viernes, 13 de noviembre de 2009

MI DIAGRAMA

Con este artículo trataré de explicar lo que representa el diagrama adjunto, lo que nos servirá para aclarar muchas otras explicaciones dadas en otros artículos y conferencias.

Dado que en la mayoría de los artículos esotéricos que tengo escritos en mis blogs hablan de los mundos en los que estamos evolucionando, de los planos por los que pasamos después de la muerte y de los diferentes cuerpos que utiliza el Ego en cada renacimiento, he diseñado este diagrama para que los lectores de mis artículos puedan comprender mucho mejor lo que digo en los mismos. Por consiguiente, a continuación explico brevemente lo que representa este diagrama desde diferentes puntos de vista.
El esquema evolutivo donde la humanidad actual está desarrollando sus poderes latentes espirituales en dinámicos, consta de siete mundos. Comenzando por el superior, el más sutil en su “materia” y el más alejado de nuestro estado de conciencia está el Mundo de Dios del que nada se puede decir excepto que desde ahí planifica sus creaciones y manifestaciones con sus correspondientes mundos y oleadas de Espíritus virginales para que se conviertan en dioses a imagen y semejanza a Él.
Cuando Dios diferencia de Él mismo a los Espíritus, Sus hijos, es decir, nuestro Espíritu, lo hace en el Mundo de los Espíritus Virginales que es el primer mundo de materia algo diferente al suyo propio donde se manifestó una vez elegida cierta porción del espacio. Estos Espíritus tienen conciencia divina y todas las posibilidades de su creador pero no tienen la conciencia como individuos separados, como un Yo. Es conveniente recordar dos cosas, la primera es que Dios en su manifestación o creación lleva consigo una serie de Jerarquías Creadoras de elevadísimo desarrollo espiritual fruto de anteriores creaciones, y segundo, que los mundos no están separados sino que se compenetran entre sí dado que la “materia” de cada uno de ellos es más sutil desde el Mundo de Dios hasta el nuestro. Estos mundos no solo son de diferente grado de densidad como ocurre en nuestro mundo con el sólido, líquido y gaseoso, sino que también son estados de conciencia y de distinta vibración. Como ejemplo pero en nuestro propio mundo y a muchísima menor escala, compárese las vibraciones del sonido con las del calor y verán la diferencia, por tanto ¿cuál puede ser la diferencia entre las vibraciones entre mundos? Si es grandísima la diferencia entre el estado de conciencia de una célula y el hombre ¿Cuánto no va a ser entre Dios y nosotros o entre Su mundo y el nuestro?
Como los Espíritus deben descender para experimentar y para desarrollar sus virtudes latentes a la vez que adquieren los diferentes vehículos y estados de conciencia, los mundos se van formando o diferenciando del más sutil a otro más denso, según sean las necesidades de nuevas condiciones para que se produzcan dicha evolución de los Espíritus Virginales.
Al igual que Dios se manifiesta dentro de Sí Mismo creando diferentes grados de materia y, al igual que en nuestro cuerpo hay materia sólida, líquida, gaseosa, células, moléculas, átomos, protones, neutrones, éteres y otras partículas que aún no se han descubierto, también es Espíritu Virginal se manifiesta como tres Aspectos o poderes y en tres diferentes mundos; estos son: Mundo del Espíritu Divino, Mundo del Espíritu de Vida y Mundo del Pensamiento. El Espíritu siempre está en su propio mundo pero se vale (con la ayuda de las Jerarquías Creadoras) de sus tres poderes para crear los diferentes cuerpos que harán que nazca el Ego, esa Alma fruto de lo experimentado en los mundos inferiores que recoge el fruto de cada vida para que así y en su momento, nuestra conciencia se pueda unir a ella.
En la región superior del Mundo del Pensamiento se centra el Tercer Aspecto del Espíritu, el Espíritu Humano, y es en estas mismas regiones donde “nace” el Ego o Yo superior, el pensador y recopilador de la quintaesencia de las experiencias de todos los cuerpos del hombre en todos sus renacimientos. Por lo general, el hombre pierde la conciencia en estas regiones después de abandonar sus cuerpos después de lo que llamamos muerte. Pero también es aquí donde se reconforta y prepara para un nuevo renacimiento después de haber disfrutado durante siglos del cielo. Cuando el hilo de vida que parte del Espíritu para descender a la tierra y evolucionar a través de la forma, adquiere cierto grado de conciencia (similar a los animales domésticos actuales) es cuando le facilitan lo que conocemos como mente y es entonces cuando decimos que nace el Ego, el cual comienza a utilizarla y a desarrollarla como ocurrió en la prehistoria. Desde entonces y hasta ahora hemos alcanzado el grado actual de desarrollo gracias a la mente y a que ese mismo desarrollo ha permitido manifestarse a la voluntad que nos fue dada como germen por Dios. Este Ego apenas puede manifestarse puesto que el hombre no ha evolucionado lo suficiente, pero según espiritualicemos el carácter, según desarrollemos y utilicemos la buena voluntad, y según vayamos elevando nuestra conciencia hacia los mundos superiores, el hombre se irá integrando en la conciencia del Ego, el cual, a su vez, está integrándose en la conciencia del Espíritu.
En las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento se encuentra la materia mental de la cual formamos nuestra mente concreta, es decir, la mente que utilizamos normalmente para pensar y que utiliza el Ego para controlar sus cuerpos y para manifestarse como voluntad, conciencia, inspiración o profecía. Por este motivo se dice que, actualmente, la mayoría de la humanidad no puede ascender más allá de estas regiones. Así es que el Ego, a través de la mente creadora de pensamientos, crea formas mentales que, al descender al Mundo de Deseos se acompañan de un sentimiento, deseo o emoción para, por último, manifestarlas materialmente; así ha creado el hombre todo lo que vemos a nuestro alrededor. El hombre capta la idea de las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, crea una forma mental porque tiene un deseo o sentimiento, la vitaliza y, por último, la crea físicamente; esa es la manera en que el Ego utiliza sus vehículos para manifestarse y experimentar en la tierra y en cada renacimiento.
Pero por debajo del Mundo del Pensamiento está el de Deseos y, por tanto y como ocurre con todos los demás mundos, de ahí obtenemos la materia para formar nuestros cuerpo, en este caso el de deseos. Los minerales solo tienen cuerpo físico, los vegetales tienen cuerpo físico y vital (etérico) los animales tienen esos mismos y otro de deseos de donde proceden sus sentimientos y deseos, pero no tienen mente como nosotros. Sin embargo, el hombre se dejaba dominar totalmente por el cuerpo de deseos en la prehistoria, por eso éramos como animales pero, desde entonces y hasta ahora hemos desarrollado la mente y la voluntad unos grados, lo que nos permite ser más humanos. En las regiones superiores del Mundo de Deseos está lo que conocemos como el Cielo, es decir, donde recibimos el beneficio y disfrute de nuestras buenas obras después de la muerte. En las regiones inferiores está lo que para la mayoría de la humanidad es el Purgatorio, o sea, donde recibimos el sufrimiento que hemos causado a los demás pero que nos servirá para aumentar nuestra conciencia y para que no volvamos a caer en los mismos errores. De esto podemos deducir que, dependiendo de cómo seamos así tendremos más o menos materia de las regiones superiores o de las inferiores. Y así mismo, según la materia que tengamos en nuestro cuerpo de deseos perteneciente al cielo o al Purgatorio así tendremos que estar más o menos tiempo en esas regiones después de abandonar el cuerpo físico.
Si hace miles de años nos dejábamos dominar por el aspecto animal (regiones inferiores de este mundo) del cuerpo de deseos para luego no pasar de la primera o segunda región inferior, hoy, gracias al desarrollo obtenido, algunos casi no están en el Purgatorio y pasan directamente al Cielo. Sin embargo, como aún nos queda mucho por evolucionar, diré que la meta más próxima es espiritualizarnos hasta el punto de pasar directamente al Cielo y así no tener que renacer. Claro que para eso tenemos que dominar el cuerpo de deseos por medio de la razón y de la voluntad, es decir, que debemos hacer que nuestro cuerpo de deseos sea nuestro servidor y no lo contrario para no caer en los deseos materiales, placeres, pasiones, etc.
Por último y como mundo más denso está el físico, el cual se divide en dos regiones, éstas son: La etérica que comprende los cuatro subplanos superiores, y la física que son los tres inferiores. La región etérica es la que, con su materia etérica, da forma (crea un molde etérico) a todo lo que el hombre piensa se cree físicamente o no. Cuando creamos un pensamiento atrae materia de deseos de la región que corresponda según sea su naturaleza y, por último, si es un deseo de crear algo físicamente el molde etérico servirá para que se agreguen los átomos físicos. Si el pensamiento es sobre algo que vemos y que nos causa un sentimiento de tristeza, atraerá materia de deseos del Mundo de Deseos y se vitalizará en las regiones etéricas para quedar flotando; si nuestros pensamientos van dirigidos de una forma voluntaria a determinada persona, le llegarán y le afectarán para bien o para mal; si nuestros ojos ven una escena harán que se cree un sentimiento, deseo o emoción en el cuerpo de deseos y, a continuación y como respuesta, crearemos un pensamiento de acuerdo a lo que vemos.
Estas regiones etéricas sirven para crear moldes para las formas físicas, sirven para vitalizar las formas de pensamientos, para mantener vivo el cuerpo físico por medio del cuerpo etérico, y para el funcionamiento de los sentidos y del organismo entre otras cosas. De la región física no es necesario decir mucho más, aquí se da forma física a los moldes etéricos de todo lo que hemos creado físicamente, es decir, para que el cuerpo de un niño se forme tiene que haber un molde etérico en el vientre de la madre, si no es así, no habrá cuerpo físico.
Así es que, como podemos ver, cuando decimos que morimos lo que hacemos es que abandonamos el cuerpo físico en la región física; vamos y nos llevamos la película con las experiencias de nuestra vida a la región etérica; volvemos a ver y a vivir el aspecto negativo de nuestra vida en el Purgatorio; algo similar volvemos a hacer en el Cielo del Mundo de Deseos; y una vez olvidada la vida pasada y la personalidad, pasamos a las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento para disfrutar más aún y colaborar con el desarrollo futuro de la humanidad de diferentes formas. Así muere el hombre para integrarse la esencia de su vida en el Ego, el cual se fortalece para poder manifestarse con más poder en la próxima vida y estrechar el lazo de unión con el Triple Espíritu.
Algún día no necesitaremos renacer y nuestra conciencia de hombre desaparecerá para ser el verdadero Yo superior o Ego; a partir de ahí comenzará la etapa que nos llevará a integrarnos en nuestro propio Espíritu. Por último y cuando hayamos desarrollado los poderes del Espíritu, nos integraremos en Dios y seremos a imagen y semejanza suya pero con conciencia individual; entonces seremos creadores y nos manifestaremos como lo hace Él. Ahora nos estamos haciendo maestros en el manejo y utilización de la materia física, en un futuro haremos lo mismo con la materia etérica y daremos vida a las formas físicas, más adelante (por supuesto sin cuerpo físico) manejaremos la materia del Mundo de Deseos y crearemos cuerpos de deseos para las formas con vida, y así sucesivamente hasta llegar a ser dioses creadores de cosas inimaginables ahora para nosotros.
Dice un axioma hermético que como es arriba es abajo, piensen en lo que somos desde la conciencia hasta el cuerpo físico con su infinidad de vidas microscópicas y verán algunas analogías con todo lo que hemos comentado.

