descubren que pueden atravesar las formas que ellos creen que son sólidas o cuando hablan a alguien y no les contesta. Por lo general y nada más morir, la persona se encuentra en un profundo océano de luz donde su energía está fuera de control, sobre todo porque no sabe lo que sucede. En esos momentos se siente llevado de un lado para otro por las corrientes de fuerza de los diferentes mundos porque afectan a sus cuerpos, incluso se dejan llevar por las corrientes emocionales de las personas que manifiestan su dolor cerca de ellos. Pero cierta clase de Ángeles y auxiliares también suelen encontrarse en ese lugar para indicarle el camino que debe seguir, un camino de luz por el que puede moverse a gran velocidad por muy impedido que haya estado antes de morir. Al contrario de lo que se piensa que la muerte es la aniquilación de la conciencia, después de la muerte, la conciencia surge de sí misma y recobra los valores formados gracias a la experiencia espiritual que haya tenido.
Cuando nos encontramos en el cielo parece como si nos sintiéramos impedidos por no tener ya el cuerpo físico pero no tardamos en darnos cuenta de que tenemos el resultado de todas las experiencias terrenales más la posibilidad de desarrollar muchas facultades que quisimos y no pudimos desarrollar en la tierra. Esto se consigue no solo por la facultad de manejar la materia de esos planos sino también gracias a la ayuda de los seres que allí habitan y evolucionan. Démonos cuenta que nuestra vida (terrenal y celestial) procede de Dios y que ésta se manifiesta a través de nuestro verdadero Espíritu, el cual intenta inculcarnos lo mejor para que nuestras “intenciones” y deseos sean fruto de Su propia naturaleza. Desde ese punto de vista, nosotros, con nuestra voluntad y libre albedrío, nos convertimos en leyes y juzgamos nuestros propios hechos de acuerdo a la Ley de Dios, pero cuando nos desviamos y no escuchamos la voz de Dios y de la conciencia estamos fuera de la Ley y las consecuencias son muy diferentes. Todo lo bueno que trabajemos y desarrollemos aquí en la tierra se convertirá en poderes en el Cielo. Es más, cuanto hayamos deseado y pedido con la intención de ayudar y obtener desarrollo espiritual pero, a su vez, nos ha sido negado por nuestro propio karma, nos será concedido en el Cielo puesto que dicho karma terrenal no existe en el Cielo.
SENTIMIENTOS HACIA LOS MUERTOS: Los malos sentimientos y pensamientos hacia una persona recién fallecida son un obstáculo para que ese ser tenga paz porque éste los percibe, sin embargo, los buenos sentimientos y deseos ayudan en ese estado de transición y eliminan los obstáculos. Por otro lado, los muertos acuden a los domicilios de los vivos mientras duermen (más a los de familiares) durante un tiempo para “alimentarse” de las vibraciones positivas de los diferentes cuerpos buscando siempre los que están en sintonía con su carácter. Por eso es una buena costumbre dormirse después de orar, meditar o, al menos, tener buenos pensamientos y deseos de ayudar a los demás.
Pero también se puede ayudar a los seres queridos que han pasado al más allá puesto que sabemos que a los pensamientos se unen los sentimientos y éstos, a su vez, a la persona a quien van dirigidos. Cuando hablamos o pensamos en alguien que ha pasado al más allá no hace mucho tiempo, le pueden llegar las vibraciones y, como sabemos, ayudar o entorpecer. Por tal motivo podemos deducir que una misa, unos comentarios cariñosos o una simple lectura de temas espirituales como si esa persona estuviera presente, le puede ayudar en forma de armonía, paz y felicidad interna. Que decir tiene que si leemos (no es necesario en voz alta) algo que sabemos que le gustaba será mucho mejor, de cualquier forma, hay casos en que, si el lector está atento y es un poco sensible, puede intuir o sentir la presencia del ser querido. Algo similar se puede hacer nada más morir una persona aunque no crea en estos conocimientos, bien sea enviándole pensamientos y sentimientos cariñosos y espirituales o bien explicándole lo que le va a ocurrir a partir de ese momento.