Francisco Nieto

martes, 27 de octubre de 2009

LA IMPORTANCIA DE LOS AMINOÁCIDOS EN LOS ALIMENTOS


Cualquier persona que se haya interesado por la alimentación sabe que para que ésta sea correcta y equilibrada debe estar compuesta de cierto porcentaje de proteínas, carbohidratos, grasas, y unas mínimas partes de vitaminas y minerales. Una persona que haga culturismo debe llevar una dieta especial con mucha proteína para reconstruir las células y los músculos, muchos carbohidratos en determinados momentos del día que se ejercita, y muy poca grasa pero saludable (es necesaria) pero sin pasarse para que no se transforme en grasa corporal. Algo similar ocurre con las personas que quieren adelgazar, éstas deben comer (según su peso, altura, ejercicio que se haga, etc.) mucha proteína, pocos carbohidratos y poca grasa sobre todo si no se hace ejercicio físico. Para hacer un buen plan alimenticio o una dieta es necesario hacer un estudio de la persona y de la vida que lleva, sin embargo y sea en el caso que sea los aminoácidos son muy importantes y más aun porque alguno de ellos son imprescindibles puesto que el cuerpo no los puede formar.
Los aminoácidos son los elementos básicos que el organismo necesita para la construcción de las proteínas y de los músculos, es decir, que las proteínas de los alimentos son necesarias para la construcción de las propias proteínas del cuerpo, para la construcción de los músculos y otras partes sólidas, y para ciertas funciones vitales del organismo. De los 23 aminoácidos que existen 10 de ellos (esenciales) hay que ingerirlos con los alimentos porque no los sintetiza el cuerpo como ocurre con los otros, por consiguiente, es muy importante comer proteínas pero lo es más si ésta está compuesta de los aminoácidos que necesitamos. Las proteína no solo reconstruye sino que también se relaciona con la recuperación, el aumento de la fuerza, la pérdida de grasa en las dietas y la producción de energía. Es más, cuando se hacen trabajos de fuerza y ejercicio físico se producen erosiones en los ejidos y para reparar esas erosiones son necesarias las proteínas, es decir, los aminoácidos.
Cuando las proteínas que ingerimos se descomponen en aminoácidos, algunos quedan en el hígado para producir proteínas (enzimas, albúmina…) y otros pasan al torrente sanguíneo para ser utilizados por las células según la función que hagan. Pero si el organismo no dispone de las cantidades necesarias de carbohidratos y grasas, las proteínas que se encuentran en la sangre se transforman en energía vital para el funcionamiento del organismo, o bien en reservas de grasa.
La proteína se puede dividir en varios grupos, por ejemplo:

1º.- Las de alto y bajo valor biológico, según la cantidad de aminoácidos esenciales que contenga como son las de la ternera, el pescado, el pollo, el huevo, (clara) la leche, el yogur, requesón, el queso, la mantequilla, la soja, las judías y el arroz.
2º.- Las procedentes de la carne y las que no lo son, siendo de mayor valor nutritivo las procedentes de los animales.

Esto no significa que las que proceden de los vegetales sean malas pero para muchos deportistas son más importantes las de animal puesto que, entre otras cosas, tienen que reconstruir y aumentar el volumen de los músculos. Así es que ya sabemos algo sobre la importancia de consumir proteínas de muy variados alimentos pero, claro, ¿qué ocurre con los vegetarianos?
Los vegetarianos, considerando como tal a los que comen huevos y toman leche, deberían tener siempre a mano una tabla de calorías o al menos saber qué alimentos tienen más y menos proteínas. A continuación expongo algunos ejemplos.
Alimentos con mayor número de proteínas por 100 g. procedentes de vegetales:
Todos los quesos que comúnmente consumimos, el huevo, el coco, los frutos secos, el pan y la pasta (mejor integral) las legumbres, las algas y la soja principalmente germinada así como la mayoría de los germinados.
De estos alimentos en sus muy diversas formas de cocinar y consumir, tiene que conseguir el vegetariano sus proteínas y aminoácidos, pero hay uno que en los últimos años está tomando fama por sus muchas y buenas virtudes, este es la soja. Esta legumbre es diferente a las demás por su capacidad de capturar el nitrógeno del aire para transformarlo en compuestos nitrogenados. Sabiendo que el nitrógeno es lo que hace que una proteína sea importante para el organismo y para los músculos, he de decir que la soja es la que más proteínas aporta, exactamente un 40% de su peso. Pero eso no es todo, lo que hace a esta legumbre especial es que contiene todos los aminoácidos esenciales que necesitamos.
Por este motivo es por el que los vegetarianos deben consumir soja en todas sus variedades. Por ejemplo, 100 ml de leche (aun desnatada) tiene 4 g. de proteínas y 5 g. de carbohidratos; y la misma cantidad de bebida de soja natural tiene las mismas proteínas y casi ningún carbohidrato. Pero esa no es la única diferencia ya que la leche de soja tiene grasas saludables, fibra, isoflavonas, minerales importantes y carbohidratos complejos, por lo que favorece la salud y ayuda a no engordar. Los que hayan leído mi artículo sobre los carbohidratos de alto y bajo índice glucémico y sobre los complejos, sabrán que el alto índice glucémico de algunos carbohidratos hacen que el páncreas produzca repentinamente demasiada insulina, lo que, entre otras cosas, facilita el aumento de peso. Pues bien, al ser la soja también de bajo índice glucémico, digamos que no tiene el problema de otras proteínas vegetales que tienen muchas más calorías y carbohidratos de alto índice glucémico; esto hace que el páncreas no se vea forzado.
La soja es especial por otros aspectos de sus nutrientes, por ejemplo, el ácido graso (omega3) alfa linolénico es 15 veces superior al de la leche de vaca, siendo éste un nutriente esencial. Los ácidos grasos ayudan en la reducción de los niveles de colesterol malo y triglicéridos así como en las cardiopatías a la vez que refuerzan el sistema inmunológico. Las isoflavonas son muy saludables en general y son un poderoso antioxidante y un alivio para las mujeres con menopausia y para los hombres respecto al cáncer de próstata. La soja es baja en sodio y grasa, reduce el colesterol, contiene potasio, previene las enfermedades coronarias, el cáncer y la osteoporosis. Por tanto, la soja no solo es buena para todas las personas por sus aminoácidos sino que está especialmente indicada (en mi opinión) para los vegetarianos.
Esta legumbre tan nutritiva se puede consumir de muy diversas formas como es el tofu, las salchichas y otras imitaciones de carne que hay, los brotes, la leche y otros derivados y complementos alimenticios que cada día aparecen más en el mercado. Por consiguiente, quien no conozca la soja debería conocerla, seguro que quedará encantado.

Francisco Nieto

martes, 13 de octubre de 2009

EL RENACIMIENTO


El renacimiento es el principio universal por medio del cual la vida evolucionante utiliza la forma física como vehículo de manifestación a medida que se desarrolla, a la vez que asimila y guarda en sí misma el fruto de las experiencias en dichas formas; esto es, “evolución” de la vida a través de la forma. El fin de cada minúscula vida manifestada, aún siendo parte de la vida de su creador, es la individualización y la obtención de la propia auto-conciencia, y para ello, en cada manifestación física, obtiene cierto poder y grado de conciencia que va sumando a todo lo anteriormente desarrollado. Cuando se obtiene la autoconciencia se dice que nace el “Ego” que es una representación del verdadero espíritu creado por Dios y que es el que se manifiesta a través de los mundos y los cuerpos mental, de deseos, etérico y físico. El Espíritu contiene todas las posibilidades de desarrollo para ser un dios, todos los poderes de Su Creador, y todas las vibraciones relacionadas con Dios mismo, de ahí que el hombre evolucionante debe terminar venciendo al renacimiento y descartando los cuerpos para continuar su desenvolvimiento hasta ser uno mismo con su Espíritu. Es, por tanto, la experiencia con los diferentes cuerpos y en los diferentes mundos los que, a través de los choques externos que afectan a los cuerpos, despertarán las vibraciones del Espíritu (Del Dios en formación) y los que, a su vez, crean la autoconciencia y los poderes de Dios en el hombre; así despertamos y hacemos activos los poderes del Espíritu y de Dios en nosotros.
De esta forma podemos comprender cómo la vida que anima una forma física se hace activa gracias a los estímulos externos y experiencias pero que, además, cuando la forma perece, la vida conserva un resumen de sus experiencias, lo que la hace un “alma” de la siguiente forma. Una vez ya en otra forma o cuerpo, manifiesta sus peculiaridades como resultado de todo su anterior desarrollo individual para modelar la forma según sus necesidades de manifestación y de desarrollo tal y como intenta cumplir la Ley de Renacimiento para consumar el Plan de Dios, es decir, evolucionar hasta ser Dios. Una forma vierte también ciertas peculiaridades en cualquier otra que se derive de ella (una semilla que se hace planta o el propio hijo) Sin embargo, nunca se puede decir eso mismo respecto a los aspectos morales, intelectuales y espirituales puesto que un genio puede tener un hijo disminuido física y mentalmente o el hijo de un analfabeto o imbécil puede ser un genio. Son las Leyes de Renacimiento y Consecuencia las que intervienen en este proceso. Lo que hizo un individuo de bien o de mal en otra vida y respecto a otros, las deudas que tenga así como las necesidades de desarrollo, serán las que determinen la elección de los padres para que le faciliten la materia para su cuerpo físico y para que éstos le faciliten el medio social donde debe crecer hasta que, a su mayoría de edad, haga frente a su destino con los poderes de su Alma. Los poderes del Alma (el desarrollo del Ego) que haya alcanzado serán las herramientas con las que debe afrontar su destino.

PRUEBAS SOBRE EL RENACIMIENTO. Dos hermanos gemelos pueden ser idénticos durante algunos años pero, por lo general, a partir de los 21 que el Ego puede manifestarse más plenamente a través de sus vehículos, cambian algunos aspectos de la forma y más aún respecto al carácter puesto que son diferentes espíritus. En estos casos como en los de los niños prodigio, se entiende que una cosa es la herencia física de los padres y otra el carácter moral, intelectual y espiritual de cada Ego que se manifiesta en cada cuerpo físico. Los niños prodigio, vengan de padres cultos o incultos, demuestran que ya traen más sabiduría y cualidades respecto al campo donde se hacen genios, y eso no lo han podido adquirir nada más que en anteriores renacimientos. Si no existiera el renacimiento todos partiríamos de cero respecto a la moral, lo intelectual, lo espiritual y las habilidades para hacer determinados trabajos, luego entonces, ¿de dónde proceden tan distintas gradaciones en carácter y habilidades en las personas? Por la herencia de los padres no puesto que sabemos que de una familia inculta puede nacer un genio y lo contrario o que de unos padres normales puede hacer un monstruo deforme y otros hechos similares. Por tanto no queda más remedio que aceptar el renacimiento puesto que explica que lo que somos es el resultado de lo que hemos sido en otras vidas.
Alguien puede pensar que todo es fruto de los resultados de la sociedad y del progreso humano, pero a esto hay que oponerse diciendo que ¿dónde están los que deberían superar a los grandes genios del pasado, los grandes hombres santos, intelectuales, y científicos? Es cierto que la humanidad progresa precisamente porque los estudios y conocimientos del pasado de un Ego los aplica a la siguiente vida, pero eso es respecto a la vida o Ego que anima el cuerpo y no como efecto del progreso de la materia y de los cuerpos físicos. Lo único que se puede admitir respecto al progreso físico es que, por ejemplo, un Ego que fue un buen músico en otra vida y desea continuar en otra vida esa misma línea de aprendizaje, debe buscar unos padres relacionados con la música porque necesita crear un cuerpo con cierta organización nerviosa y otros aspectos relacionados con el oído y a veces con los dedos, etc. Eso, como es obvio, sí depende de la herencia genética, sin embargo, ¿y cuando los descendientes de un genio ya no muestran esa genialidad? Esto demuestra que es el Ego quien manifiesta su sabiduría a través de los cuerpos y no del desarrollo físico ni la herencia genética. Todo lo que hemos aprendido en otras vidas lo tiene el Ego al alcance de la mano y no puede manifestarlo como recuerdo o memoria porque el cerebro actual no es el de anteriores vidas y porque, mientras no purifiquemos nuestros cuerpos (eliminemos barreras) para ponernos más a su alcance, no podremos recordar nuestros pasado individual. El hombre no es un mero juguete de un Dios personal, ni de una justicia caótica y cruel que juega con el destino de la humanidad.
El renacimiento hace que el hombre sea digno e inmortal y que tenga un destino espiritual y una meta gloriosa, si no fuera así estaríamos a merced de las circunstancias y de la casualidad. El renacimiento es progreso material, desarrollo moral, espiritual e intelectual, y gracias a eso podemos tener la esperanza de alcanzar una meta muy elevada. ¿Qué porvenir tiene el hombre si no se admiten sus anteriores vidas? y, por el contrario ¿Qué hace que el hombre se esfuerce por progresar en todo lo que nos rodea pero siempre buscando algo mejor si no tuviera un pasado? El pasado de cada uno es el que impele a desarrollar mejoras para la humanidad, es lo que nos da fuerza, nos hace dignos y nos inspira confianza en unas leyes que, aunque no las conozcamos, son inmutables y justas.

SOBRE LA MUERTE: La muerte no existe, es solo una ilusión terrestre. Hay un cambio de conciencia y de las condiciones de la vida, pero aún con estos cambios, la vida continúa sin interrupción como continúa el siguiente día después de una noche donde se ha tenido un profundo y placentero sueño. Cuando dormimos estamos vivos puesto que nuestros cuerpos están vivificados por el hilo de vida que desciende de los mundos superiores. Por otro lado, también podemos considerarlo prácticamente muerto puesto que la conciencia está funcionando en otras dimensiones, unas dimensiones de las que el cuerpo no tiene conocimiento. Sin embargo, el cuerpo vive precisamente gracias a la vida que desciende desde el mundo donde se encuentra el Yo superior para manifestarse en él. Así es que casi podríamos decir que uno de los motivos por los que no hay que tener miedo a la muerte es porque morimos cada noche, es decir, la conciencia se desconecta del cuerpo físico para utilizar otros cuerpos, los cuales se expresan a través de lo que llamamos sueños. Las causas que originan los sueños son muy diversas según el plano donde se encuentre la conciencia y según sean los hechos y los seres que se estén viendo pero, como por lo general el hombre no es consciente de los mundos superiores no sabe traducir esas experiencias ni darles una forma exacta salvo que lo haga por medio del subconsciente. De ahí que yo manifieste mi opinión en contra de la interpretación de los sueños porque para, poder creerlos, el que lo interpreta debería saber dónde ha estado, qué ha hecho y con qué seres ha estado la persona.

POR QUÉ SALIMOS CADA NOCHE: Cuando salimos del cuerpo físico por las noches y nos llevamos la mente y el cuerpo de deseos lo hacemos, entre otras cosas, para restaurar la armonía, elevar la vibración y revitalizar el cuerpo etérico y el físico. De aquí que cuando tenemos un sueño profundo, es decir, cuando salimos totalmente del cuerpo físico, nos despertamos al siguiente día sin sueño y totalmente descansados. Como durante el día gastamos esas energías en todas nuestras actividades físicas y psíquicas y, aunque el cuerpo etérico absorbe y hace suya la energía solar, llega un momento en que ésta se agota y el cuerpo comienza a sentir cansancio y sueño. Como ocurre en la fotosíntesis de las plantas, el cuerpo distribuye la energía solar por todo el sistema nervioso para que, junto a las calorías de los alimentos, el cuerpo pueda funcionar. Pero cuando el acumulador y distribuidor de energía solar (el bazo etérico) se ralentiza cuando llega la noche y las toxinas afectan también al funcionamiento del organismo, el Ego se ve obligado a salir del cuerpo y, por tanto, a perder la conciencia del mundo físico.