Francisco Nieto

domingo, 4 de octubre de 2009

MISTICISMO,EL PRIMER PASO


En la revista rosacruz “Ecos” de marzo de 1914, Max Heindel escribió una interesante respuesta a una pregunta con respecto al desarrollo espiritual. Dijo:
“El Maestro de Oriente anima a su alumno, le elogia cuando ha hecho las cosas bien, le castiga cuando ha sido descuidado. En Occidente los Hermanos Mayores nunca animan, nunca elogian y nunca censuran. El deseo debe venir de dentro del alumno, y le enseñan a juzgar por sí mismo. En cierto momento del camino le piden que escriba opiniones imparciales sobre su propia conducta, para que se pueda saber hasta qué punto ha aprendido a juzgar correctamente. De este modo le educan para que, en todos los terrenos, se apoye en sus propios pies en vez de recostarse en ellos o en cualquier otro, ya que cuanto más arriba lleguemos, más grande sería el desastre si cayésemos. Sólo en la medida que cultivamos equilibrio y confianza en nosotros mismos junto con el entusiasmo de la devoción estamos preparados para avanzar.”
Las enseñanzas rosacruces incluyen un sistema práctico de desarrollo espiritual. Muestran un lento e ininterrumpido camino que lleva a la duda y a la confusión, a la fuerza y libertad espirituales. Este sistema no ofrece atajos, te dice muy claramente que los resultados dependen completamente de tus propios esfuerzos. Lógicamente la primera lección que aprendemos es que somos responsables de nuestras acciones.
¿Hemos aceptado ya este principio?, ¿No vengamos ya a poner excusas, y a quitar importancia a nuestros defectos echando la culpa a Dios por nuestras debilidades?
Cuando aceptamos este principio como parte de nuestra filosofía de vida, hemos dado el primer paso hacia la liberación espiritual. Solo los espíritus independientes desean aceptar la responsabilidad de sus acciones y progreso. Aprecian el derecho dado por Dios de ganar el camino hacia la liberación espiritual; quieren la liberación de lo que parecen ser antojos casuales de un Dios caprichoso.
Estos espíritus independientes rechazan como infantiles las ideas de la recompensa y castigo. Saben que el valor para trabajar por una meta espiritual sin ser animado, elogiado, o censurado por un profesor es uno de los primeros signos de un aspirante verdadero. Quieren emanciparse de una infancia guiada y prepararse para la madurez espiritual. Empiezan a reconocer su lugar especial en la trama de las cosas y se regocijan por su oportunidad espiritual.
El deseo de avanzar debe venir de dentro de uno mismo. El anhelo interno, junto con un esfuerzo concentrado y prolongado, eleva nuestra alma por encima de la oscuridad de las muchedumbres humanas. El secreto del desarrollo espiritual bajo esa libertad es la habilidad de jugarnos de una forma imparcial y correcta, y lo primero que es esencial es honradez intelectual y emocional. La experiencia cotidiana nos muestra lo difícil que es el encontrar esta cualidad. Todos nosotros, principiantes y probacionistas, buscamos pretextos para acciones impropias de un aspirante.
Si no tuviésemos un lado débil, un punto flaco, no reaccionaríamos destructivamente ante determinadas experiencias. Como consecuencia es probable que al principio nuestro juicio este influenciado por emociones y sea engañado por sutiles motivos egoístas. Muchos de nosotros somos completamente incapaces de reconocer las razones reales que nos llevan a actuar. El auge de hospitales de salud mental y sofás psiquiátricos son prueba de ello.
De hecho, incluso si pudiésemos juzgar impersonalmente, la mayor parte de nosotros tendría miedo y se negaría a juzgar honradamente sus propias acciones; rechazamos cualquier cosa que perjudique la elevada opinión que tenemos de nosotros mismos. Tenemos que aceptar el hecho de que estamos llenos de limitaciones, contradicciones y excusas. Todo fingimiento deber ser desenmascarado y el desnudo y tembloroso “yo” reconocido como lo que realmente es. Seguramente encontraremos un ser, quizás fuerte en un aspecto, pero rico sólo en posibilidades que espera ser desarrolladas.
Los psicólogos siempre trabajan para reforzar el ego, para hacer que la persona se sienta importante. Un aspirante debe simplemente tener el valor de aceptar que su importancia sólo va la par con su servicio. Una vez aceptado esto, no esperamos que aparezca un Hermano Mayor y nos ofrezca entrenamiento privado para que desarrollemos nuestras cualidades espirituales. Las enseñanzas rosacruces de la Fraternidad Max Heindel fueron dadas con esa intención. La oportunidad yace en todas las experiencias. El indicador gravita hacia nuestros puntos débiles y como consecuencia aprendemos si los estamos superando o no.