MOMENTO DE LA MUERTE Y DESPUÉS DE LA MUERTE: Además de entregar a la naturaleza la materia que nos prestó para que pudiéramos adquirir experiencias y para elevar la conciencia, en el momento de la muerte ocurre lo siguiente: Primero, que el dolor va desapareciendo progresivamente de las células, las que, a su vez y de acuerdo a una acción del Ego, coagulan la sangre; y Segundo, que según aumenta la coagulación el corazón trabaja más lentamente hasta que la propia coagulación le paraliza. Pero todavía hay vitalidad en las células y aun se tiene que hacer un registro y recopilación de la vida antes de que ocurra la verdadera muerte del cuerpo físico, es decir, la liberación del Alma. Después de la recopilación el Alma se ve envuelta por un silencio mientras que, por lo general, está en compañía de Ángeles y o seres queridos; a partir de ahí podríamos decir que ya no se identifica con el cuerpo sino con la mente. La muerte o retirada de la atención del Ego de su cuerpo físico se produce cuando el cuerpo no es capaz de resistir las energías que producen la vida, energías que proceden de los mundos más elevados. Esto produce un proceso de cristalización en el cuerpo físico que tiene como consecuencia la rotura del cordón plateado por parte de los Ángeles encargados de esa labor que no es otra que emitir una determinada nota vibratoria dentro de la estructura física.
El momento de la muerte es similar a cuando nos quedamos dormidos, no se siente dolor físico porque la atención está concentrada en los mundos invisibles aunque aun sea consciente de que está en el mundo físico. Durante unas horas se encuentra como en una especie de ensueño pero feliz de no sentir la carga de su cuerpo físico y de sus malestares; una vez cruce el umbral y se encuentre en el Purgatorio todo dependerá de la vida que haya llevado aquí en la tierra. El que ha sido dominado por su cuerpo de deseos (pasiones, vicios, etc.) tendrá que sufrir intensamente por no poder satisfacer esos mismos deseos intensos. La misma ansia por disfrutar de los placeres terrenales será su purgatorio puesto que no están a su alcance y esto será así hasta que esos deseos y ansias se agoten por falta de complacencia; lo que no es un castigo sino una consecuencia que no se puede eludir. Sin embargo, los que creen en el castigo del infierno eterno sufren porque ellos mismos se torturan esperando a que suceda; gracias a que hay seres que les auxilian su sufrimiento dura poco.
Lo mejor es morir lentamente en la cama porque los que mueren repentinamente se ven en otro mundo totalmente desconcertados. Si, además, la muerte es por accidente, suicidio o asesinato es peor porque se ven atados a la tierra hasta que llegue la fecha en que debía ser su muerte natural. En el caso del suicida así como los que pierden la vida por sobredosis de droga u otros hechos voluntarios, no solo sufren las mismas necesidades que cuando estaban vivos sino que, además, no pueden eludir el motivo por el que lo hicieron. No es necesario repetir que cuando condenan a muerte a alguien, además de no poder controlarle por estar libre del cuerpo físico, lo que hacen es liberar a una persona que odia a la sociedad, que busca venganza, y que se comporta como un tentador ante otros vivos de su misma ideología. Los que en vida solo se han preocupado por ir a la moda, por divertirse y por sus negocios, en vez de interesarse por la vida superior, lo artístico y lo espiritual, llevan una vida monótona y desdichada hasta que se dan cuenta de que necesitan buscar y desarrollar algo superior. No es lo mismo dedicar el tiempo libre a consumir y a crearse malas costumbres y vicios que dedicarse a la música, el arte, la poesía, a disfrutar de la naturaleza o a cualquier otro aspecto devocional. Lo que perdura después de la muerte como ideales elevados se convierte en ayuda para el desarrollo, pero lo que atrae al hombre hacia la tierra le hace sufrir y le atrasa en su ascenso a través de los mundos espirituales.
En el momento de la muerte el silencio es imprescindible para que la persona se vaya recuperando, para que recopile su verdadero ser y para que vaya abandonado todo lo material lentamente y pueda elevar su conciencia con la ayuda de los Ángeles. Los que se introducen en el mundo de lo esotérico y comprenden esta filosofía saben que deberíamos morir cada día, es decir, deberíamos tener menos apego a lo material y no dejarnos llevar tanto por los sentimientos y deseos animales. Hay que dejar ya en vida lo que no nos será necesario allí, cuanto más vivamos en todas esas cosas más tardaremos en pasar al otro mundo y más difícil se nos hará la adaptación allí.
Existen unos Ángeles encargados de ayudar a los humanos en el momento de la transición de este mundo a los superiores. Al igual que en el nacimiento, la madre y las circunstancias pueden ayudar o entorpecer. En la muerte natural, tanto en los domicilios como en hospitales, hay Ángeles que administran esa paz o “anestesia” necesaria para que esa persona no sufra cuando se desconecta de su cuerpo. Pero cuando hay mucho miedo a la muerte o ésta se produce por un accidente o por violencia, la labor de estos Ángeles no tiene el mismo resultado. El conocimiento oculto ayuda en este proceso para que el difunto esté predispuesto y se abandone a estos Ángeles y a otros seres humanos que también colaboran; el fin de esa labor es que tenga confianza y seguridad en esos seres. Después vendrá el sueño pacífico y placentero para algunos, aunque no para los más desarrollados que no necesitan tal experiencia.
La labor de estos seres es hacer que vayamos perdiendo la conciencia del mundo físico y que tomemos conciencia de los mundos superiores y de nuestros nuevos vehículos. Aunque cada noche visitamos estos planos, no estamos familiarizados ni capacitados para funcionar allí como lo hacemos aquí, pero eso no debe de preocupar a nadie porque allí siempre encontramos a otros seres queridos o a personas preparadas y dispuestas para darnos la bienvenida y explicarnos muchas cosas. En esos momentos toda ayuda desde la tierra será beneficiosa para el difunto y mucho más las misas y oraciones que se puedan hacer. Al cabo de un tiempo se comienza a experimentar el purgatorio de una forma similar a una cuarentena pero a intervalos para que a cada sufrimiento le siga un descanso o momento de reflexión. Los que aún estamos aquí debemos tener un concepto claro de todo esto y pensar que nuestros muertos están tan bien como cualquier otro familiar que viva en un país lejano; nosotros debemos enviarles todo lo mejor y tener confianza en que lo recibirán y nos lo agradecerán.
La muerte es la pérdida de los sentidos pero no de la conciencia de sí mismo, y la prueba es que cuesta convencer a algunos de que han muerto, es más, los que no saben que han muerto reciben un fuerte shock cuando descubren que pueden atravesar las formas que ellos creen que son sólidas o cuando hablan a alguien y no les contesta. Por lo general y nada más morir, la persona se encuentra en un profundo océano de luz donde su energía está fuera de control, sobre todo porque no sabe lo que sucede. En esos momentos se siente llevado de un lado para otro por las corrientes de fuerza de los diferentes mundos porque afectan a sus cuerpos, incluso se dejan llevar por las corrientes emocionales de las personas que manifiestan su dolor cerca de ellos. Pero cierta clase de Ángeles y auxiliares también suelen encontrarse en ese lugar para indicarle el camino que debe seguir, un camino de luz por el que puede moverse a gran velocidad por muy impedido que haya estado antes de morir. Al contrario de lo que se piensa que la muerte es la aniquilación de la conciencia, después de la muerte, la conciencia surge de sí misma y recobra los valores formados gracias a la experiencia espiritual que haya tenido.
Cuando nos encontramos en el cielo parece como si nos sintiéramos impedidos por no tener ya el cuerpo físico pero no tardamos en darnos cuenta de que tenemos el resultado de todas las experiencias terrenales más la posibilidad de desarrollar muchas facultades que quisimos y no pudimos desarrollar en la tierra. Esto se consigue no solo por la facultad de manejar la materia de esos planos sino también gracias a la ayuda de los seres que allí habitan y evolucionan. Démonos cuenta que nuestra vida (terrenal y celestial) procede de Dios y que ésta se manifiesta a través de nuestro verdadero Espíritu, el cual intenta inculcarnos lo mejor para que nuestras “intenciones” y deseos sean fruto de Su propia naturaleza. Desde ese punto de vista, nosotros, con nuestra voluntad y libre albedrío, nos convertimos en leyes y juzgamos nuestros propios hechos de acuerdo a la Ley de Dios, pero cuando nos desviamos y no escuchamos la voz de Dios y de la conciencia estamos fuera de la Ley y las consecuencias son muy diferentes. Todo lo bueno que trabajemos y desarrollemos aquí en la tierra se convertirá en poderes en el Cielo. Es más, cuanto hayamos deseado y pedido con la intención de ayudar y obtener desarrollo espiritual pero, a su vez, nos ha sido negado por nuestro propio karma, nos será concedido en el Cielo puesto que dicho karma terrenal no existe en el Cielo.
SENTIMIENTOS HACIA LOS MUERTOS: Los malos sentimientos y pensamientos hacia una persona recién fallecida son un obstáculo para que ese ser tenga paz porque éste los percibe, sin embargo, los buenos sentimientos y deseos ayudan en ese estado de transición y eliminan los obstáculos. Por otro lado, los muertos acuden a los domicilios de los vivos mientras duermen (más a los de familiares) durante un tiempo para “alimentarse” de las vibraciones positivas de los diferentes cuerpos buscando siempre los que están en sintonía con su carácter. Por eso es una buena costumbre dormirse después de orar, meditar o, al menos, tener buenos pensamientos y deseos de ayudar a los demás.
Pero también se puede ayudar a los seres queridos que han pasado al más allá puesto que sabemos que a los pensamientos se unen los sentimientos y éstos, a su vez, a la persona a quien van dirigidos. Cuando hablamos o pensamos en alguien que ha pasado al más allá no hace mucho tiempo, le pueden llegar las vibraciones y, como sabemos, ayudar o entorpecer. Por tal motivo podemos deducir que una misa, unos comentarios cariñosos o una simple lectura de temas espirituales como si esa persona estuviera presente, le puede ayudar en forma de armonía, paz y felicidad interna. Que decir tiene que si leemos (no es necesario en voz alta) algo que sabemos que le gustaba será mucho mejor, de cualquier forma, hay casos en que, si el lector está atento y es un poco sensible, puede intuir o sentir la presencia del ser querido. Algo similar se puede hacer nada más morir una persona aunque no crea en estos conocimientos, bien sea enviándole pensamientos y sentimientos cariñosos y espirituales o bien explicándole lo que le va a ocurrir a partir de ese momento.

Francisco Nieto

domingo, 4 de octubre de 2009

MISTICISMO,EL PRIMER PASO


En la revista rosacruz “Ecos” de marzo de 1914, Max Heindel escribió una interesante respuesta a una pregunta con respecto al desarrollo espiritual. Dijo:
“El Maestro de Oriente anima a su alumno, le elogia cuando ha hecho las cosas bien, le castiga cuando ha sido descuidado. En Occidente los Hermanos Mayores nunca animan, nunca elogian y nunca censuran. El deseo debe venir de dentro del alumno, y le enseñan a juzgar por sí mismo. En cierto momento del camino le piden que escriba opiniones imparciales sobre su propia conducta, para que se pueda saber hasta qué punto ha aprendido a juzgar correctamente. De este modo le educan para que, en todos los terrenos, se apoye en sus propios pies en vez de recostarse en ellos o en cualquier otro, ya que cuanto más arriba lleguemos, más grande sería el desastre si cayésemos. Sólo en la medida que cultivamos equilibrio y confianza en nosotros mismos junto con el entusiasmo de la devoción estamos preparados para avanzar.”
Las enseñanzas rosacruces incluyen un sistema práctico de desarrollo espiritual. Muestran un lento e ininterrumpido camino que lleva a la duda y a la confusión, a la fuerza y libertad espirituales. Este sistema no ofrece atajos, te dice muy claramente que los resultados dependen completamente de tus propios esfuerzos. Lógicamente la primera lección que aprendemos es que somos responsables de nuestras acciones.
¿Hemos aceptado ya este principio?, ¿No vengamos ya a poner excusas, y a quitar importancia a nuestros defectos echando la culpa a Dios por nuestras debilidades?
Cuando aceptamos este principio como parte de nuestra filosofía de vida, hemos dado el primer paso hacia la liberación espiritual. Solo los espíritus independientes desean aceptar la responsabilidad de sus acciones y progreso. Aprecian el derecho dado por Dios de ganar el camino hacia la liberación espiritual; quieren la liberación de lo que parecen ser antojos casuales de un Dios caprichoso.
Estos espíritus independientes rechazan como infantiles las ideas de la recompensa y castigo. Saben que el valor para trabajar por una meta espiritual sin ser animado, elogiado, o censurado por un profesor es uno de los primeros signos de un aspirante verdadero. Quieren emanciparse de una infancia guiada y prepararse para la madurez espiritual. Empiezan a reconocer su lugar especial en la trama de las cosas y se regocijan por su oportunidad espiritual.
El deseo de avanzar debe venir de dentro de uno mismo. El anhelo interno, junto con un esfuerzo concentrado y prolongado, eleva nuestra alma por encima de la oscuridad de las muchedumbres humanas. El secreto del desarrollo espiritual bajo esa libertad es la habilidad de jugarnos de una forma imparcial y correcta, y lo primero que es esencial es honradez intelectual y emocional. La experiencia cotidiana nos muestra lo difícil que es el encontrar esta cualidad. Todos nosotros, principiantes y probacionistas, buscamos pretextos para acciones impropias de un aspirante.
Si no tuviésemos un lado débil, un punto flaco, no reaccionaríamos destructivamente ante determinadas experiencias. Como consecuencia es probable que al principio nuestro juicio este influenciado por emociones y sea engañado por sutiles motivos egoístas. Muchos de nosotros somos completamente incapaces de reconocer las razones reales que nos llevan a actuar. El auge de hospitales de salud mental y sofás psiquiátricos son prueba de ello.
De hecho, incluso si pudiésemos juzgar impersonalmente, la mayor parte de nosotros tendría miedo y se negaría a juzgar honradamente sus propias acciones; rechazamos cualquier cosa que perjudique la elevada opinión que tenemos de nosotros mismos. Tenemos que aceptar el hecho de que estamos llenos de limitaciones, contradicciones y excusas. Todo fingimiento deber ser desenmascarado y el desnudo y tembloroso “yo” reconocido como lo que realmente es. Seguramente encontraremos un ser, quizás fuerte en un aspecto, pero rico sólo en posibilidades que espera ser desarrolladas.
Los psicólogos siempre trabajan para reforzar el ego, para hacer que la persona se sienta importante. Un aspirante debe simplemente tener el valor de aceptar que su importancia sólo va la par con su servicio. Una vez aceptado esto, no esperamos que aparezca un Hermano Mayor y nos ofrezca entrenamiento privado para que desarrollemos nuestras cualidades espirituales. Las enseñanzas rosacruces de la Fraternidad Max Heindel fueron dadas con esa intención. La oportunidad yace en todas las experiencias. El indicador gravita hacia nuestros puntos débiles y como consecuencia aprendemos si los estamos superando o no.
Para ayudarnos, fue pensado el recurso de escribir una opinión imparcial de nuestra propia conducta. Es una forma sencilla de llamar nuestra atención sobre ciertas verdades acerca de nosotros mismos. A menos que seamos exactos y los informes sean realizados clara e imparcialmente, a menos que los hechos sean expuestos sin temor ante nuestro Ego para su juicio, no se juzgará correctamente. El Ego espiritual es obstaculizado cuando trata de redactar un informe auténtico porque los temas han sido oscurecidos por el prejuicio.
¿Es posible juzgar correctamente cuando somos incapaces de detectar los motivos reales de nuestro comportamiento? Por supuesto que no. Pero la adopción concienzuda de los ideales y métodos rosacruces en nuestra vida diaria es un método seguro que aumenta nuestro entendimiento. Como aspirantes activos buscamos y revolvemos todo hasta que la promesa de la verdad real es descubierta. Nuestra visión se ensancha; nuevo y más apasionante trabajo nos atrae y nos lleva a un esfuerzo incesante. Desarrollamos un entusiasmo, un bienestar interno espiritual que es mucho más interesante que cualquier atracción del mundo exterior.
En las primeras etapas de nuestro trabajo, la participación activa en un programa nuevo y ambicioso nos estimula. Nos disciplinamos enérgicamente incluso conseguimos superar nuestros defectos más obvios. Luego gradualmente nos vemos sometidos a fuertes tensiones internas. Nuestras limitaciones se hacen claras de forma alarmante y sabemos que nuestra ceguera deja fuera la luz que nos sostendría y alimentaría. Rezamos sin cesar y anhelamos una mano amiga que nos saque del laberinto de nuestras deudas espirituales acumuladas. El estadio embrionario de la construcción de un cuerpo espiritual es un período de restricción y dolor para el Ego, pero nos prepara para ir a casa con nuestro Padre Celestial.
Tenemos que asegurarnos de edificar una fortaleza adecuada contra la tentación y los engañosos alicientes del mal: nuestras debilidades tienen que transformarse en fuerza invulnerable y nuestros pies deben estar tan inexorablemente firmes en el sendero de la honradez que ninguna lisonja pueda engañarnos para traicionar los ideales del espíritu. ¿Y el resultado? Dos cualidades esenciales, estabilidad (aplomo) y confianza en uno mismo se van formando con nuestros continuos esfuerzos de capacitación para un servicio más importante. Estas cualidades son necesarias con el fin de fortalecernos para el siguiente paso en nuestro desarrollo espiritual.
Estabilidad es la habilidad de mantener el equilibrio cuando son ejercidas presiones perturbadoras. Significa que nos negamos a ser arrastrados cuando se nos lleva a relaciones difíciles con personas que tienen el don de crear condiciones que ponen al descubierto nuestros puntos más delicados y sensibles. Debemos reconocer lo que están haciendo y no permitir que nos afecte, permanecer calmados y orar, utilizando nuestros principios espirituales para cosas buenas.
Discerniente confianza en uno mismo es la habilidad de tomar decisiones con seguridad, conscientes de nuestro poder para juzgar situaciones correctamente. Y el elemento fusionante es una devoción sería, nuestra entrega en persona a Dios, con una práctica actitud incondicional que hace de cada experiencia una oportunidad para el servicio desinteresado.
Uno de los factores más alentadores del carácter y el desarrollo espiritual es que cada esfuerzo da múltiples frutos. Es imposible desarrollar sólo un aspecto de una característica determinada. Por ejemplo, el esfuerzo para ser honrado comienza a un nivel humilde; decir la verdad. El dominio de esta virtud básica abre nuevos horizontes. Empezamos a interesarnos por la honradez de nuestros motivos y deseamos saber: ¿Cuál es la verdadera razón por la que estoy haciendo esto? ¿Por qué tengo esta especifica reacción emocional? Al principio, por supuesto, encontramos que nuestras respuestas subconscientes no van en la línea de nuestros nuevos ideales, pero la práctica de los principios espirituales rosacruces hacen más fácil sentirnos en armonía con nuestras nuevas aspiraciones.
De todo este continuo esfuerzo y actividad del espíritu se van destilando las cualidades de estabilidad y confianza en uno mismo, templadas por una amable devoción. La dolorosa disolución de nuestras malas acciones acumuladas nos hace sensibles a las necesidades de los demás y nuestra compasión por ellos, aun en embrión, se va desarrollando. Cada paso que damos a lo largo del cada vez más estrecho sendero espiritual abre oportunidades más grandes para trabajar con los Hermanos Mayores en servicio a la humanidad.