Para ayudarnos, fue pensado el recurso de escribir una opinión imparcial de nuestra propia conducta. Es una forma sencilla de llamar nuestra atención sobre ciertas verdades acerca de nosotros mismos. A menos que seamos exactos y los informes sean realizados clara e imparcialmente, a menos que los hechos sean expuestos sin temor ante nuestro Ego para su juicio, no se juzgará correctamente. El Ego espiritual es obstaculizado cuando trata de redactar un informe auténtico porque los temas han sido oscurecidos por el prejuicio.
¿Es posible juzgar correctamente cuando somos incapaces de detectar los motivos reales de nuestro comportamiento? Por supuesto que no. Pero la adopción concienzuda de los ideales y métodos rosacruces en nuestra vida diaria es un método seguro que aumenta nuestro entendimiento. Como aspirantes activos buscamos y revolvemos todo hasta que la promesa de la verdad real es descubierta. Nuestra visión se ensancha; nuevo y más apasionante trabajo nos atrae y nos lleva a un esfuerzo incesante. Desarrollamos un entusiasmo, un bienestar interno espiritual que es mucho más interesante que cualquier atracción del mundo exterior.
En las primeras etapas de nuestro trabajo, la participación activa en un programa nuevo y ambicioso nos estimula. Nos disciplinamos enérgicamente incluso conseguimos superar nuestros defectos más obvios. Luego gradualmente nos vemos sometidos a fuertes tensiones internas. Nuestras limitaciones se hacen claras de forma alarmante y sabemos que nuestra ceguera deja fuera la luz que nos sostendría y alimentaría. Rezamos sin cesar y anhelamos una mano amiga que nos saque del laberinto de nuestras deudas espirituales acumuladas. El estadio embrionario de la construcción de un cuerpo espiritual es un período de restricción y dolor para el Ego, pero nos prepara para ir a casa con nuestro Padre Celestial.
Tenemos que asegurarnos de edificar una fortaleza adecuada contra la tentación y los engañosos alicientes del mal: nuestras debilidades tienen que transformarse en fuerza invulnerable y nuestros pies deben estar tan inexorablemente firmes en el sendero de la honradez que ninguna lisonja pueda engañarnos para traicionar los ideales del espíritu. ¿Y el resultado? Dos cualidades esenciales, estabilidad (aplomo) y confianza en uno mismo se van formando con nuestros continuos esfuerzos de capacitación para un servicio más importante. Estas cualidades son necesarias con el fin de fortalecernos para el siguiente paso en nuestro desarrollo espiritual.
Estabilidad es la habilidad de mantener el equilibrio cuando son ejercidas presiones perturbadoras. Significa que nos negamos a ser arrastrados cuando se nos lleva a relaciones difíciles con personas que tienen el don de crear condiciones que ponen al descubierto nuestros puntos más delicados y sensibles. Debemos reconocer lo que están haciendo y no permitir que nos afecte, permanecer calmados y orar, utilizando nuestros principios espirituales para cosas buenas.
Discerniente confianza en uno mismo es la habilidad de tomar decisiones con seguridad, conscientes de nuestro poder para juzgar situaciones correctamente. Y el elemento fusionante es una devoción sería, nuestra entrega en persona a Dios, con una práctica actitud incondicional que hace de cada experiencia una oportunidad para el servicio desinteresado.
Uno de los factores más alentadores del carácter y el desarrollo espiritual es que cada esfuerzo da múltiples frutos. Es imposible desarrollar sólo un aspecto de una característica determinada. Por ejemplo, el esfuerzo para ser honrado comienza a un nivel humilde; decir la verdad. El dominio de esta virtud básica abre nuevos horizontes. Empezamos a interesarnos por la honradez de nuestros motivos y deseamos saber: ¿Cuál es la verdadera razón por la que estoy haciendo esto? ¿Por qué tengo esta especifica reacción emocional? Al principio, por supuesto, encontramos que nuestras respuestas subconscientes no van en la línea de nuestros nuevos ideales, pero la práctica de los principios espirituales rosacruces hacen más fácil sentirnos en armonía con nuestras nuevas aspiraciones.
De todo este continuo esfuerzo y actividad del espíritu se van destilando las cualidades de estabilidad y confianza en uno mismo, templadas por una amable devoción. La dolorosa disolución de nuestras malas acciones acumuladas nos hace sensibles a las necesidades de los demás y nuestra compasión por ellos, aun en embrión, se va desarrollando. Cada paso que damos a lo largo del cada vez más estrecho sendero espiritual abre oportunidades más grandes para trabajar con los Hermanos Mayores en servicio a la humanidad.

De mi buen Amigo Salvador Caballero