De mi buen Amigo Salvador Caballero

domingo, 27 de septiembre de 2009

EL EGO Y EL NACIMIENTO DE LA PERSONALIDAD


El Ego o Yo superior es algo así como el representante del verdadero Espíritu o Chispa Divina diferenciada EN y POR Dios; es el Alma como resultado de las experiencias de la Vida Divina en los mundos inferiores; es el que recoge la quintaesencia de cada vida o renacimiento gracias a lo cual el hombre tomará conciencia de Él a la vez que Él (el Ego) se identifica cada vez más con el Espíritu. Por tanto, es un ser divino en su esencia pero pendiente del desarrollo necesario que le haga tan puro y perfecto como para identificarse con Dios. Su desarrollo depende de las experiencias que obtenga en sus cuerpos físicos y superiores a través de los mundos donde experimenta y desarrolla sus poderes latentes pero, normalmente, se le identifica como pensamiento individual o como el pensador. Sin embargo, su situación está por encima de la mente concreta con la que razonamos, el Ego está en las regiones superiores o abstractas del Mundo del Pensamiento y por eso, el hombre, la personalidad razonadora, anhela la unión con algo superior que, además de con nuestro Padre, también lo es con nuestro Ego. Según se desarrollan los poderes del Espíritu más se vive la vida interna y más se anhela la verdadera unión espiritual, de ahí la oración y la aspiración del hombre que ya ha tenido algún vislumbre de lo que es la vida superior. La unión con Dios en cada uno de nosotros (con nuestro Ego o Yo superior) es similar a la unión que debe conseguir el Ego respecto al Espíritu, pero nada de eso se conseguirá sin el esfuerzo, sacrificio y buena voluntad por parte nuestra.
Lo que nosotros creemos que somos como verdaderos Egos es una pequeñísima parte de lo que en realidad es el Ego en su propio plano, lo que ocurre es que aún no hemos desarrollado su conciencia en nosotros. Por eso no deberíamos pensar en elevarnos hacia Él sino de abrirnos a su influencia puesto que somos Él. Deberíamos actuar como Egos sabiendo que, cuando tengamos plena conciencia de él, será como haber desarrollado el Cristo en nosotros; deberíamos actuar como que nuestra vida es su vida y como que, lo que entendemos por conciencia, es su conciencia y voluntad. La meditación, la oración, la contemplación y la adoración entre otros ejercicios hacen que la conciencia del Ego se manifieste en el cerebro. Es una tarea muy larga, de varias vidas, pero progresivamente, se va percibiendo su influencia porque con dichos ejercicios se va abriendo cada vez más el canal de comunicación y transferencia.
El hombre basa sus acciones en su experiencia y en sus pensamientos, por eso se identifica plenamente con su forma de pensar y con sus deseos, sentimientos y emociones después de morir su cuerpo. Sin embargo, cuando alcanza las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, ya no es ese hombre o personalidad sino la reencarnación del Ego, el cual, en los más atrasados, no comprende aún el sentido de la evolución ni de su ser.
En sentido general, se dice que la voluntad representa al Ego porque es una cualidad suya, es la energía que el Ego (como pensador) manifiesta hacia el exterior o mundo físico creyendo, a veces, el hombre que es él mismo. Esta voluntad está determinada o condicionada por la razón, por las experiencias pasadas, por conclusiones, etc., pero no hay que confundirla con los deseos, los que están condicionados desde fuera y dependen de los cuerpos inferiores. El deseo, es la energía del Ego (también como pensador) dirigida hacia afuera pero condicionado por los objetos, por eso, cuanto más atrás en la evolución de la humanidad, el deseo dominaba a la razón y el Ego apenas podía manifestarse. Actualmente hay una lucha en los que comenzamos a ver el verdadero sentido de la vida y deseamos terminar cuanto antes con los renacimientos; en el futuro el Ego impondrá su voluntad sobre el cuerpo de deseos y solo “deseará” lo que sabe que necesita para acelerar la unión con el Espíritu.
Para que algo exista ha debido ser creado y debe tener un origen, así, todo lo creado por el hombre ha tenido su origen en su mente; el verdadero Yo, el Ego, crea la idea que se manifiesta como una forma de pensamiento, la cual formamos después con materia física. Pero, en realidad, el Ego, como resultado de la evolución de la vida a través de la forma, no es normalmente un creador en el sentido que normalmente entendemos. El creador de los Mundos donde evolucionamos (Dios) también tiene Su Mente y es de esta Mente de donde surge el Mundo del Pensamiento, de donde, en realidad, nuestro Ego capta las ideas o arquetipos existentes en las regiones superiores. Todo el Plan de Dios se encuentra en esos arquetipos creados por las Jerarquías superiores que colaboran con Él (los Siete Espíritus ante el Trono) por tanto, todo el desarrollo pasado y futuro de la humanidad y todas sus creaciones tienen su origen en la mente Creadora de Dios. Por consiguiente, aunque el Ego envíe un sinfín de vibraciones mentales desde estas regiones arquetípicas o abstractas del Mundo del Pensamiento, el cerebro solo puede o suele reproducir una pequeña cantidad para luego darles forma con la mente concreta y crear las formas físicas. Por lo general, solo los cerebros muy activos y receptivos suelen captar mayor número de “ideas” dando así muestras de poder mental y genialidad. Así es que, las facultades mentales de cada persona representan el grado de sensibilidad que tiene su cerebro respecto a las vibraciones mentales que su Ego envía. Podríamos decir que las palabras representan los símbolos de las imágenes mentales que forma el cerebro bajo la acción de la mente concreta, sin embargo, la mente abstracta, es decir, lo que expresa el Ego desde las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, pertenece a la razón pura, y eso no se puede expresar con palabras.

DESPUÉS DE ABANDONAR LOS CUERPOS TRAS LA MUERTE

Al igual que abandonamos el cuerpo de deseos después de haber extraído el beneficio o quintaesencia de los resultados de nuestra manera de sentir, de nuestras emociones, deseos, etc., cuando vamos a pasar a las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, también abandonamos el cuerpo mental. Una vez asimilada la esencia de las experiencias de la vida física y de deseos ahora toca llevarse también el resumen de lo que expresamos por medio de la mente. Y es en estas regiones abstractas del Mundo del Pensamiento donde, junto a los átomos simiente de los diferentes cuerpos y con la “mente” del Ego, permanece éste en estado latente hasta que llegue la hora de renacer de nuevo. Esta esencia de la vida anterior queda guardada en el cuerpo causal, (el cuerpo que utiliza el Ego en esas regiones) para que pueda, o mejor dicho, intente el Ego expresar en la personalidad los grados de desarrollo que ha adquirido. Es entonces cuando los humanos más o menos desarrollados perciben cierta influencia de la conciencia del Ego.
Como podemos ver, el único ser que existe después de cada vida es el Ego, el pensador que en cada renacimiento crea una nueva personalidad como un árbol en cada primavera hace brotar hojas nuevas. Así el hombre es, en cada vida, un nuevo actor que renace con cierta comunicación con la esencia de las vidas pasadas guardadas en la “memoria” del Ego, lo que se convierte en la conciencia del yo terrenal que en infinidad de ocasiones no escucha a su Yo superior y actúa en contra de su voluntad. El error por parte del hombre en cada renacimiento es identificarse con la personalidad (cuerpo físico, cuerpo de deseos y mente) y cuando esta personalidad en fuerte y tiene sus gustos, hábitos, deseos materiales, etc., el hombre actúa como tal y no como la herramienta del verdadero Yo superior. De ahí que el hombre prefiera buscar una vida llena de lujos, de disfrute de los placeres o, aunque sea, de goce de los bienes materiales antes que la humildad, la fraternidad y que todas las virtudes que el Ego desea desarrollar.
No se suele comprender ni siquiera entre los aspirantes de ocultismo, que lo que el Ego trata de conseguir a través de la personalidad es desarrollar sus poderes latentes, lo que, a su vez, permite que, éste, manifieste una personalidad y una vida cada vez más elevada y placentera. Por el contrario, algunos, no solo comprenden esto sino que, además, intentan cumplir los “deseos” de su Yo superior porque saben que están acelerando su desarrollo espiritual y sentando las bases de la futura vida. Evidentemente, esto lleva consigo una actitud altruista, amorosa y fraternal respecto al prójimo a la vez que el individuo se olvida de sí mismo. Que nadie piense que el Ego es malo porque el mal no le puede afectar, puesto que, como sabemos, no pasa de las regiones inferiores del Mundo del Deseo o Purgatorio. Es cierto que esas regiones se reflejan en las inferiores del Mundo del Pensamiento en sentido mental pero, aún así, no alcanzan al Ego que está por encima de esas regiones. A la inversa, como todo lo positivo que hay en las regiones superiores del Mundo del Deseo (Primer Cielo) se refleja en las superiores del Mundo del Pensamiento, lo único que le afecta de cada personalidad es lo bueno. Cuando en una vida se han desarrollado de una forma clara y definida una serie de cualidades, el Ego intentará manifestarlas en la próxima personalidad. En sentido contrario, cuando hay varios renacimientos donde no se ha progresado casi nada se produce cierta incapacidad por parte de la personalidad para percibir lo que proceda del Yo superior. Esto significa que cuando el Ego ha adquirido cierta cualidad, podrá influenciar o llamar la atención del hombre para que no caiga en el vicio o maldad contraria, mientras que si el hombre puede caer en un vicio y nunca ha desarrollado la virtud con la que debe vencerle, lo más fácil es que caiga en él.

FORMACIÓN DE UNA NUEVA MENTE

Como ya sabemos, cuando el Ego ha abandonado todos sus cuerpos y se encuentra en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, en lo que llamamos cuerpo causal, tiene consigo, en estado latente, los átomos simiente de los cuerpos que ha utilizado. El Ego evoluciona gracias a estos átomos permanentes puesto que es de ellos de donde extrae la síntesis o quintaesencia de lo que ha hecho y sido en cada vida, por eso, cuando llega el momento, el Ego dirige su atención en busca de nuevas experiencias. Este sería el momento en que el átomo mental despierta, o mejor dicho, una vibración del Ego pone en actividad el átomo mental para que sea el primer receptáculo del hilo de vida que procede del Mundo del Espíritu de Vida (lo que los teósofos llaman Buddhi) Cuando el Ego trata de expresarse en la Región Concreta del Mundo del Pensamiento, el átomo actúa como un imán y, en colaboración con los Señores de la mente y otros seres, el Ego vela su conciencia con la materia que atrae para formar su futura mente o cuerpo mental. El poder de vibración de la materia que atraiga estará en sintonía con el desarrollo del Ego para que pueda expresar sus cualidades mentales latentes. Esta materia mental procedente de las regiones inferiores se condensa en forma de nube alrededor del átomo simiente como material con el que se construirá, después de nacer y hasta aproximadamente los 21 años, la nueva mente. Por supuesto que dichas cualidades mentales no se ponen en actividad hasta que, a partir del nacimiento, se van manifestando progresivamente de acuerdo al medio ambiente y a las actividades que la persona haga.
En la quintaesencia de las experiencias que el Ego se lleva en cada átomo simiente no hay imágenes ni nada que sea grosero sino los efectos de esas imágenes o experiencias sobre las facultades. De esta forma la materia que el Ego atrae es de la misma vibración que la que tenía en su último cuerpo mental, por eso se dice que el hombre reanuda su vida en el mismo punto donde la dejó aunque con otro destino y más posibilidades. Esto mismo ocurre respecto al cuerpo de deseos, por tanto, los cuerpos que el Ego construye en cada vida son el resultado directo de su pasado, como ocurre respecto a su destino.
Cuando un niño nace no tiene un cuerpo mental y uno de deseos ya formados e independientes, la materia de lo que serán esos cuerpos forma una especie de ovoide donde cada materia irá cambiando y manifestando sus formas y colores según el niño o adolescente emita sus deseos, sentimientos, emociones y pensamientos. Los gérmenes o tendencias del pasado (buenas o malas) se desarrollarán o no dependiendo de los estímulos que reciba según el medio ambiente donde crezca y según la educación que reciba. Como un niño no actúa de forma individual e independiente hasta aproximadamente los 16 años, aunque más exactamente deber ser a los 21 cuando se termina de forma su cuerpo mental, es deber de los padres estimular el cuerpo de deseos y la mente con actividades que se relacionen con la inteligencia y los buenos sentimientos ya que, de otra forma, tienden a atrofiarse. Cuando a un niño se le crean inclinaciones y gustos positivos, podemos asegurar que crecerá en ese sentido mucho más que en su anterior vida, pero si se deja que le influyan personas de gustos groseros y deseos malévolos, no solo no crecerá moral y espiritualmente sino que degradará lo que había adelantado en su última vida. No olvidemos que antes de nacer el niño, es decir, a partir de que el Ego penetra en el vientre de la madre para hacerse cargo del desarrollo de los cuerpos, ese niño en formación, ya es sensible a las influencias externas.
No son muchos los padres que se toman verdaderamente en serio eso de despertar los mejores sentimientos o inculcar los más elevados y bellos ideales en los niños desde que nacen. Sin embargo, así debería ser puesto que sabemos que nacemos con un cuerpo mental cuyos defectos y tendencias son similares a los de la última vida. Aunque el poder espiritual haya aumentando al pasar por el Purgatorio, si aún teníamos muchos defectos y malas tendencias que superar en la última vida, deberemos hacer frente a ellas e incluso a las ya superadas para demostrar que hemos aprendido la lección y hemos tomado nota en la conciencia. Todos, cuando somos niños, caemos y desarrollamos o aumentamos ciertos defectos, por el contrario, crecemos desarrollando y aumentado ciertas virtudes que ya traemos, pero eso dependerá mucho de lo que primero se nos presente. Si el medio ambiente familiar y social es maléfico, seguramente que despierten las tendencias maléficas y las benéficas puedan hacer bien poco para evitarlo. Entonces, como el Ego aun no es dueño de sus propios cuerpos y aunque intente luchar, no podrá estimular las buenas tendencias hasta que el niño ya tenga alrededor de los 21 años, pero entonces le costará mucho más vencer que si de niño se hubieran estimulado las tendencias positivas. Qué decir tiene que si los padres cumplen con su deber de buenos educadores algunas malas tendencias se atrofiarán, otras se superarán fácilmente y, a la vez, el Ego se fortalecerá en el bien para cuando tenga que hace frente al mal en el futuro.

Francisco Nieto

miércoles, 16 de septiembre de 2009

PLANETAS RETRÓGRADOS


Continuando con las enseñanzas de astrología que he comenzado en mi blog "Filosofía oculta y astrología", voy a exponer en el siguiente artículo lo que para mí son los planetas retrógrados. Como siempre digo, estos conocimientos son fruto de mis estudios de las enseñanzas de otros antiguos y modernos astrólogos y de mis razonamientos y prácticas a lo largo de muchos años; mi intención es ayudar a los estudiantes de astrología en el mundo.


Cuando un planeta progresa está adquiriendo experiencias nuevas (también nos referimos a la persona) cuando está retrogrado está asimilando experiencias pasadas, y cuando está estacionario –parado- el planeta muestra una quietud y compostura interna poco habituales.
Los planetas retrógrados con buenos aspectos representan tendencias o deseos positivos de otras vidas que no se llegaron a cumplir o desarrollar, por eso son fácilmente superables en esta. Los planetas retrógrados con malos aspectos son indicativos de persistentes errores o malas intenciones en lo que representan los planetas y la casa. En este caso urge meditar nuestra manera de actuar, de pensar y de responder, así como si nos interesamos más por nosotros mismos que por los demás, etc.
Cuando un planeta retrógrado no tiene aspectos o sólo tiene uno, hay que investigar detenidamente dónde estamos aprendiendo la lección porque su influencia puede ser muy sutil y no darnos cuenta de ello.
Cuando hay varios planetas retrógrados en la carta, sin embargo, se verá obligado a hacer la transformación interna necesaria, aprender dónde debe trabajar de diferente manera a como lo hizo en la anterior vida. Cuantos más planetas retrógrados menos oportunidades de desarrollo material y de experiencias.
Es de suponer que cuando el planeta deja de estar retrógrado, es porque ya se ha aprendido la lección pendiente, sin embargo, no se puede asegurar del todo, como tampoco se puede asegurar que después de la retrogradación la persona se exteriorizará repentinamente. Sí podemos asegurar que algunas lecciones espirituales se han aprendido y, por lo tanto, se deben llevar a la práctica.
Sabiendo esto, no se debe considerar la retrogradación como una cosa mala o una prisión donde no se puede hacer nada, sino que se debe interpretar como un curso acelerado que necesitamos para ponernos en el nivel que nos corresponde.
Los planetas retrógrados nos llevan a experimentar en unas condiciones previas de conciencia o en asuntos inconclusos originados en el inconsciente. La retrogradación activa las facetas más o menos ocultas de la personalidad, si se hace correctamente se adquirirá iluminación de conciencia pero si no, producirá pérdidas y equivocaciones.
Un planeta retrógrado implica un nuevo estudio del pasado, algo que necesita estudiarse con paciencia para asimilarlo perfectamente. Algún principio fue experimentado a la ligera o fue mal aplicado y por eso debe ser regenerado para que pueda ser utilizado constructivamente.
Su actitud hacia el exterior suele ser más bien pasiva ya que se centran en el interior de la conciencia por eso los asuntos relacionados con el planeta se verán retrasados. La asimilación psicológica es más lenta para que sea completa y para que se adapte a los principios. Cuando se tiene cuatro planetas retrógrados se tiende a vivir en lo subjetivo, a retirarse y expresarse en privado, la vida se verá de distinta forma.
Los planetas retrógrados pueden indicar cualidades personales internas por estar poco moldeado por lo externo, su verdadera naturaleza no se expresará hasta que haya asimilado la esencia de sus necesidades a través de la focalización subjetiva.
Estas personas suelen mostrar su personalidad en sus años maduros porque están fuera de onda en las situaciones sociales y no se ajustan a los comportamientos normales, si además hay malos aspectos, la persona se aísla y desconecta.
Cuando hay muchos planetas retrógrados y son bien trabajados hay gran desarrollo espiritual y mayor conciencia del Yo superior, conectará mejor con el poder y sabiduría interna y vencerá más limitaciones de la personalidad; los planetas retrógrados buscan respuestas en su interior.
Un planeta retrógrado indica la necesidad de reorientar la energía del planeta hacia lo positivo de la casa para obtener una regeneración de conciencia y un desarrollo a través de nuevas experiencias. También puede indicar que esta persona utilizó egoístamente la energía de ese planeta, por lo tanto, está repitiendo curso pero concentrándose más.
Los planetas retrógrados indican los errores que cometimos en el pasado, errores que perjudicaron a nuestro desarrollo directamente y al de otras personas, errores que de una forma u otra, fueron contrarias a las Leyes Divinas que rigen el Universo. Esto significa que el Espíritu se comprometió antes de renacer a enmendarse en esta vida en sentido moral, mental y espiritual.
Un planeta retrógrado necesita una nueva expresión personal porque nos hace revivir el pasado para que tomemos conciencia de las malas actuaciones.
Si el Sol es objetivo y constructivo, los planetas retrógrados (se mueven en sentido contrario al Sol) se interiorizan y su acción es subjetiva y poco constructiva exteriormente, visto esto desde fuera, podríamos decir que mostrarán carencias y errores en su comportamiento.

Ejemplo: Si Júpiter está en Leo podemos asegurar un éxito en general gracias a las cualidades, ambición y aprovechamiento de las oportunidades, pero si Júpiter está retrógrado, no tendrá ambición ni sabrá aprovechar las oportunidades para obtener ese éxito, no sabrá mandar ni tendrá tanta suerte, o incluso se verá limitado. Sin embargo, aprenderá unas lecciones que le beneficiarán en otras ocasiones y le darán seguridad y confianza en sí mismo.
Esto sería el resultado de una mala acción en otra vida pero en esa misma casa, por consiguiente, una persona con este caso debería cambiar su manera de actuar sobre los asuntos de esa casa pero sacando los recursos de ella misma; debería orientar las cualidades del planeta y del signo hacia los asuntos de la casa para que el resultado sea el esperado.
Normalmente es el planeta el que indica la naturaleza de los errores cometidos, por consiguiente, es conveniente ver cuáles son sus defectos y después meditar sobre nuestra forma de entender la vida para ver si se corresponde con lo que somos interiormente.

Por ejemplo, Saturno retrógrado: indica que cometimos graves irresponsabilidades, que no cumplimos con nuestros deberes según la posición social que tuvimos, que debemos desarrollar la concentración y ser más metódicos en lo que hacemos, etc.
Alguien se preguntará ¿Cómo podemos cambiar? Además del esfuerzo voluntario y consciente que sería lo natural, a veces, el cambio se produce por la fuerza. Cuando nace (por ejemplo) la persona con Saturno retrógrado en la casa 7, lo hace con las malas tendencias de la anterior vida, entonces tendrá problemas, limitaciones, impedimentos, etc. con el público, el matrimonio o con personas íntimamente unidas a ella. Esto le hará recapacitar tarde o temprano para que se dé cuenta de que esa línea de actividades y actitudes no son correctas; por lo tanto, se verá obligado a cambiar y a adaptarse a las exigencias normales del prójimo y de las leyes. Entonces es cuando se admitirá los errores, regenerará la conciencia y rectificará los aspectos negativos de la carta para que en la carta de la siguiente vida sean aspectos positivos y el planeta muestre sus cualidades naturales.
Esto también explica el porqué algunas personas chocan con otras que tienen un carácter similar, esos otros aprenderán lecciones de sus errores, pero el nativo con su planeta retrógrado es quien está recibiendo las lecciones más importantes a través de unas personas que actúan como él actuó en otra vida.
Marte en Capricornio y casa 12ª conjunto al Nodo Sur, indicaría el abuso de la persona en otra vida, se valió de su cargo y poder para aprovecharse de otros, impuso su individualidad sobre la libertad de los demás, etc. En este caso puede estar Saturno (regente de Capricornio) retrógrado por ser el regente kármico de Capricornio, pero si no lo está, es fácil que reciba malos aspectos. Siguiendo este mismo ejemplo, Marte retrógrado obligaría al nativo a interiorizarse para estudiar los problemas e impedimentos del destino y para sacar un provecho de las experiencias con los demás.
A la hora de buscar soluciones tendrá que ver en qué casa está el planeta retrógrado para cambiar la manera de actuar sobre sus asuntos, y habrá que analizar los buenos aspectos con otros planetas. Si Saturno está retrógrado en la casa 10ª, indicaría que esta persona tiene una falta de regeneración de conciencia respecto a los jefes en su trabajo y cualquier clase de persona que ejerza un cargo o autoridad en su profesión. Si no se pone a trabajar sobre su manera de pensar y afrontar esas situaciones así como sus reacciones, el problema puede hacerse más grande y afectarle seriamente en esta vida y en la próxima. En este caso sería conveniente preguntarse ¿Qué he hecho yo en otra vida para que no me gusten ciertas actitudes de la autoridad o de ciertos jefes?
Cuando un planeta está retrogrado sus principios se expresan en el interior del individuo como facetas profundas de su carácter, por lo tanto, adquiere cualidades más elevadas o abstractas, Ejemplo: Si un planeta comienza en 0º de Aries significa que comienza un nuevo ciclo de experiencias pero si se hace retrogrado significa que es urgente para él las experiencias con los principios de Piscis – casa 12ª - y Neptuno.
Mercurio retrógrado: La inteligencia se frena y se fija en el presente, tiene que hacer más esfuerzos para concentrarse y reflexionar. Venus: Refrena las emociones que condicionan al individuo, la persona puede dominar las emociones perfectamente. Marte: Hay restricción y limitación de la energía dinámica, debe tener tacto en su actitud. Júpiter: Tiende a la autosatisfacción y a la expansión sin control hasta ahogar la personalidad. Saturno: Persona lúcida y razonable, nada se le escapa. Urano: Inhibe la capacidad de decisión hacia la independencia de espíritu y su destino. Neptuno: La persona encuentra únicamente en sí mismo los recursos que necesita para transformarse profundamente. Plutón: Indica que la persona puede regenerarse apartándose del mundo y de los demás.

PLANETAS ESTACIONARIOS: “Es la concentración intensa en un área definida del horóscopo”, muestran un interés intenso en su acción (según la naturaleza del planeta); el individuo se vuelve muy fijo y no permite la adaptación haciéndose inflexible pero obtiene vigor y resistencia.
En un nacimiento puede haber Planetas estacionarios-retrógrados que inclinan a un estado subjetivo de interiorización para que la persona se concentre en el aspecto psicológico del planeta con creciente inquietud. Cuando son estacionarios-directos ya han asimilado sus impulsos a niveles profundos e introspectivos y están preparados para salir a su conciencia objetiva y trabajar con lo asimilado, por lo tanto, es más activo.
Cuando un planeta progresado retrógrado alcanza la fase estacionaria y está a punto de volverse directo, la persona vivirá un momento decisivo en su crecimiento interno, ese año marcará un cambio en la manera de enfocar la vida porque la preparación interna y asimilación ha terminado. Cuando un planeta progresado. Directo se hace retrógrado, el individuo sufre un cambio hacia dentro, se vuelve introspectivo desde lo que representa el planeta y puede enriquecerse en los principios del planeta, lo enterrado en la psique puede ser estudiado.

Francisco Nieto

domingo, 6 de septiembre de 2009

EN BUSCA DEL ÉXITO


Todas las personas deseamos obtener éxito de alguna manera o en determinado sentido, pero el éxito no nos viene a todos por igual ni para las mismas cosas, los elementos básicos no son siempre iguales puesto que también se modifican según evolucionan.
Hace miles de años, los más evolucionados o adelantados de la humanidad eran instruidos en lo que entonces era más importante para su desarrollo –ciencia, física, arte, etc.- estas enseñanzas han tenido su mayor éxito o florecimiento en nuestra civilización occidental. Antes de que ocurriera esto, la humanidad –como Espíritu- era libre y no estaba limitada por el tiempo y el espacio, pero llegó el momento en que fue apresada en el cuerpo físico y lo convirtió en su morada. Desde entonces hemos tenido que ingeniárnoslas para andar por el planeta de un sitio a otro sin apenas medios para ello.
Actualmente, aún atados a nuestro cuerpo físico, estamos conquistando la libertad y somos capaces incluso de llegar a otros planetas. En las épocas pasadas muy lejanas había un estándar para el éxito y hoy hay otros nuevos. Es cierto que hoy hemos adelantado muchísimo en todos los sentidos, pero también es cierto que para ello hemos sacrificado las condiciones ideales del pasado en las que la meta del artesano era crear poniendo algo de su propio ser hasta hacer una obra perfecta. Para estos artesanos antiguos no tenía importancia los honorarios, sólo querían hacer una obra perfecta, por eso su obra era admirada con justicia y eran imitados por otros aprendices.
Hoy nos hemos alejado mucho de ese interés creador y hay otros valores como es la eficacia acumulada. Hoy el ideal del hombre es egoísta, no se interesa por su trabajo sino por su sueldo, el pobre odia al rico y al contrario, y ambos miran con desprecio al artista que hace su obra por amor y sin pensar en el dinero. De aquí podemos sacar la conclusión de que el significado del éxito actual no es satisfactorio, entonces nos debemos preguntar ¿Cómo podemos tener un éxito estable? La respuesta podría ser: “Cuando desarrollemos y vivamos los ideales del Espíritu, entonces encontraremos una nueva vida de éxito”. Cristo enseñó en líneas generales, el camino hacia la grandeza y el éxito cuando dijo: “Aquel que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos”. De esta forma, cada uno de nosotros competirá, pero en este caso para servir en vez de para adquirir el éxito material o cierto renombre social. Los que aspiramos a ser pioneros en el sendero del esoterismo espiritual, debemos estar dispuestos a servir con humildad y sin buscar el éxito material ni la fama.
Todos sabemos que para especializarnos en alguna cosa debemos practicar y ensayar todo lo que podamos, por consiguiente ¿Qué necesitamos para ello? Por supuesto que no necesitamos viajar lejos para adquirir esta especialidad de “servir a los demás”, es inútil buscar por ahí si no cumplimos con lo que nos rodea y que necesita de nuestra colaboración o auxilio. Todos tenemos muchas oportunidades para ayudar, servir o colaborar, no necesitamos nada más que pararnos a meditar en nuestra vida cotidiana y en nuestras obligaciones y responsabilidades.
Por eso, los que anhelamos el éxito interior no deberíamos perder el tiempo buscando el éxito material ni el renombre, donde estemos siempre tendremos oportunidad de dar ejemplo de humildad, tolerancia, comprensión y servicio desinteresado. Si ayudamos a los demás, los demás ayudarán a otros en otras cosas y condiciones. Si valoramos y somos conscientes de la utilidad de nuestro cuerpo físico, de nuestros sentimientos y del gran beneficio de la mente, obtendremos las mejores herramientas como las del artesano del pasado para poner algo de nosotros mismos en cada cosa que hagamos.
El servicio es el mejor camino para el éxito, preocupémonos de elevar nuestros ideales, de perfeccionar nuestra mente, nuestros sentimientos y de actuar mejor para que podamos ser útiles a esos otros hermanos en Espíritu de los cuales pensamos que son inferiores que nosotros por su manera de actuar.
En esta vida cosechamos lo que sembramos, por tanto, prediquemos con el Espíritu y dejemos a un lado lo personal, porque lo personal se interesa por el éxito material y el espíritu se interesa por buscar el camino del Amor. No dejemos pasar un solo día sin haber hecho algo por alguien, así obtendremos el éxito que anhelamos. Basándonos en esto podemos decir que una vida de éxito es una vida de servicio hacia los demás, y en la medida en que vivamos fieles a estos ideales mayor será el éxito que obtengamos.

Francisco Nieto Vidal